• Diario Digital | Lunes, 18 de Diciembre de 2017
  • Actualizado 13:55

Entrevista a Carmela Díaz, autora de “Amor es la respuesta”

“Hay demasiada gente del cine que se quiere apoderar del término cultura”

El título de la última novela de la escritora Carmela Díaz, “Amor es la respuesta”, puede llevar a equívoco y pensar el lector que estamos ante una novela romántica o, por lo menos, de amor y lujo –la portada tiene mucho de eso- pero la autora nada más sentarnos para charlar sobre su novela lo desmiente categóricamente. “Es un novela histórica en toda regla, con una documentación bestial sobre el Imperio Otomano y la Revolución Rusa”, afirma sin ningún asomo de dudas. Después de leer la novela hay que darla la razón.

Entrevista a Carmela Díaz, autora de “Amor es la respuesta”

Quedamos en una tibia mañana de verano en una tetería de estilo medio francés, medio británico y el té que sirven está muy alejado al té que se tomarían los protagonistas de su novela. El salón des Fleurs, además de tetería es floristería e, incluso, tienda de decoración y moda. Dicho local está cerca de la agencia de comunicación donde trabaja como directora Carmela Díaz, ella es una persona muy inquieta que es capaz de realizar varias actividades a la vez. Puede dirigir la agencia, escribir para distintos medios de comunicación sobre tendencias, lifestyle o lo que se tercie y, además, escribir novelas más que interesantes. Cuando una autora suele realizar tantas actividades siempre pienso que estoy ante una persona hiperactiva pero, en esta ocasión, no es así. Carmela se mantiene durante toda la entrevista serena y lúcida, razona todas sus respuestas y da explicaciones muy oportunas al respecto.

Amor es la respuesta” es su quinta novela, anteriormente había publicado tres en formato digital con Click Ediciones, un sello de la editorial Planeta; una cuarta con la editorial Tombuktú y esta última con la Esfera de los Libros en una edición muy bien cuidada. La novela trata sobre una saga familiar con cinco mujeres como protagonistas y que se desarrolla desde mediados del siglo XVIII hasta nuestros días.

La razón de que haya escogido esas épocas y esas localizaciones ha sido porque “hay muy poca literatura sobre el Imperio Otomano y todavía mucho menos sobre lo que ocurre dentro de un harén. Casi todo el mundo tiene una idea errónea de lo que suceden dentro de esos lugares. Los harenes suelen estar gobernados por una mujer, normalmente la madre del sultán y tiene mucha influencia tanto personal como política”, explica de forma precisa y siempre con una sonrisa en los labios. Ese halo de misterio que envuelve a los harenes es lo que hizo que sintiese una inquietud personal para documentarse y escribir sobre ellos. “En Occidente tenemos una idea errónea de ellos”, recalca con pasión y añade “en el harén hay esposas, una de ellas la principal, odaliscas, esclavas y, por supuesto, eunucos”. Los interiores del harén lo conocemos gracias a una de las cinco protagonistas, Selma.

“La protagonista fue capturada por los jinetes del sultán que iban buscando la belleza por todos sus territorios, gracias a ella conoceremos, también, la Rusia zarista prerrevolucionaria y, sobre todo, la vida familiar de los Romanov, tanto de la familia como de su intimidad”, expone la autora que viajó a Turquía y a San Petersburgo para documentarse a conciencia, con la docta opinión de dos reconocidos historiadores de aquellas tierras. “La novela me ha llevado medio año de documentación y ocho meses en escribirla, para tener completamente terminada la novela, con correcciones incluidas, he tardado dos años en tener todo a punto”, reconoce la autora.

Según Carmela Díaz, su novela “está pensada por y para mujeres, aunque los hombres –me están diciendo- valoran mucho la narración”, asevera con convencimiento. Esto es debido a que emplea dos tipos de narradores, uno omnisciente cuando habla de acontecimientos del pasado y una primera persona en los capítulos del presente donde se desarrolla una trama muy bien hilada sobre el tráfico de obras de arte, “es bastante compleja esta parte y no es un tema muy conocido”, puntualiza y agrega “hay terroristas que se están financiando con las ventas de objetos de arte, sobre todo en la zona de Siria”.

“Es una novela de lujo y glamour. Todo en la novela es bonito, con una cierto aroma versallesco, de un mundo de opulencia y riqueza”, señala la autora. Otras localizaciones importantes son el Madrid y el Londres de la actualidad donde se codea alguna protagonista con la alta sociedad. El desenlace no vamos a anticipar donde sucede, lo que si nos asegura es que “el amor es la respuesta para las malas cosas”. Aunque cree que hay muchos diferentes tipos de amor. ¡No sólo va a existir el amor galante! Y agrega “el amor depende de las personas, depende más de la voluntad de ellas, de cómo quieren que sea su amor”. En su opinión, la trama está cerrada y no puede dar lugar a nuevas peripecias. “Lo que sí, podría hacer es utilizar algún personaje para otra novela”, nos adelanta en voz baja y sugerente.

Cree Carmela que “el arte y la cultura son casi tan importantes como la educación. Las personas que saben valorar el arte son más abiertas a las percepciones y son más inteligentes”, diagnóstica. Desde luego, a este mundo le falta arte y sensibilidad. “Sólo hay que ver los informativos para ver que falta apoyo al arte, a la cultura y a la literatura. Por otro lado, creo que hay demasiada gente del cine que se quiere apoderar del término cultura”, denuncia con toda la razón del mundo; pese a eso, la gustaría que sus novelas fuesen llevadas al cine, bueno, mejor que hiciesen una serie de televisión. Quizá por ello utilice un lenguaje muy cinematográfico y visual.

“He procurado dotar al lenguaje de diferentes estilos, más clásico en el pasado y más ágil y fresco en la parte contemporánea”, detalla. Sin embargo, en la novela hay muchas más descripciones que diálogos quizá fruto de sus lecturas de lectores a los que admira como Thomas Mann o Séneca, por el que siente verdadera predilección, aunque suele leer todo tipo de literatura; también lee a escritoras actuales como Megan Maxwell, "para saber los gustos de las lectoras actuales" o a las escritoras Lucinda Ripley o Kate Morton.

Carmela Díaz es una escritora que necesita escribir todos los días de su vida, excepto cuando viaja, y todo tipo de estilos, entre los que están los dossieres, los informes y los discursos. En el digital Diario Abierto, publica artículos. Para redactar las novelas utiliza las últimas horas de la noche, los fines de semana y las vacaciones. Como dice ella misma de si: “soy una persona atípica”. Si lo dice ella, será. Sí es una persona de una increíble capacidad de trabajo que solo desconecta cuando habla de literatura como en esta entrevista que tenemos que terminar de manera precipitada porque la esperan en el trabajo. Los lectores, desde ya, están esperando comprar sus nuevas aventuras en el menor tiempo posible.

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