• Diario Digital | Sábado, 18 de Noviembre de 2017
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Entrevista a Cristina López Schlichting, autora de “Los días modernos”

“Franco fue un dictador muy conservador y narcisista”

Con “Los días modernos”, Cristina López Schlichting debuta en la ficción. En su novela nos cuenta la historia de una niña de diez años durante el curso escolar en que murió el dictador Francisco Franco. La reputada periodista radiofónica compone un fresco sobre un año trascendente para nuestro país, el inició de una Transición política que nos encajaría dentro de las democracias europeas, después de cuatro décadas de dictadura y autarquía.

Entrevista a Cristina López Schlichting, autora de “Los días modernos”

“Nuestra generación de periodistas nacidos en los años sesenta deseábamos ante todo escribir. Somos personas que respetamos a la literatura. Nos inculcaron el amor a ella”, nos dice la neófita novelista nada más comenzar la entrevista que tuvimos ocasión de realizar en la sede madrileña de su editorial. Al inicio de la charla, Cristina nos cuenta que comenzó a estudiar filología porque quería ser escritora, después estudió periodismo para completar su formación. Trabajó en diversos medios de comunicación hasta llegar a conducir su propio programa de radio y, ahora, tras muchos años de trabajo y de sacar adelante a sus hijos, da el paso para realizar su sueño: Escribir ficción. Detrás quedaron varios libros de ensayo que obtuvieron un gran éxito de ventas.

Cristina López Schlichting demuestra una sensibilidad especial en su novela poniéndose en el lugar de una niña. A la ficción, añade recuerdos personales de un tiempo que no ha sido tratado como se merece por la literatura española. “No se ha hecho el relato literario de la generación EGB”, afirma tajante la escritora. Sin embargo, los libros sobre esa generación han obtenido un éxito espectacular. Faltaba ficcionar esa época y, ahora, dos novelas lo hacen, desde distintas perspectivas, una de ellas la de Cristina.

“El relato que hicieron los escritores de los años cincuenta fue el de la posguerra del hambre, la del miedo a los fusilamientos, pero ese no es el franquismo que vivimos en los años sesenta. Vivimos una dictadura anacrónica que tendría que haberse finiquitado en la década anterior a más tardar. Franco fue un dictador muy conservador y narcisista. En los años sesenta, todos queríamos ser norteamericanos”, apunta, como bien supo reflejar Luis García Berlanga en su monumental película “Bienvenido Mr. Marshall”. Fue un periodo duro pero ya se comenzó a atisbar vientos de libertad que, curiosamente, vinieron de mano de los turistas y, sobre todo, de las suecas y que dió con una generación que comenzó a denominarse yé-yé y sino que se lo digan a Conchita Velasco, ahora doña Concha o al Real Madrid yé-yé, ganador de la Copa de Europa del 1966.

La escritora madrileña no sólo vive el periodismo sino que ama la literatura. “Al trabajar los fines de semana, libro los lunes y los martes, son los días que aprovecho para escribir en un pequeño pueblecito del valle del Lozoya, el resto de los días me levanto a las siete a escribir. Para mí es un placer”, confiesa. ¡Hay que ver las casualidades de la vida! Ese pequeño pueblo de menos de cien habitantes donde se refugia a escribir. ¡Es mi pueblo serrano! Con seguridad se hará mejor escritora.

Casi tres años ha estado escribiendo y corrigiendo “Los días modernos”, con las lógicas interrupciones, debido a los numerosos viajes que tiene que hacer con la radio por nuestra piel de toro. “He tenido que mejorar la primera versión y todo ha sido gracias a mi editor Alberto Marcos, del que he aprendido muchísimo”, señala entre risas, que la acompañaran durante toda la entrevista. Marcos es uno de los editores más sensibles de nuestro panorama literario.

La transición que relata Cristina López Schlichting comenzaron a hacerla la generación de nuestros padres. En ella se mezclan una cierta prosperidad económica, arrastrada por el boom inmobiliario y un dictador que se sobrevive a sí mismo. “Apenas lo percibíamos, estaba pero no estaba”, detalla, siempre desde la perspectiva del niño-joven de aquellos años setenta que no tendría una clara conciencia política hasta la década siguiente.

Los días modernos” está escrita en primera persona desde la perspectiva de una niña de 10 años. “La primera persona es endiablada. Es muy jodida”, califica sin pelos en la lengua. Creo que nunca los ha tenido, y añade “tiene la ventaja de que es muy honesta con la edad de la niña que relata la novela”. Otra cuestión que la ha traído por el camino de la amargura es la arquitectura de la novela. “Me ha resultado muy difícil”, reconoce, pero al final dió con el quid de la cuestión.

La novela tiene un fino sentido del humor basado en vivencias muy cotidianas de la época, el pasaje sobre el Chuchi es desternillante, el tal Chuchi no era otro que Winston Churchill, no pueden perderse esa lectura. “La memoria personal no se puede escribir sobre una emoción que no se haya tenido”, afirma. Su novela, sin ser autobiográfica, tiene experiencias comunes de muchos niños de aquella época. ¿Qué persona que ronde los cincuenta años no recuerda el negrito del África Tropical, la Barbie o El capitán Trueno¿ Sólo por señalar unos iconos de la época.

Para Cristina López Schlichting, la generación de los cincuentones somos “la última generación de lectores. Todos queríamos escribir. Tenemos un gran respeto por la literatura y por los escritores, pero no realizamos la Transición, ésta la hicieron nuestros padres”, indica. Para contarnos el sentir de nuestra ya caduca generación ha escogido ese 1975. “Un año cenital. Un año muy bueno como atalaya para explicar la transición social que hubo en nuestro país anterior a los cambios legislativos”, concluye la escritora.


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