• Diario Digital | Domingo, 22 de Abril de 2018
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¿Cuántas veces hemos escuchado que no existe la felicidad, sino momentos felices?

¿Cuántas veces hemos escuchado que no existe la felicidad, sino momentos felices?

Fluir es disfrutar creativamente del presente con las actividades de nuestra vida cotidiana, utilizando el poder de la atención y poniendo en acción nuestras habilidades y fortalezas personales. Fluimos cuando nos involucramos completamente con algo en la vida, cuando salimos del aburrimiento y del sinsentido, cuando nos encontramos inmersos en una tarea que nos gusta mucho, tanto que, cuando la realizamos, nos parece que nos olvidamos de nosotros mismos: el tiempo vuela, sentimos que tenemos absoluto control de la situación, nuestros problemas se esfuman y tan solo quedamos nuestra tarea y nosotros.

¿Imaginas poder alargar y estabilizar ese estado?

Cuando en 2002 Martin Seligman elaboró su teoría sobre “La autentica felicidad”, diferenció entre dos tipos de niveles: uno más superficial y hedónico (esto es, llenar la vida con todos los placeres posibles, que pueden ser pasivos: ver la televisión o disfrutar de una buena comida, por ejemplo) y otro más comprometido, que se refiere a lo que Aristóteles llamaba eudaimonia. Para alcanzar este escalón óptimo, la fórmula consiste en poner en práctica las fortalezas y habilidades personales para desarrollar la experiencia del Flow.

En esta guía (la primera con carácter divulgativo escrita en España), Pilar Fernández Marín y María del Mar González Hevia enseñan cómo conseguir fluir a partir de consejos prácticos y sencillos. Los capítulos incluyen epígrafes sobre cómo controlar la atención y abrirnos a experiencias nuevas, cómo alcanzar un ocio inteligente, cómo establecer metas y submetas que nos permitan medir nuestro progreso, cómo fluir en pareja y en actividades colectivas… Por otro lado —además de incluir cuestionarios para conocer nuestro estado de flujo—, ¡Fluye! también ofrece la posibilidad de establecer un binomio flujo-mindfulness, siendo esta última una técnica más que probada que combina a la perfección con el flow por sus características y objetivos.

Mihály Csíkszentmihályi, padre de la psicología positiva y reputado profesor en las universidades de Claremont (California) y Chicago, popularizó el término y su teoría a partir de los años noventa, pero hasta hace no mucho tiempo los estudiosos no enseñaban cómo conseguir fluir. En su libro, Fernández Marín y Morales Hevia hacen hincapié en ejemplos efectivos con el fin de que aquellas tareas que puedan resultar monótonas en un principio pasen a ser actividades de flujo, lo relacionan por primera vez con el mindfulness y añaden, además, un aspecto completamente novedoso: la autoexpansión, es decir, el flujo compartido.

Pilar Fernández Marín es Jefe del Servicio de Psicología del Hospital ASEPEYO de Coslada, en Madrid. Colabora con distintas universidades como psicóloga, entre las que cabe citar la Universidad de Mayores de Granada, en la asignatura de Salud Integral. Académica correspondiente de la Real Academia de Medicina y Cirugía del distrito de Granada, es asimismo fundadora y presidenta de la Asociación Española de Técnicas Antiestrés desde el año 2000 y miembro fundador de la ONG Psicólogos Sin Fronteras.

María del Mar Morales Hevia es Doctora en Medicina, profesora de la Universidad de Granada, académica correspondiente de la Real Academia de Medicina y Cirugía del distrito de Granada. Máster en Psicoterapia Humanista Integrativa y en Aplicaciones Prácticas de la Psicología Positiva, es especialista y coordinadora del Programa de Salud Integral de la Universidad de Mayores de Granada.

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