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IUSTEL (EDICIONES EL CRONISTA), MADRID, 2015, 300 PÁGINAS

"De Escocia a Cataluña. Referéndum y reforma constitucional", de Joaquín Tornos Mas

El Profesor Joaquín Tornos nos ofrece una sugerente y oportuna obra en la que la “cuestión catalana” ocupa el lugar de privilegio. El primer elemento que el lector debe tener en cuenta es su fecha de publicación (año 2015), lo que refleja que el desafío separatista liderado por CIU, ERC y las CUP se había convertido en un fenómeno con entidad propia. Asimismo, también era una realidad tangible la peculiar situación que vivía el Reino Unido tras el referendo celebrado el 18 de septiembre de 2014 en Escocia y que había otorgado la victoria a los partidarios de la Unión, lo que no debe interpretarse como sinónimo de inmovilismo, aspecto en el que insiste en reiteradas ocasiones el autor.

"De Escocia a Cataluña. Referéndum y reforma constitucional", de Joaquín Tornos Mas

En efecto, que Reino Unido celebrara una consulta en la que puso en juego su integridad territorial, se convirtió en un acontecimiento al que el nacionalismo catalán, que ya había mutado ya en claro separatismo, prestó atención y trató de instrumentalizar de cara a sus fines rupturistas. En este punto cabe advertir que Joaquín Tornos no persigue la comparación estricta entre ambos escenarios, sino analizar el proceso escocés para ver qué lecciones se pueden extraer y aplicar en Cataluña.

Portada de Escocia a CataluñaAsí, la apuesta de Joaquín Tornos es justo lo que no se aprecia en el modus operandi del nacionalismo catalán: “las legítimas demandas de separación respecto del Estado original, por parte de las naciones sub-estatales, deben poderse llevar a cabo a través de procedimientos acordados y dentro de los marcos constitucionales vigentes” (p.11). No obstante, reconoce que Cataluña y Escocia comparten rasgos: “son naciones sin Estado, que forman parte de la Unión Europea, y que en la actualidad cuentan con unas respectivas poblaciones con fuerte sentido identitario, con una clara voluntad de autogobierno, y con un número significativo de habitantes partidarios de la independencia de sus territorios” (p.16). En este sentido, resultan de máximo interés sus reflexiones sobre la crisis del Estado westfaliano (lo que no implica su desaparición inminente) o la pérdida paulatina del halo negativo que había acompañado al nacionalismo tras el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Consciente de la complejidad (y de las repercusiones) de su objeto de estudio, el autor recurre a un escrupuloso orden a la hora de exponer los contenidos, al que suma un sobresaliente rigor científico (como se podrá comprobar en el apartado bibliográfico). Así, empieza haciendo una descripción vertiginosa de los desarrollos políticos acaecidos en Escocia, cuyo punto y seguido se produjo con el referendo de 2014. Dentro de este relato, podemos extraer algunas fechas de máxima importancia: 1998, cuando se llevó a efecto la Devolution (por simplificar, el restablecimiento del Parlamento escocés), 2007 (el Scottish National Party accedió al gobierno de Escocia) y 2012 (David Cameron y Alex Salmond acordaron la celebración del mencionado referendo).

A partir de estos acontecimientos trascendentes, el Profesor Tornos Mas efectúa reflexiones acerca de la naturaleza de los referendos (claridad de la pregunta, competencia para convocarlo, rol de la Comisión Electoral…) y de una forma más general, sobre la importancia que en Reino Unido ha tenido la Devolution como herramienta para acercar el gobierno a los ciudadanos. La principal conclusión que extrae sobre Escocia-Reino Unido es la consideración de la existencia de un problema político que exigía una respuesta política, lo que obligó a una serie de modificaciones del marco constitucional a fin de poder celebrar el referendo. Al respecto, destacan las palabras de los “unionistas” David Cameron y Nick Clegg: “no vamos a interponernos en el camino hacia el referéndum sobre la independencia: el futuro de Escocia dentro del Reino Unido debe ser decidido por el pueblo de Escocia mediante votación. Pero en todo caso el referéndum debe ser legal, equitativo y decisivo” (p.55).

Con todo ello, Tornos Más valora positivamente el modus operandi seguido en Reino Unido, si bien esto resulta compatible con una crítica general centrada en desmentir las virtudes balsámicas de los referendos puesto que no eliminan de raíz las causas complejas que provocan su celebración. De un modo más particular añade que el 18 de septiembre de 2014 el ciudadano escocés deseaba más una ampliación de “su” autogobierno y no tanto la creación de un nuevo Estado. Ambas enseñanzas son aplicables al caso catalán.

Por todo ello, una vez explicado magistralmente lo acontecido en Escocia, quien haya seguido la política catalana comprobará las enormes diferencias con las formas y el proceder de la Generalidad. En este sentido, los reproches del autor a CIU y ERC son numerosos y sólidamente fundamentados para lo cual analiza, por ejemplo, las diferentes resoluciones del Parlament, la tendencia a convocar tanto elecciones autonómicas como referendos (ilegales), camuflados estos últimos bajo diferentes subterfugios léxicos. En opinión de Tornos: “una cosa es reclamar el derecho a poder expresar la voluntad de querer ser (de querer ser o no un Estado independiente), y otra cosa es entender que el derecho a decidir es el derecho a ejercer una decisión soberana y, por tanto, el derecho a proclamar la propia independencia mediante el ejercicio de la secesión” (p. 107).

"Si la independencia de Cataluña fuera declarada unilateralmente, al margen de la Constitución española y con la oposición del Estado español, Cataluña casi con toda seguridad no sería reconocida como Estado miembro de la UE"

Igualmente, el autor se mostró visionario con respecto a la posibilidad de que el gobierno catalán ejecutara una DUI, acertando en las consecuencias que ello acarrearía (incremento de la fragmentación social y respuesta contundente por parte del gobierno español). Con sus mismas palabras: “si la independencia de Cataluña fuera declarada unilateralmente, al margen de la Constitución española y con la oposición del Estado español, Cataluña casi con toda seguridad no sería reconocida como Estado miembro de la UE. De hecho, seguramente no sería reconocida como Estado por la comunidad internacional y ya por esta razón no podría solicitar el ingreso en la UE” (p.152).

Finalmente, ofrece una serie de propuestas para la resolución de la “cuestión catalana”. Lejos de mostrarse equidistante o políticamente correcto, defiende la reforma (en clave federal) de la Constitución de 1978 con la finalidad de adaptarla al siglo XXI, si bien antes valora positivamente los resultados que aquélla ha ofrecido durante los últimos cuarenta años. Esta medida iría destinada a satisfacer al conjunto de los españoles y no únicamente al separatismo. En ese sentido, Tornos Mas se decanta por establecer ciertos grados de asimetría (a favor de Cataluña y el País Vasco) y por reconocer el carácter plurinacional del Estado español.

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