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Salvador Gutiérrez Solís
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Salvador Gutiérrez Solís

Entrevista a Salvador Gutiérrez Solís, autor de “Los amantes anónimos”

“Se puede estar hiperconectado a las redes, de hecho lo estamos, y al mismo tiempo encontrarnos solos”

Salvador Gutiérrez Solís comenzó su carrera literaria en 1995, desde entonces ha escrito 19 libros y ha participado en varias antologías. En veinte años, los premios literarios se le acumulan en sus estanterías. Reconocido por crítica y lectores es un escritor que se mueve como pez en el agua por las redes sociales. De ahí que crease a una insólita inspectora, Carmen Puerto, que ha llegado para quedarse.

Los amantes anónimos
Los amantes anónimos

Los amantes anónimos” es una incursión en la extraña combinación que surge de la mezcla de soledad y de hiperconexión que caracteriza la sociedad actual y una sugerente vuelta de tuerca al género policial con un personaje que tiene mucha fuerza y garra. En la entrevista, el escritor cordobés nos ofrece las claves de su novela, todo con mucho humor y afabilidad.

¿Cómo surge la idea de escribir “Los amantes anónimos”?
Un motivo tal vez sea el deseo de probar un nuevo género literario, por el que había pasado casi de refilón en el pasado. Algo que no deja de ser una constante en mi trayectoria. Lo que más me interesa de la Literatura es el aprendizaje, el descubrimiento permanente. Aunque, con toda probabilidad, el motivo principal sea que me encontré la historia justo enfrente. Cada día, contemplaba una vivienda con las ventanas cerradas a cal y canto y comencé a imaginar quién podía vivir dentro y qué le empujaba a hacerlo de esa manera, tan apartado del mundo. Así surgió Carmen Puerto, la protagonista de Los amantes anónimos. Igualmente, de la misma manera que mi anterior novela, Biografía autorizada, es un homenaje a la música, ésta lo es a las series y películas que me han marcado.

Thriller, novela policiaca… ¿En qué género encuadraría su nueva novela?
No me decanto por ningún género como lector y creo que tampoco lo hago como autor, o eso creo. Indiscutiblemente, esta novela está muy marcada por su trama, trepidante y muy absorbente, aunque no por eso dejo de hablar de muchos asuntos que me interesan: el sexo, la muerte, la política, la soledad, la revolución tecnológica, los medios de comunicación, etc. Escribiendo esta novela he comprobado que es real esa afirmación que indica que la novela negra (o el thriller) es ideal para retratar la sociedad y mundo actuales.

Carmen Puerto es una inspectora de policía muy particular. ¿Cree que en la realidad se podría dar una policía como ella?
No lo descarto, aunque lo contemplo como algo muy improbable. En cuanto a métodos, inteligencia y demás, claro que es posible, por sus peculiaridades me temo que menos. Aunque no dejemos de tener presente que normalmente la realidad siempre supera a la ficción.

¿Se ha basado en alguien para describirla?
Me gustaría pensar que he unido en un solo personaje a la Ripley, de Alien, a la Salander de Larsson y a Carvalho, de Montalbán, porque son tres personajes que me apasionan, pero lo cierto es que no me he basado en nadie en concreto para crear a Carmen Puerto. Por tanto, cuenta con una personalidad propia, y muy marcada. De hecho, creo que el personaje supera a la propia novela, incluso al propio autor, y que requiere dimensionarla en el tiempo.

Tremendamente solitaria y, a la vez, muy conectada a las nuevas tecnologías. ¿Cómo definiría a su protagonista misántropa?
Carmen Puerto no deja de ser una metáfora del tiempo que vivimos. Se puede estar hiperconectado, de hecho lo estamos, y al mismo tiempo encontrarnos solos, ya que hemos sustituido la virtualidad por la realidad y las emociones por los likes que coleccionamos.

Carmen Puerto es puñetera e hipnótica al mismo tiempo, perseverante y caóticamente metódica, visceral y brillante, impulsiva, analítica cuando le dedica tiempo a lo que tiene entre manos. Y, sobre todo, es una mujer muy intuitiva, capaz de crear una imagen completa a partir de los detalles.

¿Por qué ha escogido a una mujer para el papel protagonista?
Me siento muy cómodo describiendo mujeres, ya que las considero más ricas, con más texturas. Como si fueran cebollas, las mujeres cuentan con multitud de capas en su personalidad. Mi elección también tiene un componente reivindicativo. La novela negra o policial tradicionalmente ha sido y es muy machista, y salvo honrosas excepciones las mujeres son víctimas o decoración, algo con lo que no puedo estar más en desacuerdo.

¿Son las mujeres más intuitivas para la investigación criminal?
Por regla general, las mujeres saben medir mejor el medio y largo plazo, por lo que cuentan con una capacidad de anticipación mayor. En muchos casos, la intuición es simple y llanamente anticipación, ser capaces de pensar más rápido. Carmen Puerto, en Los amantes anónimos, es un magnífico ejemplo de esto que comento. Razona más rápido y por tanto es capaz de anticipar situaciones que se han de desarrollar en el más inmediato futuro.

¿Va a seguir dando protagonismo a Carmen Puerto en próxima novelas?
No creo que hubiera redactado 200 páginas de la primera versión cuando ya tuve muy claro que Carmen Puerto había llegado para quedarse. Y, de hecho, esa percepción, que fue realmente fuerte, hablemos de un flechazo o de un enamoramiento literario, me condicionó a la hora de seguir desarrollando la trama de la novela, así como la descripción de la propia Carmen. Ya no quise contarlo todo. Premeditadamente he dejado puertas abiertas que la propia Carmen irá cerrando en las próximas entregas.

Pese a desarrollar parte de la novela en un ambiente muy cerrado, tiene muchos elementos visuales, muy de series actuales. ¿Le ha resultado difícil conectar esos dos mundos tan dispares?
En absoluto. Necesitaba que la novela transcurriera en esos dos extremos: uno muy estático y cerrado y otro trepidante y abierto. Ambos actúan como “litio” del otro, estabilizando la novela. Creo que consiguen proporcionarle el equilibrio para que la novela no ahogue, pero que tampoco desfallezca.

¿El mundo real y el virtual están cada día más conectados?
Como en Lost, o como también se plantea en la más reciente Westworld, tal vez sean la misma cosa, sobre todo porque nosotros mismos queremos que sean lo mismo, cuando no dejan de ser dimensiones muy diferentes. Creo que es bueno, sano, tener conciencia de que, ni remotamente, son lo mismo.

La novela tiene muchas características literarias. Citas a Dylan Thomas, uno de los personajes es guionista televisivo. ¿Le gusta tratar el tema de la literatura en sus novelas?
Carmen Puerto es una lectora empedernida, devora poesía, Dylan Thomas es una especie de faro en su vida, es una entusiasta de la obra de Alex Katz, se despierta con AC/DC, es muy futbolera... Nuestras inquietudes, nuestras aficiones, también nos definen y nos retratan y es lo que he tratado de hacer con Carmen Puerto. También es cierto que buena parte de mis novelas tienen ese puntito metaliterario. Tal vez sean las ascuas de mi saga del Novelista Malaleche, que están pidiendo estar en contacto con el fuego de nuevo...

¿Cree que su novela es diferente a lo que ha escrito hasta ahora?
Sí y no. Durante un tiempo creí que era muy diferente a lo que había escrito anteriormente, pero con el paso del tiempo me he dado cuenta de que es una novela muy mía. Hay quien la ha definido como una “novela negra de autor”, y que en cierto modo es una definición con la que no estoy en desacuerdo totalmente. Lo cierto es que me reconozco en esta novela, no hay renuncias por mi parte. Y reconozco que fue un verdadero placer escribirla, ya que fue como participar en un rodaje de producción millonaria.

Algo que me ha sorprendido es la aparición de los tres cadáveres congelados, en una anterior novela aparecía un escalador congelado. ¿Tiene algo contra el hielo y el frío?
No, jajaja. De hecho me encantan las bebidas con mucho hielo, aunque no me lleve especialmente bien con la nieve. Son congelaciones muy diferentes, la del escalador era existencial y las de Los amantes anónimos absolutamente reales. En la novela hay multitud de referencias, a series de televisión, a películas, pero también a sucesos que han tenido lugar realmente. Aunque excepcionales, las congelaciones se han repetido a lo largo del tiempo, forman parte del decorado criminal y siempre me han llamado la atención.

¿Cómo conjuga su papel de crítico con el de escritor?
Más que crítico, que me parece una palabra muy sesuda, casi oficialista, me considero reseñador. Y normalmente solo reseño libros que me gustan y que quiero compartir/descubrir con otros lectores. Soy un lector muy exigente, valoro mucho mi tiempo, y si un libro no me gusta lo abandono a la mayor brevedad. Esos libros que abandono, prefiero olvidarlos, sin más. Relaciono todo lo relativo a la Literatura con el placer y mi objetivo es encontrarlo y compartirlo, en la medida de mis posibilidades.

Algún escritor al que haya criticado, ¿se la ha guardado?
Si así ha sucedido, yo no lo he percibido. De hecho, siempre he tenido y sigo teniendo muy claro que el mayor regalo que me ha ofrecido la Literatura ha sido los compañeros y amigos que he ido encontrando a lo largo del camino. Tengo muchos amigos escritores, que al mismo tiempo son excelentes colegas. La realidad es que nunca he tenido el menor problema con un autor.

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