• Diario Digital | Miércoles, 23 de Mayo de 2018
  • Actualizado 05:17

“Sé que estás viva”, de Nacho Abad

Sé que estás viva” es una poderosa novela negra del periodista televisivo y criminólogo Nacho Abad que tiene una estructura más que interesante.

“Sé que estás viva”, de Nacho Abad

Sorprende que Nacho Abad haya conseguido una novela tan potente y original como “Sé que estás viva”. Extrañamente, huye del sensacionalismo y zafiedad de la cadena en la que trabaja para imbuirse en un trabajo serio y riguroso, ya así conformar una historia muy original. Y eso que el título ya nos da la pista de la resolución de la novela. Algo que la hace aún si cabe más novedosa.

El protagonista de la novela es el inspector Germán Carrasco, un auténtico perdedor, un personaje típico de este tipo de género novelístico. Apartado de los casos más relevantes por una sonora y rotunda equivocación, subsiste haciendo trabajos rutinarios y administrativos en la comisaria a la que está destinado. Allí recibe el aviso de un preso al que había metido entre rejas hacia relativamente poco tiempo, de que su mujer no está muerta como todos supusieron y por lo que le condenaron.

El protagonista comienza una investigación siguiendo los últimos pasos de la supuesta asesinada para saber si está viva o no. El inspector cuenta con la ayuda silenciosa de dos de sus antiguos subordinados que lo hacen por amistad y porque quieren que les ayude en otro caso de asesinato en serie de unos jubilados de un centro de la tercera de edad de un barrio popular de Madrid.

La obra está dividida en dos partes, aunque sean tres los capítulos de la novela. En la primera, Nacho Abad narra el proceso de investigación para encontrar a Guadalupe, la supuesta asesinada, periodista y escritora de éxito a la que no hay obstáculo que se la resista. En esta parte, el autor despliega todos sus conocimientos de criminología, consiguiendo unos perfiles de los protagonistas muy notables. La minuciosa búsqueda de Carrasco es desarrollada por el escritor de manera muy real y verosímil. Consigue con facilidad, no sólo interesar al lector, sino que éste tome partido por una de las partes. Las descripciones de este proceso son fidedignas y lleva al lector por donde quiere de manera maestra.

La segunda parte es un enorme flash-back sobre la vida de Guadalupe, aquí se despliegan no sólo los hechos sino también las motivaciones de por qué han ocurrido todos los hechos. El trabajo que emprende Nacho Abad sobre Guadalupe es prodigioso, la terminamos conociendo como si fuese un miembro más de nuestra familia. No queda trapo sucio sin encontrar y en esta parte nos enteraremos de todo lo que hizo para desaparecer.

En el último capítulo tenemos la resolución del caso, o no. Es una continuación de la primera parte. Es la sección más violenta del libro, donde aparecen unos ex militares rusos que podrían cambiar el sentido de la novela. En esta parte, el autor cuestiona algunos de los medios que emplea el policía para conseguir una información trascendental para la resolución del caso. También aparece una periodista que le ayudará para llevar a buen puerto la investigación. ¿Qué sería de las novelas negras sin un periodista? Y más cuando la ha escrito uno.

Nacho Abad ha logrado una novela trepidante y misteriosa que mantiene la tensión en casi todas las páginas de la novela. Sólo le falla la conclusión de la misma. Si hubiese encontrado un final más rotundo estaríamos hablando de una obra maestra del género. Desgraciadamente se queda en una muy buena novela por no conseguir ese remate final que hace que dejemos el libro sobre las estanterías con la sensación de que algo falta.

Si como dice el protagonista, “nuestra sociedad va camino de la estupidez más absoluta”, y las cadenas televisivas coadyuvan a ello, Nacho Abad tendría que haber escrito un final que nos alejase de esa estupidez y nos hiciese un poco más inteligentes. La novela se lo merecía.​

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