• Diario Digital | Domingo, 22 de Julio de 2018
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ENTREVISTA A LA AUTORA DEL POEMARIO "UNA MANZANA EN LA NEVERA"

"¿Cómo es posible que en pleno siglo XXI aún se siga muriendo la gente de hambre o no haya medicinas para todos?" Se pregunta Sandra Sánchez durante la entrevista

Sandra Sánchez (Oviedo, 1971) es Licenciada en Derecho. Ha colaborado en revistas literarias como Anáfora, Estación Poesía o Maremágnum, y ha formado parte de las antologías Poemarte (El reto de Calíope), 50 palabras y Cantos para el viento (Recreación de diez poetas del siglo XX. "Una manzana en la nevera" (Piediciones, 2017) ha sido su primer poemario.

Sandra Sánchez
Sandra Sánchez
"¿Cómo es posible que en pleno siglo XXI aún se siga muriendo la gente de hambre o no haya medicinas para todos?" Se pregunta Sandra Sánchez durante la entrevista

A propósito de Una manzana en la nevera.

 Una manzana en la nevera es tu debut en solitario. Y para empezar, comienzas tu libro con una dedicatoria a un lector indeterminado («A ti, / que me desconoces como nadie / y que has creído en mí / mucho antes que yo»)…

 Este primer poemario creo que nunca hubiera existido sin el apoyo de todas esas personas que me han estado leyendo a lo largo de estos años en Internet. Tanto la dedicatoria como los agradecimientos del libro van dirigidos a ellos. Es mi pequeño homenaje. Siempre les estaré agradecida y además, como digo en la dedicatoria, han creído en mi Poesía antes que yo misma preguntándome por qué no publicaba o cuándo iba a publicar, mucho antes incluso de que yo lo hubiera imaginado como algo posible. Me dan mucha alegría siempre.

También son muy significativas las citas que has elegido para respaldar tus versos junto a una primera cita de Lewis Carroll (Pizarnik, Gloria Fuertes, Margarite Yourcenar)… Como mujer, parece toda una declaración de intenciones…

Y además la de Carroll es del personaje, también femenino, de Alicia. Bueno, creo que hay una intención quizás más subconsciente que real, en que fueran mujeres, al elegir a las autoras de las citas. Las he elegido por la cita en sí, más que por quién la hubiera escrito, aunque tenía claro que quería que Gloria Fuertes y Pizarnick me acompañaran. Las citas están elegidas a conciencia, hablan de mí, quizás de cómo me siento en este mundo. Lo que no sé es si es casualidad que me sienta tan identificada con estos pensamientos porque provengan de mujeres, incluido el personaje femenino de Alicia.

Diría que tu poética responde a los presupuestos del neorrealismo o, si se quiere, a un realismo sucio, pero tamizado por una hiperestesia propia («No tengo maleta ni planes de futuro. / Pero llevo siempre en el bolso / un paraguas plegable / por si llueve»)…

No soy una persona muy optimista con respecto a mi pensamiento sobre el Ser Humano, tampoco me gusta pensar que soy pesimista y por eso prefiero decir que soy realista. Sólo hay que mirar lo que tenemos a nuestro alrededor, ¿cómo es posible que en pleno siglo XXI aún se siga muriendo la gente de hambre o no haya medicinas para todos?, ¿cómo seguimos permitiendo la guerra?... El Ser Humano es capaz de lo mejor y de lo peor. Lo malo lo tenemos tan asumido que es como si ya no lo viéramos, está ahí pero convivimos con ello de una manera normal, llevamos una vida con tanta prisa (para llegar no sé a dónde) que no nos paramos un momento primero a mirar y luego a pensar, es como si se perdiera demasiado tiempo en eso, preferimos seguir con los ojos cerrados a la realidad, creo yo que bastante sucia ya en sí misma sin que sea un movimiento de nada.

Portada_Una manzana en la neveraAunque a veces nos sorprendes con un tono más descarnado. Ahí quedan versos como «Hay muertos que caminan por las calles / rezando al dios del olvido»…

A veces el poema sale tamizado, como bien dices, porque sería insoportable pensar que nada tiene remedio, y otras veces sale más descarnado. Quizás son momentos de rabia en los que ésta sale en forma de verso más crudo. En general no creo que mi Poesía pueda decirse que sea descarnada pero sí realista y poca dada a la ensoñación. En el poema, generalmente, me gusta estar con los pies en la tierra.

Incluso, parece como si sintieras un poco de aversión hacia cierto tipo de lírica… Por ejemplo, en uno de tus primeros poemas podemos leer «Escribo versos malos, ni siquiera / tienen arte ni métrica correcta. / Luego pienso que son míos y es cuando los quiero, / como quieren las madres a sus hijos / aunque les salgan feos»…

Bueno, siempre digo que “qué sé yo de esto…”. Yo leo Poesía pero no puedo decir que sepa de Poesía más allá de lo básico en lo que a métrica y técnica se refiere (aunque trato de ir aprendiendo). Me fío, por el momento, más de mi intuición. De cómo suena, de si tiene o no tiene ritmo, cadencia… en una palabra y haciendo un símil con la Música, escribo de oído. Sé lo que me gusta y lo que no me gusta, eso sí. Habrá seguramente muchos fallos en mi escritura, si atendemos sólo a la técnica, no en vano es un oficio, el de poeta, que no se aprende de un día para otro (y quién sabe si algún día podré llegar a serlo), pero al menos sí puedo decir (eso espero) que no hago poesía impostada.

Sin embargo, sí podemos encontrar entre tus poemas el haiku: «Eres Otoño / y yo sólo una hoja / que cae al verte»…

El Haiku es un tipo de estrofa que me gusta mucho, por lo que tiene de breve, de intenso y de misterioso. Aunque en occidente nos resulta muy difícil hacer haikus auténticos, y nos limitamos más a la forma que al fondo, creo que ese intento de condensar la mirada en algo tan corto es un buen ejercicio, es poner el pensamiento poético a merced de la contemplación y extraerle luego la esencia misma a un momento o a una idea.

 De hecho, diría que en tu caso, cuanto más breve es tu estrofa, más certera es tu mirada, como se puede comprobar en Harmonía («Cuando me miras / de esa manera, sale / el Sol en Mí»).

 Aunque muchos de mis poemas tienen forma de Haikus y no son Haikus auténticos (por eso los suelo llamar “mis haikus libres”) también me gusta pensar que son “poemas chispa”, poemas muy breves que te hacen pensar y cuyo valor principal quizás no esté en el poema mismo sino en el poso que deja, en ese camino abierto por el que seguimos transitando después de leerlo (si es que el poema está conseguido).

Mis poemas tienen forma de Haikus y no son Haikus auténticos (por eso los suelo llamar “mis haikus libres”) también me gusta pensar que son “poemas chispa”

Sabes, toda tu poesía me ha recordado a la de Pedro Salinas, a La voz a ti debida, sobre todo en esa confrontación constante entre el TÚ y el YO…

 Pues para mí es un piropo eso que me dices David. La Poesía de Salinas es muy especial para mí y sobre todo “La voz a ti debida”. Lo leí en BUP y me impactó mucho. Ese tratamiento del Tú y el Yo sin adornos, en la desnudez del alma, ese poder comunicar con alguien independientemente del género de una y otra persona, leer ese  “vivir en los pronombres”, como dice Salinas, fue para mí algo que dejó huella y aunque empecé a escribir muchos años después, ese poema siempre estuvo conmigo muy presente y supongo que, de forma inconsciente, sí que ha influenciado en la forma de mi decir poético.

Por otra parte, al leerte he recordado al maestro Ángel González. Tu Poema con saña para un momento puntual me ha recordado a su clásico Contra-Orden («Lea a la luz de una vela / este poema (no se facilite / la tarea), / que lo cubra de espesura / la penumbra»).

Me encanta Ángel González (además paisano, todo un orgullo) pero en este caso a Ángel González lo empecé a leer mucho después de haber empezado a escribir Poesía, así que no sé, si en algo te recuerda, no puedo decirte que sea porque me haya influenciado. Quizás coincidimos, por casualidad, en una manera de mirar el mundo (salvando las distancias infinitas, evidentemente, entre el Poeta y yo).

Y, para acabar, solo queda que nos hables del futuro. ¿Hacia dónde encamina sus versos Sandra Sánchez? ¿Y cuándo podremos leerlos?

Mis versos se van encaminando hacia donde ellos van queriendo David. Supongo que a fuerza de leer y de vivir, los versos vayan cogiendo caminos, quizás, menos transitados de los que venían siguiendo hasta ahora, no sé, el tiempo lo dirá. Yo no paro de escribir, no porque quiera escribir sino porque no puedo dejar de hacerlo (al menos por ahora) así que dejaré que todo fluya sin prisa.

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