• Diario Digital | Lunes, 18 de Junio de 2018
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"La izquierda necesaria", de Patxi López

Catarata, Madrid, 2017

Patxi López se ha convertido en una de los referentes del socialismo español en los últimos tiempos. Recientemente libró una dura pugna frente a Susana Díaz y Pedro Sánchez por la Secretaría General del PSOE. Previamente, fue el primer Lehendakari no nacionalista en el País Vasco, un hito histórico que debe enfatizarse.

"La izquierda necesaria", de Patxi López

Estos son algunos de los factores que inducen a la lectura de la obra pero hay varios más, puesto que analiza no sólo hechos puntuales (la actual crisis de su partido o “el procés” en Cataluña) sino también otros más generales (como la coyuntura económica global/nacional o el concepto de libertad).

López comienza haciendo una crítica constructiva de la socialdemocracia, una de las familias ideológicas que con mayor virulencia ha sufrido las repercusiones de la crisis económica, perdiendo apoyos electorales. Él lo achaca principalmente a un exceso de mimetización con el neoliberalismo: “es hora ya de hacer balance. Comprobar a qué nos han conducido estos treinta años de alegría neoliberal. Porque la verdad abrumadora es que las sociedades democráticas occidentales estamos peor que hace 30 años” (p.19). En función de este planteamiento, rechaza el Estado mínimo y reivindica el binomio sociedad solidaria/responsabilidad compartida.

Este argumento, que no es nuevo, lo acompaña de otro más novedoso: López no apuesta como solución aproximarse a los partidos populistas de izquierda que han irrumpido en el escenario político nacional. Por tanto, se desmarca del toque ciertamente condescendiente y cortoplacista que ha caracterizado a algunos integrantes del PSOE, los cuales se han decantado por coquetear con el radicalismo a través de un discurso retórico y demagógico que no les ha servido para reconectar con la ciudadanía.

Posteriormente, el autor reflexiona sobre la importancia de la Constitución cuya reforma no descarta pero tampoco la propone como solución infalible para atajar los problemas de toda índole que afectan a España. También de plena actualidad resulta su reflexión sobre el polisémico concepto de nación y sobre el federalismo, como corriente esta última opuesta al nacionalismo y destinada a reforzar la unión a partir del reconocimiento de la diversidad. No obstante, asume que federalismo y federación carecen de buena prensa en España.

Con todo ello, López se adentra en territorios espinosos y subraya uno de los complejos más característicos de la izquierda española: su actitud timorata (podría añadirse que tibia en ocasiones) cuando se trata de defender la unidad de España (p.100). Frente a esta suerte de mal endémico, él sostiene que: “España es una sociedad plural porque son plurales las sociedades que la constituyen. La propia sociedad vasca o catalana son más plurales y tienen mayor diversidad identitaria que la diversidad que existe en el conjunto de España. Lo que nos hace diferentes a los vascos y a los catalanes es que tenemos en nuestras sociedades mayores diferencias identitarias internas, no diferencias con el conjunto de España” (p.105).

Finalmente, Cataluña ocupa buena parte de sus análisis finales. López responsabiliza de la situación actual al PP y al gobierno de la Generalidad. Sin embargo, no se aparta de los lugares comunes cuando afirma que “el Partido Popular ha decidido utilizar el conflicto que genera el nacionalismo catalán en su propio beneficio electoral. Han renunciado a obtener mayorías políticas en Cataluña y han decidido azuzar el enfrentamiento para reforzar mayorías electorales en el resto de España” (p.107).

Tal afirmación equivale a sostener que el PP es una máquina para fabricar independentistas, lo que ofrece un análisis un tanto superficial de las verdaderas razones que mueven al nacionalismo catalán y sus constantes vulneraciones de la legalidad constitucional, aspecto este último que López condena.

¿Hay solución posible? Cree que sí pero no será inmediata y deberá partir del diálogo aunque también advierte de un hecho que en ocasiones no se refleja lo suficiente en los análisis de la “cuestión catalana”: el independentismo, como estrategia, recurre a elaborar un listado de condiciones imposibles de conceder, lo que mina cualquier posibilidad de éxito en la negociación.

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