• Diario Digital | Martes, 14 de Agosto de 2018
  • Actualizado 10:40
Jesús Cárdenas Sánchez

"A la intemperie de tu boca", de Isabel Alamar
Poesía cargada de deseo
Isabel Alamar

Poesía cargada de deseo

En estos tiempos de consumo la fiebre del deseo nos conduce por vías rápidas al encuentro de los cuerpos. Sin embargo, la relación erótica requiere de un inicio demorado, que los amantes den unos pasos a cámara lenta, donde el roce de la sugestión sea lo que conduzca a la emoción de quedarse disfrutando más tiempo, como una vela incapaz de consumirse. 

El jardín de los instantes, de  Pepi Bobis Reinoso, reparto de tensiones
Pepi Robis Reinoso

"El jardín de los instantes", de Pepi Bobis Reinoso, reparto de tensiones

Los dos polos de tensión corresponden a la vida y a la literatura. A lo largo de los tiempos, la escritura, y más concretamente, la poética, se ha ocupado en combinar ambos. Efectivamente, el poema forja una tracción de fuerzas entre signo y experiencia. En la poesía se encuentran en tensión el acto de vivir y de escribir (o leer). En un libro de poemas se revela una combinación de experiencias vitales y de hallazgos lingüísticos. Percibimos, como lectores, ambos elementos contrapesados y explicados.

Llegó el ayer, de Tomás Sánchez Rubio
Tomás Sánchez Rubio

"Llegó el ayer", de Tomás Sánchez Rubio

Hay veces, en las que se presenta un libro de poesía, y lejos de simplicidades, se nos muestra la vida del Universo y sus correspondencias con la Naturaleza con una dialéctica que transporta al lector a otros escenarios más universales (o trascendentales) mediante la indagación en la palabra y en la propia existencia, rompiendo, así, la frase hecha que dice que «escribir poesía es fácil», hasta descubrir la línea de la vida y los ángulos de la muerte. Así, presentamos el reciente libro del sevillano Tomás Sánchez Rubio, que lleva por título "Llegó el ayer", editado por el sello Ediciones En Huida, dentro de la Colección Poesía En Tránsito.