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10 de diciembre de 2019, 23:59:19
ENTREVISTAS


Entrevista a Yasmina Khadra, autor de “La última noche del Rais”

“Un tirano es creado por las personas que sacan beneficio de él”

Por Javier Velasco Oliaga

Yasmina Khadra es uno de los autores favoritos de TodoLiteratura. Sus novelas se mueven por ese filo tan peligroso que es la denuncia social. Para hacerlo ha utilizado el género de novela negra. En esta ocasión ha abandonado ese estilo suyo tan característico para adentrarse en los vericuetos de la mente del dictador Muamar Gadafi y así ha conseguido un libro diferente. Duro, como casi todos sus libros, donde refleja la personalidad débil del compañero guía.


El escritor ha sido oficial del ejército argelino durante muchos años, donde ha compatibilizado ambas profesiones. Primero firmaba con su auténtico nombre, pero la autocensura le hizo buscar un seudónimo que salió de los nombres de su mujer e hija. Bajo Yasmina Khadra ha firmado sus libros más polémicos. En el año 2000 abandona el ejército con el consiguiente escándalo al conocer su verdadera identidad. Desde dicho año vive dedicado a la literatura. Abandona su país y tras un breve paso por México se establece en Francia, aunque pasa largas temporadas en una ciudad de nuestra costa.

En “La última noche del Rais”, el autor adopta la personalidad del Muamar Gadafi. Escrito en primera persona, cuenta la noche anterior a su captura y posterior muerte. “No sé si todos los dictadores tendrán miedo pero sí sé que muchos viven con él, rodeados sólo de sus incondicionales. Gadafi era uno de ellos”, nos dice el escritor en la entrevista que hemos mantenido en el Instituto Francés de Madrid.

“En esta novela salgo de mi universo literario e intento reinventarme con un nuevo tipo de estilo literario”, afirma con convicción. Cree conocer bien a Muamar Gadafi porque ambos tienen una parecida trayectoria vital. “Ambos somos árabes-bereberes nacidos en el desierto del Sáhara, ambos fuimos militares y tuvimos una parecida trayectoria vital”, nos descubre el escritor argelino. Incluso, aunque no lo haya dicho, ambos son escritores. Gadafi llegó a escribir el conocido “Libro Verde” de tres volúmenes y que no sabemos si realmente lo escribió él, aunque parece que sí. En cualquier caso, no se puede comparar con la obra de Yasmina Khadra.

Muamar Gadafi llegó a dominar los debates del mundo magrebí. Lo que comenzó siendo una revolución con tintes sociales contra una monarquía corrupta que tenía a sus ciudadanos poco menos que esclavizados se volvió a convertir en una dictadura. “Las promesas que se hicieron antes y poco después del golpe de estado nunca se llegaron a cumplir”, nos recuerda el escritor.

Para escribir esta novela corta “ha seguido la cronología de Gadafi. En un principio era algo fantástico pero se fue diluyendo según pasaban los días y se fue alejando de la realidad, llegando a tener su vida tintes de esquizofrenia. Yo he intentado comprenderle y no juzgarlo para escribir La última noche del Rais. Eso no quiere decir que no esté absolutamente en contra de su comportamiento. Mi intención es que el lector comprenda el proceso de degradación de un dirigente como él. Algo que, por otra parte, se da mucho en los políticos de todas las épocas”, expone de manera pormenorizada.

“Muamar Gadafi conectaba con las personas que no se oponían a él. El pueblo creía en sus profecías y perdonaba sus errores”, apunta sobre la relación del Rais con su pueblo. “Tenía muchísimos seguidores. En general, el tirano es creado por las personas que sacan beneficio de él. Sin embargo, Muamar Gadafi no era una persona que estaba desconectada de su pueblo, por extraño que parezca. Era el pueblo el que le mentía, ya que es un pueblo perezoso intelectualmente hablando, el que le hacía creer con sus aclamaciones que seguía siendo querido, cuando no era tal”, explica el escritor. Al final el tirano libio fue derrocado por los rebeldes.

El lenguaje de Yasmina Khadra se va haciendo con el tiempo muy escueto, directo y fuerte. “Yo quería crear un lenguaje cósmico y encontrar las palabras adecuadas para expresar lo que tenía en mi mente. Ha sido un trabajo titánico y agotador, hasta tal punto que ha sido el único libro que me ha agotado física y mentalmente”, confiesa. En nuestra conversación parece haberse recuperado muy bien ya que desde que ha publicado el libro, le ha dado tiempo a promocionarlo y a escribir otro centrado en Cuba.

Ha conseguido crear un ritmo muy potente, tanto en los diálogos como en las descripciones. Por eso la trama tiene varios flashbacks que ayudan a entender al lector la idiosincrasia de Gadafi. “Son válvulas de escape que ayudan a salir de la tensión del relato. Así el lector puede recuperar el aliento y respirar de nuevo”, apunta. En esos pasajes cuenta recuerdos de la infancia del Rais, como que era un hijo bastardo, algo que no se ha podido demostrar fehacientemente. “Hasta en la televisión se dijo que era un niño adoptado. Esto le agrió bastante el carácter y dio lugar a alguna venganza”, expone razonadamente.

El escritor no cree muchas de las cosas que se han contado de Gadafi. “Es verdad que tuvo una vida sexualmente activa, pero no creo que secuestrase a chiquillas para abusar de ellas. Yo creo que a él lo que le gustaba era seducir a las mujeres y a cuantas más mejor. Había muchas mujeres que adoraban acostarse con él, por eso de la erótica del poder y la generosidad del Rais”, indica.

Yasmina Khadra utiliza alguna licencia novelesca, como los sueños premonitorios de Gadafi con Van Gogh. “Es algo que necesitaba crear para que el final de la novela tuviese la justificación que quería”, detalla.

“Gadafi nunca se arrepintió de haber sido tan cruel. Hacía el mal creyendo hacer el bien. Pensaba que sus opositores eran obstáculos para cumplir su revolución, su proyecto. Él se creía el Ché del Magreb”, concluye el escritor, hasta una próxima ocasión en que nos volvamos a encontrar por la publicación de alguno de sus libros.

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