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23 de octubre de 2019, 20:25:14
CRÍTICAS


"Éramos unos niños", de Patti Smith

La autobiografía neoyorkina de Patti Smith

Por Javier Velasco Oliaga

Cuando Patti Smith escribió "Éramos unos niños" ya no era tan niña, ya había llegado a su madurez artística e intelectual. Y sobre los acontecimientos que escribe en este volumen de sus memorias, ambos protagonistas, Robert Mapplethorpe y ella, tampoco eran tan niños, eran dos almas gemelas que se necesitaban para crecer y, evidentemente, lo hicieron. Crecieron como personas, crecieron como artistas y crecieron como genios.


Robert Mapplethorpe fue una parte muy importante en la vida de la cantante y escritora

Cuando dos genios se encuentran es como cuando dos estrellas chocan en el firmamento, la explosión se produce, pero no la vemos hasta miles de años después. Cuando ellos se encontraron en la calles de Nueva York ocurrió algo parecido, los resultados fueron inmediatos pero nosotros no los vimos hasta muchos años después, cuando la madurez artística suplió a la adolescencia creadora y rompedora. Cuando la evolución que todo ser humano padece, transciende los medios de comunicación y se hace accesible al público en general. "Yo estaba durmiendo cuando él murió", así comienza el libro de memorias de la cantante y poeta Patti Smith. Muchas veces lo más importante nos sucede cuando estamos durmiendo y nos enteramos horas después. A Patti Smith aquel día la despertó la llamada del hermano de Robert para comunicarla lo que había ocurrido. Se acabaron de golpe 22 años de relaciones, de complicidades y de ambigüedades. Se acabó una colaboración fructífera por la gran lacra del siglo XX.

El libro comienza en 1967, cuando se conocieron casualmente en Nueva York y acaba en 1989, cuando Robert fallece tras una larga enfermedad. En esos años ocurrieron muchas cosas, fueron los años decisivos para Estados Unidos y para la cultura pop, que comenzó y se desarrolló en esos años, donde la Factoría de Andy Warhol desempeñó un papel estelar que influiría a artistas de diferentes ámbitos como la pintura, la música, la escultura, la fotografía, etc.

Patti Smith
llegó a Nueva York después de tener un hijo a los 19 años y darlo en adopción. Llegó a la gran manzana con un único fin: escribir, "por Rimbaud escribí y soñé", confiesa en las páginas del libro. Y escribió durante muchos años de forma solitaria, sin que nadie la leyese salvo Mapplethorpe, que poco a poco la fue influenciando, modelando, al igual que ella hizo con él. Ambos se ayudaron en sus carreras, pero terminaron creciendo hacia posiciones diferentes.

El libro cuenta las vicisitudes y problemas por los que tuvieron que pasar para conseguir su camino artístico. Sus privaciones, su vida en común, sus relaciones. Patti Smith lo cuenta absolutamente todo en el libro, su larga relación sentimental intermitente, hasta que Robert encuentra su verdadera sexualidad, hasta que en cierto momento la llega a confesar que sólo había tenido relaciones con una única mujer: ella. Y también cuenta sus relaciones con artistas como el escritor, guionista y actor Sam Shepard, que cuando le conoció era batería del grupo The Holy Modal Rounder, el poeta Jim Carrol o el músico Allen Lanier, teclista y guitarrista del grupo de rock psicodélico.

Pero no sólo se queda con eso, cuenta sus viajes a Europa en busca de la poesía, cuenta sus dificultades en sus trabajos, cómo tenía que vender libros en una librería y cómo restauraba los libros que compraba a bajo precio en las librerías de saldo. Cuenta las noches en vela escribiendo poemas o ayudando en sus obras a Robert. También cuenta dónde vivía. Una larga temporada la pasaron en el famoso Hotel Chelsea donde conocería a muchos artistas y músicos. Sus visitas a los locales de moda y a las salas de conciertos como el Fillmore East, donde escucharía desde Bob Dylan hasta Jefferson Airplane, pasando por Jimmy Hendrix y Janis Joplin, conformarían lo que sería su posterior carrera como músico.

Un encuentro casual con el productor y cantante Todd Rudgren haría que su destino fuese cambiando paulatinamente. Después de unas breves apariciones como actriz en pequeñas obras, aceptó leer sus poemas en un escenario; eso la condujo a añadir música a esas representaciones y el paso siguiente fue musicar sus poemas con la ayuda de diversos amigos. De ahí a grabar su primer disco en 1975, el famoso Horses, que la impulsaría como cantante y compositora a nivel mundial.

Su relación con Robert Mapplethorpe no decayó y siguieron colaborando, aunque esporádicamente, él fue el autor de su primera portada, él fue el autor por excelencia de la polaroid y el libro está lleno de esas muestras. Los dos continuaron creciendo hasta que la muerte segó esa colaboración, pero quedan sus obras conjuntas, queda la historia de dos artistas pop por excelencia y lo que Patti Smith ha sabido hacer a la perfección es dejar ese recuerdo por escrito.

Su libro tiene la poesía de la vida, su libro tiene el sentimiento trágico de la muerte, tiene el testimonio de cómo se realiza un proceso de creación. Tiene todo eso y la pasión por la vida, la superación de las dificultades cuando se tiene un proyecto que merece la pena. Patti Smith se convierte en el libro en una narradora sólida, minuciosa y de una fuerza que para sí la quisiesen muchos escritores que pululan por el mundo.

Su libro es el testimonio puro del estallido del pop americano y las consecuencias que tuvo. Su libro es la rebeldía de quien no se conforma con lo que es y quiere mejorar. Ha escrito una obra imprescindible para quien quiera conocer unos años que cambiaron la música, unos años que cambiaron el mundo.

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