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5 de julio de 2020, 9:52:28
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La escritora barcelonesa Mónica Gutiérrez publica su nueva novela, "El noviembre de Kate"



"El noviembre de Kate" es la tercera novela de la escritora barcelonesa Mónica Gutiérrez. La autora teje, en un tono desenfadado, con mucho humor pero también con mucho sentimiento, una insólita historia de amor que surge gracias a un acontecimiento meteorológico que dejará a todos los habitantes de Coleridge, una indeterminada población de la campiña inglesa, en sus casas sin poder salir de ellas en unos días.


En otras latitudes, la gran tormenta blanca que se cernía sobre Coleridge, se denominaría ciclogénesis explosiva. Esa tormenta llegaría hasta la citada población y ni las autoridades ni los recursos de salvamento estaban preparados para lo que les venía encima. Líneas eléctricas cortadas, metro y trenes paralizados y todas las instituciones oficiales cerradas. Y no sería porque William Dorner, meteorólogo en paro, no hubiese avisado desde una peculiar emisora local, además de cansarse de enviar correos electrónicos a todas las instituciones municipales.

Esa tormenta y ese mes de noviembre sería determinante para el futuro de la protagonista de El noviembre de Kate. El trabajo que realiza la joven Kate es sumamente anodino y nada enriquecedor. Trabaja de secretaria de dirección en la multinacional financiera Milton Consultants. Su jefe, al que apodan T-rex, es una persona que se dirige a ella a voces y que nunca ha reconocido su labor. Desesperada, lleva un tiempo pensando en largarse de dicha empresa.

Gracias a una amiga, telefonista en su misma empresa, consigue un trabajo sin remunerar en una emisora local de radio en la población vecina, Longfellow Radio, que está situada en una buhardilla perdida de un centro de ancianos. Kate había estudiado periodismo, tenía una bonita voz, pero nunca había ejercido la profesión. Esta era una buena oportunidad para ella, además el programa era de humor y podría hacer una sección a su antojo.

“No sé decir que no. Eso es un problema”, pensaba Kate cuando aceptó la propuesta de su amiga. “Creo que hasta aquel momento de mi anodina vida nunca me había fijado de veras en las voces de quienes me hablaban. Como buena comunicadora en el exilio, lo que me importaba era la claridad y veracidad del mensaje, solo eso. El vehículo quedaba en segundo plano”. Compartir una hora y media con unos experimentados locutores aficionados, un poco frikis, eso sí, le supondría una buena oportunidad para desarrollar unos conocimientos que apenas había utilizado en su vida.

La sección de Kate consistía en abrir los micrófonos a los oyentes y escuchar sus opiniones sobre los temas que iba proponiendo. El romanticismo y los autores románticos del siglo XIX produjeron una conveniente polvareda que gustaron a los integrantes del equipo salvo al jefe y manipulador Xavier. Tanto Josh como William, el meteorólogo, estuvieron encantados con ella desde el primer momento.

Don es el otro protagonista de la novela. Pero dejemos que se presente a sí mismo: “Soy Donald Breck, Don para los amigos. TheGost en las redes. Tengo treinta y dos años, nunca llegué a licenciarme en Ingeniería informática y soy policía en la Unidad de Delitos Informático Federal y pasaba todos los viernes por la noche en el bar escondido del hotel Ambassador con Punisher y Sierra. ¿Qué hacíamos allí tres de los mejores hackers de Europa?”.

Desde ese bar, mientras bebían cerveza negra, pergeñaban una venganza contra Segursmart, la empresa donde trabajaba su amigo Gabriel que se suicidó porque no pudo demostrar los trapicheos económico-financieros que realizaba su empresa. Desde ese bar plantearon mil y una estrategias de venganza que no llegaban a concretarse. Y en ese oscuro, melancólico y original bar fue donde las miradas de Don y Kate se cruzaron por primera vez sin que saltasen chispas.

Kate y Don eran dos personas absolutamente diferentes. Kate vivía sola en una casa casi en ruinas con un jardín de otra galaxia, digno de verse, por cierto. Con sus padres hablaba todos los sábados por Skype sin que la hiciesen el menor caso. Ellos vivían en un pueblecito de las Costa Brava, Mirall de Mar, alejados del frío y de la lluvia de Coleridge. Don vivía con su padre, jubilado carpintero, que era un auténtico manitas en cualquier cuestión del hogar, y su hermano pequeño Charlie, un bróker de bolsa. Además, en la casa de las tres chimeneas, que así la denominaban, habitaban de manera aleatoria un par de gemelos de seis años a los que denominaban los argonautas; su madre Sarah también aparecía por allí para realizar alguna tarea del hogar.

En la radio continuaban las disquisiciones filosóficas y literarias sobre el romanticismo. “Un romántico no es un tipo que te lleva a cenar a un restaurante con poca luz y te regala flores. Un romántico es un apasionado rebelde que desafía tempestades y grita por encima de los acantilados y la niebla… En la actualidad confundimos el término. Una cosa es el movimiento romántico que nació a finales del siglo XVIII y otra muy distinta es la acepción de `romántico´ asociado a los asuntos amorosos”, explicaba Kate a sus oyentes que no dejaban de llamar a la radio. Después de aquellas charlas Kate regresaba a Coleridge y hacía una parada obligada en el bar escondido de Pierre Lafarge, un francés estrafalario que había abandonado el negocio familiar de calcetines para llevar un bar con una barra de galeón.

En ese ambiente tan acogedor es donde los dos protagonistas se conocen muy tímidamente. Miradas fugaces, saludos titubeantes, presentaciones de soslayo hasta que poco a poco la intimidad va creciendo y lo hará de manera exponencial cuando la gran tormenta se vaya acercando hacia Coleridge.

La Gran Tormenta Blanca irrumpió en la ciudad el mismo día que Kate dejaba su empresa. Unos documentos contradictorios que había conseguido gracias a un comunicante anónimo la hacían tener unas pruebas inculpatorias o bien contra su reciente ex jefe o contra la cópula directiva de Milton Consultants. Perdida en medio del caos, acude Don a rescatarla y la conduce, tras múltiples vicisitudes, hasta la casa paterna de las tres chimeneas. A todos nos gustaría, que en nuestras vidas, hubiese una Gran Tormenta Blanca que sacudiese nuestras vidas.

La familia de Don recibió a Kate con los brazos abiertos, ahora tenía otra familia que estaría dispuesta a hacer por ella cualquier cosa. Allí se sintió como nunca se había sentido, por fin pudo dormir, algo a lo que no estaba acostumbrada. Por fin, pudo conocer a personas que realmente se preocupaban por ella y que la habían recibido tan acogedora y familiarmente que parecía que era su propia familia. Y poco a poco fue sintiendo algo por Don, por aquel hombre que la había salvado de la tormenta y que no sonreía nunca.

“Hay un momento en nuestras vidas en que el material del que estamos hechos, todo lo que somos se pone a prueba”. Esta reflexión de Don es la que bullía en la mente del protagonista. ¿Debería dejar atrás sus obsesiones para abrirse a una nueva vida?, se preguntaba. Su ánimo de venganza hacia Segursmart se lo replanteó. Sus amigos hackers, Publisher y Sierra, no se imaginaba cómo se lo tomarían, pero estaba dispuesto a olvidar. Su hermano Charlie acudiría en su ayuda sin solicitárselo.

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