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10 de julio de 2020, 6:27:14
CRÍTICAS


“Los dioses cansados” de Andrés Pérez Domínguez

Por Javier Velasco Oliaga

Andrés Pérez Domínguez con “Los dioses cansados” se ha consolidado como un gran autor de thrillers pero, en esta ocasión, su novela trasciende esos límites y ha compuesto una novela profundamente literaria donde cuida hasta el más mínimo detalle, tanto de la trama como del estilo, cada vez más preciso y afinado. Los cuatro años de espera transcurridos desde que publicó su anterior novela han merecido la pena.


Los dioses cansados” es una novela coral, con personajes profundamente humanos que vamos conociendo a través de su vida cotidiana y que narra el autor sevillano con una profunda sensibilidad. En sus páginas escuchamos, entre la indiferencia culpable de los verdugos, el desesperado grito de sus víctimas que, incapaces de perdonarse a sí mismas por pecados que nunca cometieron, más que venganza claman silencio.

La novela comienza cuando el inspector Nicolás Gallardo regresa a Sevilla después de pasar siete años fuera y le encomiendan hacerse cargo del caso de Leopoldo Barrena, poco puede imaginar que tras el suicidio del político retirado, en apariencia rutinario, se esconde una turbia trama de abusos, chantajes y angustias.

Un accidente inesperado tuerce los planes de un sencillo robo. Desde ese momento, las tinieblas del pasado, como heridas no restañadas, emergen de manera imparable, llevándose por delante a quienes pretenden ocultar la verdad o, peor aún, medrar a su costa. Paso a paso, mientras intenta sobrevivir a su propia biografía personal, el inspector Gallardo tratará de dar sentido a la violencia que le rodea. El resultado de su investigación ofrece un panorama desolador, que algunos creían haber olvidado: un misterioso orfanato, la vida rota de una joven y la tragedia de unos niños infelices...

La novela se mueve a medio camino entre el thriller y la novela policiaca. Andrés Pérez Domínguez ha ido dando, con el tiempo, más hondura a sus personajes, haciéndolos más complejos, al igual que sus tramas. Ni que decir tiene que la resolución de la trama de la novela no se produce hasta las páginas finales. Manteniendo en todo momento el suspense de la trama que implica a su jefa en la comisaria y a la madre de ésta.

La novela está escrita por un narrador omnisciente que sigue en todo momento al inspector Nicolás Gallardo. Su tono inusualmente literario en este tipo de novelas es lo más destacado de la misma. Sus descripciones son siempre afinadas y portentosas, con un ritmo de la narración que sorprende al lector que no conozca al escritor andaluz. Creo que en esta novela se ha superado y es notablemente superior a su última entrega. Ha sabido escoger a la perfección un camino literario que le llevará sin duda hasta cimas muy altas y si bien no consigue el reconocimiento de El violinista de Mauthausen que duda cabe que se lo merece. Los dioses podrán estar cansados pero la lectura del libro, evidentemente, no cansa.

Andrés Pérez Domínguez (Sevilla, 1969) tiene una dilatada carrera como escritor, reconocida con numerosos premios, entre los que destacan el Ateneo de Sevilla y el Luis Berenguer de novela o el Max Aub de cuentos. Es autor de las novelas El silencio de tu nombre (2012), El violinista de Mauthausen (2009), El síndrome de Mowgli (2008), El factor Einstein (2008) y La clave Pinner (2004); las novelas cortas Los perros siempre ladran al anochecer (2015), Los mejores años (2002) y Duarte (2002); las colecciones de cuentos El centro de la Tierra (2009) y Estado provisional (2001); y el relato Ojos Tristes (2001). También ha sido colaborador de varios medios de comunicación, como El Correo de Andalucía, Onda Cero y Punto Radio.

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