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23 de agosto de 2019, 11:58:39
ENTREVISTAS


Entrevista a Mario Escobar, autor de “Los niños de la estrella amarilla”

“Pretendo abrir las mentes hacia lo diferente”

Por Javier Velasco Oliaga

Hubo un tiempo, no muy lejano, en que las estrellas del cielo se apagaron y tomaron un color amarillo desvaído. Esas estrellas cayeron a la Tierra y se depositaron en las chaquetas de millones de personas que, posteriormente, fueron confinadas en campos de concentración o de exterminio. Las estrellas más pequeñas se prendieron de la ropa de los niños. Y de dos de esos niños trata la última novela del escritor Mario Escobar, “Los niños de la estrella amarilla”. Una historia para personas sensibles que se avergüenzan de la falta de humanidad de los seres repugnantes que perpetraron una de las mayores atrocidades conocidas.


Mario Escobar ha ido evolucionando como escritor en su ya larga carrera. Comenzó escribiendo novelas de aventuras y thrillers pero, últimamente, nos está tocando nuestra fibra más sensible con su novelas. Tanto “Canción de cuna de Auschwitz”, como “Los niños de la estrella amarilla” son un dechado de sensibilidad. “Me gusta expresar los sentimientos en mis textos”, expone nada más comenzar la conversación que mantuvimos en la sede madrileña de su editorial, HarperCollins Ibérica.

“Pretendo abrir las mentes hacia lo diferente”, afirma Mario Escobar con un tono muy convincente. Por eso, bucea en historias no muy trilladas y, en esta ocasión, se ha fijado en lo que ocurrió en el Velódromo de Invierno de Paris en el verano de 1942 y en la población de Le Chambon-sur-Lignon durante casi toda la Segunda Guerra Mundial. En esa pequeña localidad se escondieron miles de judíos perseguidos tanto por el régimen nazi como por los colaboracionistas del mariscal Pétain.

Le Chambon-sur-Lignon era un lugar bastante aislado y paradisiaco, “de hecho, en invierno, por culpa de la nieve, no se podía acceder. Los franceses crearon allí una infraestructura de salvación donde la iglesia protestante y la católica tuvieron mucho que decir”, explica el autor madrileño. Allí tenían mucha experiencia por culpa de la persecución a los hugonotes. “Empatizaron mucho con los judíos perseguidos”, apunta.

En “Los niños de la estrella amarilla”, ha querido llegar al corazón. “Pretendo que mis libros transformen, quiero tocar el corazón del lector, sin llegar a la sensiblería. Para ello, utilizo más la descripción y las atmósferas. Creo que con los años –el oficio es muy importante- me he vuelto un escritor con un ritmo más pausado, más reflexivo que se cuestiona los principios de la vida”, explica en tono tranquilo y juicioso.

Su historia es un canto en contra del antisemitismo. “Está muy establecido en Europa y no disminuye. Hay dos hechos cruciales de los que no se han hablado mucho sobre el extremismo islámico contra el sionismo. Son los atentados contra la sinagoga de Buenos Aires y contra el restaurante Las Canteras de San Fernando de Henares”, denuncia y añade “en España, en lo único que están de acuerdo la izquierda y la derecha es en el antisemitismo y en el antiprotestantismo”. “En la actualidad, la religión es un valor negativo”, sentencia.

En su libro, trata la historia de dos niños Jacob y Moisés Stein que huyen de Paris para buscar a sus padres. “Son dos personajes de ficción pero que están basados en otros muchos reales”, apunta. Sus padres huyeron de Paris cuando sucedió la ocupación alemana, dejando a los niños a cargo de una tía. “Los padres no concibieron nunca que los nazis fuesen a tratar a los niños como lo hicieron. Creían, también, que las mujeres y los ancianos no serían tratados como lo fueron realmente. Los nazis crearon una fábrica de muerte para una raza”, asevera. aun a sabiendas que muchos de los judíos no tenían una identidad religiosa, ni si quiera cumplían con los preceptos religiosos y sus ritos.

Para Mario Escobar, lo que hicieron los franceses excedió las indicaciones que les hicieron los nazis, “los alemanes pidieron hombres judíos que sirvieran de mano de obra, los franceses encarcelaron a mujeres, ancianos y niños en una condiciones deplorables. Bien es verdad que muchos ciudadanos franceses ayudaron a escapar y a esconder a muchos judíos, pero lo colaboracionistas de Vichy fueron implacables”, expone. Lo que resulta curioso es lo que continúa contando el autor, “los nazis les preocupaba mucho la opinión pública, por eso cuando se desvelaban estos acontecimientos procuraban ocultarlos”.

La novela tiene mucho de viaje iniciático del joven Jacob, el hermano mayor, pero también es una historia de aventuras. Cuando llegan a Le Chambon-sur-Lignon les acogen desde el primer momento, pasar las navidades allí fue una experiencia para ellos entrañable pese a la entrada de los nazis. La huida, perseguidos de cerca por sus enemigos, hace que al lector se le pongan los pelos de punta. “Yo escribí el final con lágrimas en los ojos”, reconoce Mario Escobar. Y todo narrado desde el punto de vista de los niños que hace que la peripecia sea muy fresca y emocionante. El narrador omnisciente siempre va con ellos, “es como si fuese su ángel de la guardia”, puntualiza.

“He querido ponerme en la piel de los personajes sin juzgarlos”, expone y añade “creo que es una cuestión de respeto al lector. Yo escribo para ellos y tendrán que ser ellos los que saquen sus conclusiones según sus propias experiencias y vivencias”. “Los niños de la estrella amarilla” es una historia relatada con pasión y sentimiento. En la evolución de Mario Escobar el corazón ha tenido una parte determinante. Sus historias, cada vez más, van directas al corazón, todo un acierto de un autor que ha sabido evolucionar a mejor.

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