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19 de junio de 2019, 13:15:30
PENSAMIENTO


JULIANA MORELL: LA NIÑA PRODIGIO DEL SIGLO DE ORO ESPAÑOL

Por Briseida Cidoncha

A los doce años dominaba el árabe, el siriaco, el italiano, el francés y el español. A los catorce recibió el grado de doctora summa cum laude y a los diecisiete hablaba, leía y escribía en catorce idiomas. Juliana Morell, dotada de un talento extraordinario para las ciencias, las lenguas y la historia, rompe los estereotipos de las mujeres en una época que las condenaba al ostracismo.


Vicenta Márquez de la Plata dedica "Mujeres Creadoras entre el Renacimiento y el Barroco", publicada por Ediciones Casiopea, a trece protagonistas que participaron en el periodo de mayor esplendor artístico español. Entre ellas, dramaturgas, mecenas, poetisas, músicas, escultoras, filósofas y pintoras.

POLIFACÉTICA Y SUPERDOTADA

Juliana Morell, nacida en Barcelona en 1594, ocupaba nueve horas al día en leer materias como la retórica, la dialéctica, la filosofía moral o la ética. Además, llegó a dominar instrumentos como el órgano y el arpa y sacó tiempo para interesarse por la filosofía, la astronomía, la física y el derecho, disciplinas reservadas a tan solo algunos privilegiados de la época.

Recibió una educación privilegiada desde los cuatro años, a manos de distintos maestros contratados por su padre, Juan Antonio Morell, un conocido y erudito banquero, y al cumplir los ocho, dio muestras de sus capacidades escribiendo perfectamente en latín y hebreo.

Tiempo después, acompañó a su padre, inculpado en un caso de asesinato, hasta Lyon, donde Juliana prosiguió con sus estudios que la permitieron, a la edad de 12 años, defender públicamente tesis de dialéctica y ética, una de ellas dedicada a Margarita de Austria reina consorte de España y Portugal. Intelectuales, juristas, espirituales y teólogos quedaron deslumbrados por su inteligencia y Lope de Vega la citó en el poema “El laurel de Apolo”.

DE NIÑA PRODIGIO A MUJER INDEPENDIENTE

A los catorce años Juliana se instaló en Aviñón escapando así de un matrimonio concertado por su padre, algo totalmente inusual en una joven de la época. Apenas sin recursos al ser desheredada, siguió estudiando, llegando a dominar catorce lenguas, además de diversas materias humanísticas y musicales, cuando todavía no había cumplido los quince.

Juliana decidió consagrarse a la iglesia y a sus estudios optando por una vida discreta y revindicando la privacidad frente a la exhibición impuesta por su padre desde temprana edad.

Tras entrar en el convento dominico de San Práxedes de Aviñón como novicia, su rastro se desvanece, pero su fama siguió viva. Alabada por muchos eruditos del momento, se afirmó de ella que era un “milagro de su sexo’’ o un “portento de sabiduría’’.

"Mujeres Creadoras entre el Renacimiento y el Barroco" desvela cómo era la vida de la mujer en una sociedad que les cerraba las puertas a su autorrealización y les obligaba a retirarse al claustro y firmar sus obras con seudónimo.

Vicenta Márquez de la Plata es autora de más de 20 títulos. Los de Isabel la Católica y su tiempo, han sido obras de consulta en el Instituto Cervantes y en la Academia de la Historia.

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