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15 de diciembre de 2019, 20:35:36
ENTREVISTAS


Entrevista a Pere Cardona y Manuel P. Villatoro: “El espionaje fue fundamental para lograr que Hitler estacionara sus ejércitos en zonas alejadas de Normandía”

Autores de “Lo que nunca te han contado del Día D”

Por Javier Velasco Oliaga

Pere Cardona y Manuel P. Villatoro forman un "dream team" investigador sobre acontecimientos poco conocidos sobre la Segunda Guerra Mundial. En esta ocasión, se han centrado sobre ciertos hechos insólitos ocurridos en el famoso Día-D, el desembarco aliado en Normandía, donde han conseguido testimonios realmente prodigiosos por su interés humano. El resulatado ha sido el espectacular libro "Lo que nunca tee han contado del Día D".


Pere Cardona es uno de los más reputados divulgadores históricos actuales y Manuel P. Villatoro desarrolla su carrera periodística en el diario ABC, donde escribe sobre temas de historia. Los dos autores se han unido para desvelarnos la cara más humana del desembarco más célebre del mundo, pero estoy seguro que su colaboración será muy larga y nos depararan muchas sorpresas en el futuro. En la entrevista, celebrada en Madrid, nos cuentan muchas de las motivaciones que les hicieron escribir el libro y nos algún que otro secreto poco conocido de ese día crucial para la libertad de Europa.

¿Cómo surgió la idea de realizar "Lo que nunca te han contado del Día D" con la historia de los protagonistas?

La idea surgió en un viaje a Normandía. Ambos llevábamos muchos años investigando el desembarco y una mañana, paseando por la playa de Omaha, nos dimos cuenta de que muchas de las pequeñas historias que conocíamos habían pasado desapercibidas para el lector. Ese fue el punto de inflexión que nos motivó para escribir este libro.

¿Fue tan trascendental el desembarco para finalización de la Segunda Guerra Mundial?

Sin lugar a duda, el Dia-D fue uno de los episodios más importantes para el devenir de la guerra en el teatro europeo, aunque no se debe olvidar tampoco el papel que jugaron otras batallas, como la de Stalingrado. En este sentido, el desembarco marcó el inicio de la recuperación de los territorios europeos desde el Frente Occidental.

¿Cómo se escogió la fecha del desembarco? ¿Hubo algún contratiempo?

La primera referencia escrita la encontramos en un documento fechado en julio de 1943, cuando se reservó el día 1 de mayo de 1944 en el calendario. Esta fecha se retrasó diversas ocasiones hasta llegar al 5 de junio de 1944. Aquella jornada, las condiciones climatológicas obligaron a esperar 24 horas más para lanzar el ataque sobre las playas al día siguiente, el 6 de junio de 1944.

Fueron cinco las playas donde desembarcaron, sin embargo, parece que es la de Omaha, la que más se recuerda. ¿Es injusto el olvido de las otras cuatro playas?

De todas las playas, la de Omaha fue la que provocó más bajas entre las tropas norteamericanas. Por este motivo, el cine y la literatura se ha centrado más en esta localización que en las cuatro restantes, lo que ha provocado que queden relegadas a un segundo plano. Esto no quiere decir que los objetivos marcados en Sword, Juno, Gold y Utah no fueran importantes, pero el número de bajas de Omaha ha sido determinante para situarla por delante de las demás.

¿Qué papel jugaron las tropas aliadas que no eran americanas?

Junto a las tropas norteamericanas, participaron fuerzas de otros 15 países, entre los que destacan Inglaterra, Francia, Canadá, Polonia… Todas ellas también jugaron un papel primordial en playas como Sword, Juno y Gold. Combatieron con la misma determinación, lograron los objetivos marcados y también sufrieron un importante número de bajas.

Y el espionaje, ¿fue decisivo para engañar a Hitler?

El espionaje fue fundamental para lograr que Hitler estacionara sus ejércitos en zonas alejadas de Normandía. El principal engaño consistió en hacerle creer que los desembarcos se producirían unos 300 kilómetros más hacia el norte, por el Pas-de-Calais, por lo que el papel de la inteligencia aliada fue crucial para lograr el éxito de la operación.

¿Fue Juan Pujol “Garbo” un héroe del espionaje?

Garbo es quizás el espía más mediático de la Segunda Guerra Mundial y uno de los principales artífices de este engaño. El papel que jugó determinó el resultado final del desembarco. Su trabajo permitió salvar la vida de muchos soldados aliados al verse reducido el número de tropas alemanas destinadas a defender las playas normandas.

Siempre se recuerda a los grandes nombres del desembarco. ¿Pueden señalar a los principales militares de ambos bandos que protagonizaron el desembarco?

Por parte alemana destacaríamos a dos generales: a Von Rundstedt, quien apoyaba la táctica de esperar a las tropas invasoras tras el Muro del Atlántico (una cadena de búnkeres y casamatas que se extendía desde el norte de Europa hasta España) y al mariscal Erwin Rommel, quien era partidario de atacar a los soldados aliados mientras estaban en el agua, sin dejarles llegar a las playas.

Por parte aliada destacaríamos a Dwight D. Eisenhower, comandante supremo de las fuerzas aliadas y principal responsable del desembarco. Junto a él, al británico Bernard Montgomery o al general norteamericano Omar Bradley, entre otros.

“El libro está repleto de pequeñas historias que por sí solas merecen ser recordadas”

En el libro se fijan en las pequeñas historias que merecen ser recordadas. ¿Cuáles les interesó más?

El libro está repleto de pequeñas historias que por sí solas merecen ser recordadas, pero nosotros le damos más protagonismo a un par de ellas: La de Alberto Winterhalder, un soldado español que participó en la Batalla de Normandía por el bando alemán y la de Don Jakeway, un paracaidista americano lanzado sobre Normandía durante la madrugada del 5 al 6 de junio.

¿Qué papel jugaron los paracaidistas americanos en el desembarco?

Los paracaidistas y las tropas aerotransportadas fueron lanzadas sobre Normandía con la misión de tomar nudos viarios y enclaves vitales (como por ejemplo los puentes de Ranville y Bénouville). Tenían la responsabilidad de facilitar la llegada y posterior tránsito de los soldados desembarcados hacia el interior de Francia. Piensa que contrariamente a lo que nos ha llegado a través de la gran pantalla, los lanzamientos no fueron tan precisos. El cruce del Canal de la Mancha no fue nada agradable para los pilotos. A las malas condiciones meteorológicas su unió el fuego antiaéreo alemán, lo que provocó su lanzamiento en zonas alejadas a las previstas. Con todo y con eso, aunque muchos vagaron durante días por la zona hasta unirse a sus unidades de origen, jugaron un papel destacado.

El español Alberto Winterhalder luchó en el bando alemán. ¿Cómo se pusieron en contacto con sus descendientes?

A través de su hijo, también llamado Alberto, quien escribió las memorias de su padre a partir de su relato y de documentos familiares.

El desembarco aliado puso sobre territorio francés a más de 2 millones de hombres entre el 6 de junio y finales de agosto de 1944

¿Qué les llamó más la atención de su historia?

La historia de Alberto está repleta de situaciones extraordinarias. Hay que tener en cuenta que el relato de su paso por la Segunda Guerra Mundial constituye una novela de aventuras por sí solo. Nosotros tan solo hemos utilizado el capítulo concerniente a su participación en la Batalla de Normandía, apenas un 10% del total. Esperemos que algún día se publiquen para que el público pueda disfrutarlas como se merecen.

Se suele decir que hay un gallego en todos los sitios. ¿Los hubo en el Día D?

Si, Manuel Otero Martínez, un coruñés que se alistó en el ejército norteamericano para obtener la nacionalidad pero que tuvo la mala fortuna de hacerlo justo tres días antes del ataque japonés a Pearl Harbor. Tras un largo periodo de entrenamiento, fue enviado a Inglaterra en espera de desembarcar. El Día-D, saltó de una barcaza en la playa de Omaha como miembro de la Big Red One, pero cayó bajo el fuego alemán. Se calcula que entre el 60-70 % de los integrantes de su unidad falleció aquel día, y entre ellos, el propio Manuel.

Hasta este momento, se conocían pocos casos de españoles involucrados en el desembarco. En este sentido, la aparición de las memorias de Alberto Winterhalder son todo un hallazgo ya que nos muestran más casos de españoles involucrados en la Batalla de Normandía, sin tener en cuenta el desembarco posterior de los soldados pertenecientes a la “nueve”.

Si las divisiones panzer de Rommel hubiesen estado en Normandía en vez de Calais. ¿Se hubiese modificado en algo el final de la historia?

El final de la historia no se hubiera modificado ya que la caída de Alemania era tan solo cuestión de tiempo. El desembarco aliado puso sobre territorio francés a más de 2 millones de hombres entre el 6 de junio y finales de agosto de 1944. ¿Qué habría variado? El número de bajas. Una defensa más férrea habría supuesto más soldados muertos y heridos, un periodo de tiempo superior para tomar las posiciones y quizás un aplazamiento de la llegada de más tropas, pero la decisión estaba tomada. La reconquista del territorio europeo pasaba por una operación de este tipo.

¿Cómo os habéis preparado la documentación del libro?

El proceso de documentación arranca tiempo atrás. Ambos llevamos muchos años estudiando el desembarco sobre nuestras espaldas, recopilando historias y entrevistando a veteranos de ambos bandos. A parte de visitar la zona y recoger múltiples testimonios sobre el terreno, hemos accedido a archivos tanto públicos como privados, fundaciones y asociaciones de veteranos, lo que nos ha permitido ofrecer un punto de vista diferente sobre el tema.

De todos los lugares visitados, ¿cuáles les han impresionado más?

Para alguien que nunca ha estado en Normandía, aconsejamos visitar como mínimo los cementerios de Colleville-Sur-Mer y La Cambe. En ellos te puedes dar cuenta de la magnitud de la operación. Miles de cruces blancas perfectamente alineadas, en el caso del cementerio americano, que contrastan con la sobriedad de las placas instaladas sobre la hierba del cementerio alemán. Las playas son también de obligada vista para darnos cuenta de la enorme extensión de terreno sobre la que se produjeron los combates. Pero sin lugar a duda, uno de los lugares más impresionantes es la iglesia de Angoville-Au-Plain, un lugar donde dos sanitarios americanos trataron de sus heridas a soldados de ambos bandos, sin importarles su procedencia. Sobre los bancos de esta iglesia aún se conservan manchas de sangre que han perdurado a lo largo de estos 75 años como testigos mudos de los combates librados.

El libro contiene varios mapas y dibujos del desembarco. ¿Qué les decidió a incluirlos y quién ha sido el autor?

La idea era ofrecerle al lector una herramienta para situarse sobre el terreno. A través de ellos se puede hacer una idea de las localizaciones. Al final del libro, ofrecemos una guía con treinta de estas posiciones para acercar su historia, ofreciendo un itinerario que empieza la zona más oriental (playa de Sword) y finaliza en la más occidental (playa de Utah). Cualquier persona que quiera visitar Normandía puede diseñar una ruta personalizada a partir de nuestras sugerencias. Los dibujos los realizó Pablo Mínguez Blázquez, un ilustrador con el que ha sido un auténtico placer colaborar y con el que esperamos poder seguir haciéndolo en proyectos futuros.

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