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20 de septiembre de 2019, 3:18:27
ENTREVISTAS


Entrevista a Josep Carles Laínez con motivo de su antología poética "Algún día"

Por Isabel Alamar

Entrevistamos a un autor polifacético que se ha movido con pasión y éxito por todos los géneros literarios y lo ha hecho en diferentes lenguas como pueden ser el castellano, el aragonés y el valenciano. Hoy nos hablará especialmente de su última antología bilingüe castellano-aragonés, publicada por Lastura, a la que ha titulado “Algún día”.


Lo primero, felicitarte por esta antología que acabas de publicar en Lastura. Y, luego, preguntarte por qué te has decidido ahora a hacer una recopilación de toda tu poesía escrita en aragonés.

La verdad es que me decidí hace ya algunos años. He estado mucho tiempo sin publicar un libro de creación (casi una década, si no me equivoco) y me acercaba peligrosamente a los 50 años, por lo que me autoimpuse una suerte de memoria personal, de revisitación de aquellos espacios por donde había transitado literariamente. En aragonés, desarrollé una amplia actividad entre 1989 y 2000: cuatro poemarios, una novela corta, un libro de artículos… Y justamente uno de ellos, Bel diya (Algún día), publicado en 1998, formaba parte, digamos, de mis highlights, con algunos de los poemas de los que más orgulloso me siento. En un principio, barajé la pretenciosidad de editar mi poesía completa en aragonés, pero una relectura crítica realizada en verano de 2017 me hizo ver lo suicida de tal hecho. Al final, opté por una vía intermedia: recuperé los poemas más presentables de mis libros más jóvenes, y elaboré una antología hasta los textos publicados en 2000 en castellano-aragonés. El conjunto da una imagen, espero que ajustada, de mi devenir, de mis querencias, de mis filias… Además, cuenta con un excelente estudio de Rosa María Rodríguez Magda, que data de 2004 y que sitúa la poesía en su contexto, un contexto que para las nuevas generaciones quizá ya se encuentra un tanto perdido.

Nos podrías comentar por qué has escogido el título de ALGÚN DÍA y qué podremos encontrar sobre todo en estos poemas.

El título de la antología corresponde, como avanzaba, al de uno de mis libros. He querido que diese también cobertura al resto de textos porque más de veinte y de treinta años después de publicados, los veo como una unidad…, una unidad irrepetible. “Algún día” se refería al hecho de que todo cuanto narraba podía ocurrir algún día, o, no en vano, ya había ocurrido algún día. Puede verse aquí una cierta preocupación por el tiempo, pero asimismo una recreación por lo que acontece, por cuando el tiempo era una especie de gran crucero que avanzaba con lentitud. Algún día está conformado, sobre todo, por poemas de amor, muchos de ellos a través de heterónimos velados (Safo, un escritor estadounidense…), lo que no quiere decir que el trasfondo de los mismos sea ficticio.

Eres miembro, entre otras cosas, del Consello d’a Fabla Aragonesa y fuiste miembro fundador de la Colla Fablans d’o Sur D’Aragón en 1989 y de la revista Ruxiada, supongo que es más que evidente tu pasión por la lengua aragonesa, ¿qué es lo que te une tanto a ella?

En uno de mis poemas, “Père-Lachaise”, puede leerse (en traducción): “Sé que escribiré, mis últimos versos, en esta lengua / pues qué lejos estaría de mí mismo si así no lo hiciese”. El aragonés común en el que redacté la totalidad de mi obra durante varios años lo entendí como la lengua “base” del dialecto churro, o castellano-aragonés de mi comarca, la del Alto Palancia, que han hablado generaciones de mis familiares. Cuando empecé a pergeñar los primeros textos en el colegio, me salían palabras de cuya ortografía dudaba y que, al buscarlas en el diccionario, no aparecían. Supe más tarde que eran voces aragonesas, y así empezó mi descubrimiento de la lengua aragonesa. A eso, has de unir que parte de mi familia es de Aragón, y se cierra el círculo.

Sin duda un momento importante en tu vida fue cuando ganaste con tu poemario ANXIA el Premio Ciudad de Valencia en el año 2000. ¿Cuéntanos qué significó aquello para ti?

No significó tanto, no creas… Anxia sí que recogía (casi) toda mi producción poética en valenciano, y por eso vi aquel volumen como un punto final. En mi juventud, entendí que con la otra lengua de mi país (el valenciano) tenía una deuda, y por eso no pude dejar de cultivarla: poesía, teatro, literatura infantil, artículos de investigación y periodísticos, activismo político y cultural… Sin embargo, siempre he sido ajeno a grupos, tendencias, revistas… La independencia (y no digamos la heterodoxia) la pagas con el silencio.

Y otro momento sin duda también importante en tu trayectoria seguramente ha sido el estreno en la Sala Carolina de Valencia el pasado 26 de mayo de 2019 de tu obra teatral BERLÍN. ¿Qué ha supuesto BERLÍN para ti? ¿Y cómo ha sido la acogida por parte de la crítica y del público?

Pues ya que hablábamos de lenguas, te he decir que Berlín, en su primera versión (la publicada en 2001) está en valenciano. Sin embargo, para montarla en 2019, trabajé sobre una traducción castellana, a la que le incorporé nuevos fragmentos y quité algunos también. Fue una cierta reescritura, aunque el fondo no cambiara.

Haber trabajado con Lluís Fornés como director, y con Laura Salido como actriz, es una de las experiencias más gratificantes, intensas y emocionantes que he vivido en el mundo de la literatura. Berlín para mí es una de mis obras totémicas, junto a la novela Alma (1997), el libro de no ficción La tumba de Leónidas (2006) y el diario La muerte del padre (2009).

La acogida tras el estreno en la Sala Carolina –cuyo director, Javier Torres, nos acogió de manera inolvidable por lo maravillosa– fue excepcional por parte del público. Se trató de una sola representación, y llegarán nuevas la próxima temporada. A ver entonces lo que dice la crítica…

Eres una persona muy polifacética has abordado casi todos los géneros literarios en tus obras, has sido Jefe de Redacción de la revista Debates, colaborador en el Periódico de Andorra… Cuéntame cómo conviven y se complementan en ti todas estas facetas.

Esa multiplicidad de la que hablas trato de que vaya a menos, de controlarla cada vez más. Es cierto que de tanto en tanto te encargan una reseña sobre…, yo qué sé…, por ejemplo, sobre el último libro de Francis Fukuyama, y la escribes un poco por dinero y otra por no perder el pulso de la crítica, pero trato de centrarme cada vez más en un proyecto estético y espiritual que echó a andar hará pronto cinco años, y con el que me hallo en un grado creciente de implicación. Fruto de él, entre muchas otras cosas, son los cortometrajes rituales Círculo de Ur (2017) y Hoc est corpus meum (2019), las conferencias y presentaciones en los festivales Raíz Ibérica, la colaboración estrecha con el sello discográfico de música dark GH Records, la dirección de la revista de arte e investigación Studia Sætanica, los libros El paganismo explicado a los niños (2015) u Oizorsken zeltar (2018), el sello editorial y productora Gudua Deisdea… Trato de que nada me desvíe de este “apostolado”…

Entre otras cosas, has sido también compilador de un estudio sobre la obra de M. Beneyto, una autora sobre la que ahora l’Institut de les Dones ha editado una de sus novelas inéditas REGRESO A LA CIUDAD DEL MAR, como buen conocedor de su obra dinos qué destacarías sobre todo de esta gran autora.

De María Beneyto, destacaría sobre todo la evolución de su pensamiento, la transformación en conciencia feminista de su ser mujer, y la modernidad de sus poemas. A pesar de los premios y reconocimientos que alcanzó, y del cariño que desprendía, sigue siendo una escritora olvidada, una escritora que no interesa a las grandes editoriales ni a los nombres qué deciden quién entra y sale del canon. No deja de ser lamentable, miserable o muestra de ignorancia.

Has escrito en varios idiomas, por lo que ahora voy a lanzarte una triple y tal vez inusual petición:

1.- Me gustaría que compartieses con todos nosotros un poema (o al menos un par de estrofas) de tu obra poética en castellano.

Te ofrezco el poema que abre mi libro Música junto al río (Valencia, Llambert Palmart, 2001):

LOS DIOSES FUGITIVOS

Tú también supiste, algunos días, no solo ansiarlos,

buscar la luz que en su rastro imposible te dejaran

o repetir en la penuria de las noches su solo fin.

Qué ropaje vistieran, con qué labios te impregnaran,

cuál fuera el vestigio de sus cuerpos o dónde permanezcan

era el precio a pagar, fugitivo y radiante como ellos.

Ahora, cuando te siguen acudiendo y te renuncian

ya sabes de qué materia nacen los dioses sobre el mundo,

aunque su piel pegada a ti sea su única y cierta falsedad.

2.- Me gustaría que compartieses con todos nosotros un poema (o al menos un par de estrofas) de tu obra poética en valenciano (aporta, por favor, la traducción al castellano).

De mi obra, corta, en valenciano, selecciono uno de los poemas del apartado “Xiixia” de Anxia (Alzira, Bromera, 2001). Quiero explicitar que el título del libro está en latín (anxia es “ansiosa”) y que el de la sección en concreto está en ummita, y significa “amar sexualmente”. El poema no tiene título, es un diálogo, y dice así:

La veu, els dits, les dents que en tu vull perdre, aquests turons

porten fogueres enceses que ens busquen per a la nit més fosca, amor,

el meu amor, el teu cos jove, en aquesta nit d’arbres i de boscos.

Amat, els gossos, les llums sorgides des de les pedres, l’espill,

per extraviar els mots, la meua veu, el teu cabell, la llengua,

aquest jardí en flames on no em reconec ni et reconec. L’espera.

Que en una aproximada versión en castellano significaría algo así:

La voz, los dedos, los dientes que en ti quiero perder, estas colinas

traen hogueras encendidas que nos buscan para la noche más oscura, amor,

mi amor, tu cuerpo joven, en esta noche de árboles y de bosques.

Amado, los perros, las luces surgidas desde las piedras, el espejo,

para extraviar las palabras, mi voz, tu cabello, la lengua,

este jardín en llamas donde no me reconozco ni te reconozco. La espera.

3.- Me gustaría que compartieses finalmente un poema tuyo (o al menos un par de estrofas) de tu poesía escrita en aragonés, preferiblemente de ALGÚN DÍA (incluye, por favor, también la traducción al castellano que figura en el libro).

Gracias por tu tiempo y tus palabras. Ha sido un verdadero honor poder realizarte esta entrevista.

Por último, de mi libro más reciente, la antología Algún día, quiero seleccionar un poema de la recopilación titulada Del tiempo enrunau (2000), que no es aragonés común, sino dialecto castellano-aragonés, como te decía antes. Sigo las normas del Consello d’a Fabla Aragonesa para su ortografía. No tiene título y dice así:

Nomás jopar de tu, qué’n berdá queda?

Al pronto, cualquiá boz, cualquiá deseo.

Dimpués, l’altor d’un’allaga imposible,

los morros sobre l’olbido de la ná.

Y nos bemos tal qu’en una rocha, y aún,

cuan los baladres esbafan las elores,

y las falsas mascaran el día qu’ataranta.

Arréu dejaré la memoria’n la bera

del tiempo sondormíu entre nusotros,

dica qu’aprete la flamerá, y no seamos.

En una compleja versión castellana, eliminando elementos que me resultan intraducibles, y con varias libertades, quedaría algo como:

Nada más partir de ti, ¿qué en verdad queda?

Al inicio, cualquier voz, cualquier deseo.

Después, la altura de una aliaga imposible,

los labios sobre el olvido de la nada.

Y nos vemos como en una pendiente,

cuando las adelfas reducen los helores

y los desvanes tiznan el día que anonada.

Dejaré la memoria en la orilla

del tiempo adormecido entre nosotros,

hasta que apriete la llamarada, y no seamos.

Muchas gracias a ti, Isabel, por esta entrevista y por el cariño que muestras hacia mí y el interés por mi obra. Puedo asegurarte que es mutuo.

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