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22 de noviembre de 2019, 6:41:29
NOVELA HISTÓRICA


Unas jornadas con mucha historia que contar

IV Jornadas Madrileñas de Novela Histórica

Por Víctor Fernández Correas

Resumir lo vivido en las Cuartas Jornadas Madrileñas de Novela Histórica, celebradas como su nombre indica en Madrid los días 16, 17 y 18 de octubre bajo la dirección de la Asociación Verde Viento, es complicado. Complicado por lo que se vivió en la Biblioteca Regional Joaquín Leguina, por lo que los autores invitados explicaron o transmitieron al público presente cada jornada ―uno de los muchos éxitos de la edición―. Pasamos a explicarlo. O, al menos, a intentarlo.


¡Bienvenida la divulgación!

Porque la divulgación histórica interesa, y cada día más, a los asistentes tanto a este tipo de jornadas como a otras. Divulgación histórica contada de manera amena y fundamentada en datos, rigurosa, con afán de incitar a saber más, a conocer un poco mejor nuestra historia. Y ahí, Nieves Concostrina y Eduardo Valero demuestran ser los mejores. Y si no lo son ―permítannos dudarlo―, son de los mejores.

Escucharlos es abrir una ventana a la historia contada con amenidad. La primera lo demostró ante un público que abarrotó la sala de la Biblioteca Regional Joaquín Leguina ―incluso con gente esperando en la calle a que quedara alguna butaca libre― con una charla en la que puso en relación a personajes tan diversos como Galdós ―en puertas como estamos del centenario de la inauguración de su monumento en Madrid, y al que la Asociación Verde Viento homenajeará con varios encuentros, publicaciones y una sorpresa que, como miembro de dicha asociación, puedo contar que se desvelará no dentro de mucho―, Larra, José Zorrilla, Carmen de Burgos ‘Colombine’, o la que fue su pareja durante un tiempo, Ramón Gómez de la Serna; un recorrido por el Madrid de finales del siglo XIX y principios del XX trufado de casualidades, de lances del destino, y no exento de la crítica ácida y mordaz de la periodista madrileña, que fue recibido y alabado por el público presente tanto durante la charla como en el posterior turno de preguntas.

De ese Madrid, pero de sus leyendas, habló el segundo protagonista de aquel dúo que reseñamos líneas más arriba, Eduardo Valero; de leyendas que desmontó unas tras otra y que, en la mayoría de los casos, son tenidas por ciertas o se conocen desde tiempo inmemoriales como tales, y que Valero desmontó ―repetimos― con su amenidad de siempre hasta dejar al público presente con la boca abierta y preguntándose cuántas más podrían ser puestas en tela de juicio a poco que se indague en la historia. Un ejercicio al que están todos invitados.

Cervantes y Chicote, esos madrileños universales

Pedro Chicote y Miguel de Cervantes fueron los protagonistas del segundo día de las Jornadas Madrileñas de Novela Histórica de la mano de la historiadora María Pilar Queralt del Hierro ―el primero― y de José Manuel Lucía Megías ―el segundo―. De Chicote ―el barman, no el cocinero―, habló largo y tendido aquella historiadora con una amenidad que cautivó al público presente, incidiendo en aquellos aspectos no tan conocidos de su personalidad y obra ―el estado actual de su museo, dónde se encuentra, qué ha sido de su colección de botellas…―. Amenidad que también rebosó la charla de José Manuel Lucía Megías ―echen un vistazo a su biografía sobre el genio alcalaíno. Se arrepentirán si no lo hacen―, quien abordó la vida de Cervantes desde sus inicios hasta el último hálito con tanta sencillez que más de uno y de dos de los presentes desearon que su charla hubiera durado mucho más tiempo. Los horarios, la programación y el personal de la Biblioteca Regional Joaquín Leguina, que también tienen derecho a regresar a casa a unas horas tempestivas.

Novela histórica en estado puro

La gran novedad de la cuarta edición de las Jornadas Madrileñas de Novela Histórica fue la presencia de un novelista cuya obra no está tan relacionada con Madrid, pero que, sin embargo, es referencia dentro del género, como es Jesús Sánchez Adalid. Sin temor a equivocarnos, el extremeño dictó toda una clase maestra en la que habló de su concepción de la literatura, de sus lecturas, de la manera de afrontar la historia y cómo documentarse de cara a su escritura; de la necesidad de rendir homenaje a un género que ya camina con firmeza, y de respetar los hechos y la historia por encima de todo. Valores que lo han convertido en, como ya hemos dicho y reiteramos, una de las referencias del género histórico en nuestro país.

Centenarios, muchos y variados

A Eduardo Valero, nuevamente, le cupo el honor de cerrar estas Cuartas Jornadas Madrileñas de Novela Histórica, y lo hizo repasando los centenarios más importantes que celebra la ciudad de Madrid en el presente año: el metro(politano), la inauguración del monumento dedicado a Benito Pérez Galdós… Con su amenidad habitual que, como bien dijo un invidente presente en la sala, “nos hace ver con todo detalle lo que seguramente esté plasmado en las fotos que estará mostrando para acompañar las explicaciones que ofrece”. ¿Se puede honrar mejor la labor de aquel cronista oficial de la villa de Madrid? Difícilmente.

En resumen, tres días en los que el trabajo de los miembros de la Asociación Verde Viento ―además del propio Eduardo Valero, formada por Carolina Molina, Olalla García, David Yagüe y un servidor― quedó de manifiesto con un programa que consiguió encandilar a un público que ya reclama una quinta edición.

Seguiremos informando.

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