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8 de agosto de 2020, 20:15:37
ENTREVISTAS


Entrevista a Joaquín Álvarez Barrientos: “La mentira habita en nosotros”

Autor de “Una historia de impostores”

Por Javier Velasco Oliaga

El autor de "Una historia de importores", Joaquín Álvarez Barrientos, es investigador del CSIC, Presidente de la Sociedad Española de Estudios del Siglo XVIII y uno de los mayores especialistas en falsificaciones literarias que ahora ha querido dar el paso a la ficción. Entre sus libros destacan “Marcelino Menéndez Pelayo, literatura y nación. Preliminares de la historia literaria” y “El crimen de la escritura. Una historia de las falsificaciones literarias españolas”. Sendas obras tienen mucho que ver con la novela que acaba de presentar.


La obra se desarrolla en Santander y uno de los protagonistas es el historiador y filólogo cántabro, algo totalmente lógico conociendo las anteriores obras de Álvarez Barrientos. La criptografía, las venganzas y los falsificadores de la historia y del arte deambulan por la novela a un ritmo trepidante y enigmático, incluso podría decir críptico. Una de las principales virtudes de la novela es el humor que despliega el autor para abordar la trama. Qué podríamos esperar de un protagonista que se llama Mick Jagger. La solución de este irresistible galimatías la encontraremos en las páginas de esta singular novela.

¿Cómo surgió la historia del libro?

Las falsificaciones y los impostores me han interesado desde siempre, pero esta novela, en concreto, surgió tras terminar de escribir El crimen de la escritura. Una historia de las falsificaciones literarias españolas. Tenía la cabeza llena de historias e imaginé yo una en la que pudiera contar cosas que había aprendido y dar salida a mis propios pensamientos sobre la materia.

¿Qué le atrae de los impostores?

Seguramente su capacidad para inventar una realidad alternativa, que insertan en la nuestra, y cómo hacen que nos la creamos.

¿La mentira caracteriza nuestras relaciones personales?

No sé si las caracteriza, es posible que a algunos individuos, sí, pero no creo que nos describa a todos. Otra cosa es el hecho de que la mentira habite entre nosotros.

¿Somos todos un poco impostores-mentirosos?

Usted qué cree.

-No soy yo quién debe responder esa pregunta, pero creo que usted y yo, sí lo somos -le respondo.

¿Son los escritores –poetas- unos fingidores, como decía Fernando Pessoa?

Sin duda. Lo dijo Pessoa, pero antes lo había dicho Gorgias, ambos se referían a la ficción. Los escritores fingen, mienten, para ofrecer una verdad y, aunque engañan al lector, no le perjudican. La mentira es necesaria en la ficción.

¿Cómo definiría el género de su novela?

Diría que está a medio camino entre la novela de intriga, la de detectives, la histórica y la de humor, básicamente porque este último y la ironía impregnan todo el relato y porque la trama es el intento de resolver varios misterios.

“La novela, en gran medida, es la falta de género porque lo permite todo”

¿La novela actual va hacia géneros híbridos?

Lo de los géneros es un debate eterno. La novela, en gran medida, es la falta de género porque lo permite todo; las fronteras, por otro lado, suelen derribarse porque no todo el mundo se encuentra cómodo en las clasificaciones académicas. Y a menudo al romperlas es cuando se crea algo grande. Ahí está el Quijote.

En su novela, hay dos tiempos, el siglo XIX y el actual. ¿Le ha resultado difícil imbricar ambos?

No. Son dos tramas independientes que acaban convergiendo porque algunos sucesos del tiempo actual son consecuencia de lo que pasó antes. Además hay varios personajes, uno en especial, que sirven para engarzar ambos tiempos. Las dos tramas cronológicas concluyen en el presente.

¿Cuántas voces utiliza en “Una historia de impostores"?

Hay varias voces. Por un lado, la del narrador, y luego otras del pasado, en forma de textos encontrados: un informe y unas memorias. Esas tres básicamente cuentan la novela en una narración fácil, rápida, humorística y armónica.

¿Qué personajes históricos aparecen en ella?

Constantino Simonidis, falsificador griego; Carlos Marx, Paul Lafargue y Marcelino Menéndez Pelayo.

¿Ha tratado mal la historia a don Marcelino Menéndez Pelayo?

Yo diría que sí. Tanto sus partidarios, como sus detractores, lo han convertido en un icono de cosas que en realidad no se sostienen. Conviene desmitificar su imagen. De todas formas, en la actualidad hay varios estudiosos que están en ello y creo que ahora lo conocemos mejor que antes.

¿Qué le atrae de Santander para haberla convertido en una protagonista más? ¿Son todos los escenarios reales o hay alguno ficticio?

Santander es el escenario de gran parte de la novela por algo que se encuentra en el relato y no voy a desvelar. Los lugares que aparecen son todos reales y no. Cuando sitúas la acción en un territorio conocido y reconocible, esos espacios adquieren otro perfil, los matizas y varías a tu antojo y necesidad. Pero, en todo caso, el lector que conozca la ciudad, los reconocerá.

La criptografía es un lenguaje que oculta la realidad para luego poder desvelarla

Supongo que escribir sobre criptografía e impostores es porqué le interesa mucho esa enigmática ciencia.

No especialmente. Lo hice para caracterizar al protagonista, que, lo mismo que admira a Houdini por escapista, es un iniciado en el mundo de la criptografía y ha generado un sistema de encriptamiento. La criptografía es un lenguaje que oculta la realidad; es una forma de poder sobre ella y los demás, al ocultarla y luego tener capacidad para desvelarla.

¿No hay novela que se precie sin una historia de amor? ¿Hay falsedades en el romance de la novela?

Algunas hay, sí.

¿Vivimos en un mundo de falsedades?

Siempre. Aunque quizá hoy hay más medios para producirlas y difundirlas gracias a las “redes sociales”. Y también más impunidad.

Se falsea la historia. Señale un par de ejemplos.

Hay muchas falsificaciones históricas. Julio Caro Baroja escribió un libro sobre ello. Quizá en la actualidad, las más importantes y terribles, por lo que dicen de los individuos, sean las falsificaciones políticas, con todos esos políticos que mienten sobre sus currículos, con las instituciones catalanas falsificando la historia.

En la novela, con un protagonista llamado Jesús Mick Jagger Guzmán, hay mucho humor. ¿Es importante el sentido del humor para escribir y para afrontar la vida?

A mí me parece que el humor es necesario para vivir, crea una perspectiva útil y más amable de la vida. Además, también desarrollas un “músculo”, que tanto sirve para defenderte como para atacar. En cuanto a la literatura, no necesariamente.

Para finalizar, ¿qué tiene el protagonista de usted?

Naturalmente, nada.

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