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10 de agosto de 2020, 1:55:54
CRÍTICAS


"Suspiros de España. El nacionalismo español. 1808-2018", de Xosé M. Núñez Seixas

Por José María Manuel García-Osuna Rodríguez

Este extraño libro se refiere, ¡cómo no!, viniendo desde un hispano de la periferia, al nacionalismo español como castellano, y corresponde a ese sentimiento absurdo de defensa a ultranza del concepto de españolismo, en aquellos ciudadanos que se sienten primero españoles, y casi exclusivamente españoles.


Hecho que, generalizando odiosamente, se suele referir a buena parte de los habitantes de Andalucía, Murcia, Castilla la Vieja y la Nueva, algunos aragoneses, navarros, quizás gallegos y una parte decreciente de leoneses del País Leonés (Salamanca+Zamora+León). Y, no me resisto a no analizar en este libro el hecho incomprensible de que no se cita para nada y en ninguna circunstancia a LEÓN, como si no existiera una entidad esencial hispana y que, a lo mejor es que el autor no identifica al animal del segundo cuartel de la bandera de España, como es el león rampante, que quizás esté ya en peligro de extinción; y no es que uno sea un españolista a ultranza, ya que estoy en el extremo del desinflamiento del sentimiento español, siendo paradójico que el libro lo escriba alguien, que forma parte de una región perteneciente en todo el Medioevo y Edad Moderna al Reino-Corona de León.

El prof. Núñez Seixas escribe: “La autodefinición de nacionalista español no acostumbra a ser reconocida por quienes defienden y asumen que España es una nación, independientemente de su ubicación en el espectro político partidario, a derecha o a izquierda”. Pero, está claro que este problema de definición no existe entre los nacionalismos periféricos, que se declaran centrífugamente nacionalistas, y que consideran a los defensores del españolismo como adversarios o, porque no decirlo, directamente enemigos. A continuación, comentaré que es lo que el prof. galaico lucense, en el sentido prerromano del término, define como tiene que ser un partido para que deba ser considerado como nacionalista español: En primer lugar, si considera a España como una nación indivisible y soberana, y con derechos políticos colectivos.

En segundo lugar, la condición nacional de España deriva, además de por causa de un fundamento constitucional, porque esa nación española está conformada por multitud de lazos afectivos y culturales que la unen; todos estos españoles consideran que poseen una historia común, sobre todo en el inventado y manipulado Medioevo, y subrayado en ese malhadado siglo XV, con los Reyes Católicos, Isabel I de León y de Castilla y Fernando V de León y de Castilla, II de Aragón y I de Navarra, que los españolistas definen, erróneamente y hasta la saciedad, como la nacencia de algo a lo que llaman España, y que jamás existió en la concepción política y territorial de estos monarcas, que nunca se definieron como reyes de las Españas, ya que les faltaba Portugal; no obstante, consideran que el pueblo español que vive en las Españas ejerce la soberanía por un grupo abundante de factores históricos, autoconsiderados como objetivos.

Y, como sería de esperar, en tercer lugar estos españolistas se oponen fervientemente a considerar o comprender, incluso en pura teoría, el que se pueda producir una secesión pacífica y democrática, por medio del denominado “derecho a decidir”, en comunidades donde existe una conciencia mayoritaria diferente de la española. Por consiguiente, para los nacionalistas españoles solo existe España como sujeto legítimo de soberanía, definida en la Constitución del año 1978, en aquella entidad como suma del global de todos los ciudadanos del Estado. El anatema, al más mínimo intento de trastocar lo ya existente, es obvio, y la excomunión descalificadora es constante, inclusive cuando a escala más humilde los SIEMPRE LEONESES DEL PAÍS LEONÉS (Salamanca+Zamora+León) pretender conformar una entidad autonómica diferente y propia, al margen de esa unión de CASTIGALEÓN que no respeta la identidad legionense. El nacionalismo español nace en el año 1808, cuando en ese año se produce la resistencia contra el rey José I Bonaparte, el monarca impuesto por el Emperador de los franceses Napoleón I Bonaparte. Es la obra política esencial del liberalismo español, que se va a encargar de realizar los pertinentes cambios sociales y políticos de modernización; el centro de todo ello será la nación como poseedora esencial de la soberanía.

Este nuevo patriotismo sería subrayado por el diputado asturiano en el Cádiz de 1812, Agustín Argüelles cuando dijo claramente: “Españoles, ya tenéis patria”. El autor del libro indica cual debe ser el futuro del discurso patriótico español, para unos poner un límite a la descentralización o evolución del Estado, con VOX a la cabeza, el PP y CIUDADANOS lo suavizan; en el otro lado, PSOE o IU o PODEMOS, se habla de un federalismo nunca concretado de forma explícita; y el tercer acercamiento se referiría a la existencia de un equilibrio inestable entre unidad y pluralidad. En relación con las lenguas o dialectos del Estado, tampoco cita a la llingua llionesa o leonés, citando al asturiano que ye lo mismo; y sigue con el topicazo de los Comuneros de Castilla, cuando Burgos caput Castellae estuvo en el bando del Emperador, olvidándose de esos patriotas existentes entre los Guzmanes de León, el obispo Acuña en Zamora y Maldonado en Salamanca. En suma libro para leer y conocer. Et hoc est quod Comites!

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