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31 de mayo de 2020, 0:40:20
ENTREVISTAS


Entrevista a Carlos Benítez Castelar: “Hay mucha ignorancia sobre nuestra historia”

Autor de “El novio de la muerte” y “Saha”
Por Javier Velasco Oliaga

Carlos Benítez Castelar es un escritor y abogado madrileño que vive a medio camino entre Aranjuez y la Argentina. Desde que se jubiló de una firma de abogados internacional hace diez años, ha dedicado casi todo su tiempo libre a viajar y escribir, en estos años son cinco las novelas que ha urdido y que ahora ha decidido auto publicárselas en Amazon y en cuestión de pocos meses las ha puesto en circulación con un éxito casi inmediato.


Quedamos en una conocida cafetería de Aranjuez en una fría tarde invernal. Allí comienza a contarme su viajera e insólita vida. “Yo siempre he escrito mucho. Mi trabajo en diversos bufetes internacionales ha sido redactar informes para empresas. Mi primera incursión en la literatura se produjo en 1975 cuando publique el poemario Tren de Cercanías, al mismo tiempo co-dirigí, la revista de literatura “Estaciones”, con tres grandes amigos míos, dos conocidos escritores argentinos, Héctor Tizón, y Santiago Sylvester, y uno español, Pepe Avello Flórez”, cuenta con parsimonia mientras nos tomamos un café.

Fue en el 2005 cuando comenzó a escribir ficción histórica. La primera que escribió y que ahora publica fue “La cuestión de Palacio”, “en la novela cuento el tórrido primer amor de la joven y ardiente Isabel II, recién casada por la fuerza con su impotente y afeminado primo Francisco de Asís, y el progresista general Serrano, líder del Partido Puritano, que quería aplicar la ley con toda su pureza. La he tenido guardada hasta ahora como el resto de mis novelas”, apunta el autor madrileño.

La siguiente novela que escribió fue “El novio de la muerte”, sobre la vida de un hombre del que “nadie sabía su historia, más la Legión suponía que un gran dolor le roía como un lobo el corazón, su nombre era Baltasar Queija, natural de Rio Tinto que con 14 años abandonó el colegio y se fue a Tenerife, tras un incidente amoroso con una prostituta se fue a Tetuán, donde coincide con el escritor Arturo Barea y donde se apunta a la Legión, cuando cumplió su periodo de instrucción es destinado a una solitaria posición cerca de Xauen y cuando llevaba allí tan solo tres días muere en una aguada”, explica de forma pormenorizada.

El origen de la canción del mismo nombre, convertida de inmediato en himno de la Legión está basada en esos acontecimientos. “El propio Millán Astray quedó enamorado de esa historia cuando la oyó cantar en Melilla, de ahí que la adoptase como himno de la Legión”, cuenta el escritor y añade “yo procuro respetar todos los datos históricos, pero relleno con mi imaginación lo que falta, siempre escojo la interpretación que me interesa para hacer comprensible y razonable la historia”.

“En esa época había un potaje maravilloso”

Su tercera incursión en la novela histórica es “Liborio de Rodas”, el protagonista es un personaje inventado, pero no el resto de los actores, trata sobre la intervención del Imperio Bizantino en la provincia de Spania, que ocupaba gran parte de la Bética y la Tarraconense, en la guerra que mantuvieron Hermenegildo y su padre el rey visigodo Leovigildo. “La novela está fechada entre el año 540 al 620 dC. “Esta es una historia que muy pocos conocen. Hay mucha ignorancia por parte de los españoles sobre nuestra historia”, afirma Carlos Benítez Castelar. El rey godo Leovigildo quiso una Hispania reunificada después de los romanos. “No le costó prendas pasar a cuchillo a media población de Córdoba para conseguir sus objetivos, además mandó matar a su hijo Hermenegildo que no contaba más allá de 20 años. Sus conquistas fueron desde Augusta Emerita hasta Lusitania”, señala.

La conversión de los visigodos al catolicismo está en el germen de la novela. “En el siglo VI, había un 90% de católicos y sólo un 10% de arrianos, los godos profesaban el arrianismo y fue el rey Recaredo, hijo de Leovigildo, el que terminaría convirtiendo al catolicismo la monarquía”, cuenta con decisión. La novela tiene personajes como San Isidoro de Sevilla y su hermano San Leandro, que llegó a ir hasta Constantinopla a pedir ayuda a los bizantinos contra los godos. “En esa época había un potaje maravilloso”, sentencia con humor. Al final, Leovigildo compra a los bizantinos por una suma fabulosa para que le ayuden.

También ha publicado “Parada y Fonda”, una biografía familiar que transcurre, entre 1870 y 1920, en Madrid, el Paris impresionista de la Belle Époque —donde el joven protagonista se convierte en gastrónomo—, Ciempozuelos y Aranjuez) y tiene preparada una novela autobiográfica “Saha”, sobre una arriesgada travesía del desierto del Sahara con unos amigos en julio de 1973, campo a través, y con un guía tuareg del que solo comprendía una palabra, Saha, en un Citroën Mehari de plástico. “Fue una locura absoluta. Mi mujer me abandonó en medio del desierto dejándome únicamente una cantimplora. Pude llegar a un consulado español donde apenas me ayudaron. La asistencia a los españoles en el extranjero es nefasta”, sentencia.

En cuanto a su forma de escribir, Carlos Benítez apunta que “lo hago de forma muy sucinta y no me dejo nada en el tintero. Reviso mucho y suele quitar muchos adjetivos y adverbios. Me gusta que mi lenguaje tenga todo el poder de la palabra, pero alejándome de las exageraciones” y finaliza “me gusta escribir preciso y exacto, pero que sea omnicomprensivo”. Desde luego, es un escritor torrencial que ha encontrado su medio de expresión, una vez jubilado, en la literatura y le da igual sea el género que sea. Aunque, eso sí, le gusta mucho la novela histórica y la historia en general. “Lo que más me apasiona es la historia de nuestro siglo XIX que está un poco olvidada”.

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