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21 de septiembre de 2020, 5:36:36
CRÍTICAS


“Descubriendo a Juan Carlos I”, de Joaquín Abad

Por Javier Velasco Oliaga

Está claro que el periodista y escritor Joaquín Abad suele moverse con desenvoltura por el lado incierto de la profesión periodística. Sus libros sobre el paraíso fiscal andorrano o Jordi Pujol han tenido un eco mediático y de ventas sin precedentes en nuestras librerías. Ahora, el escritor almeriense dedica un libro al rey emérito Juan Carlos I. La polémica continua y Abad sabe sacar partido a los años sin información sobre el monarca que hemos padecido porque, sencillamente, había un pacto tácito de silencio entre la monarquía y los medios de comunicación.


Descubriendo a Juan Carlos I” es su nuevo libro. En él, Abad hace un breve recorrido sobre la vida del rey emérito, haciendo hincapié en sus muchos errores y polémicas surgidas durante su reinado. Si bien la figura de Juan Carlos ha sido tratada en profundidad por periódicos y revistas extranjeras, como la italiana Oggi que llegó a publicar unas fotos del monarca bañándose desnudo y que en España no pudieron ser publicadas, en la prensa nacional siempre se ha impedido que saltasen los numerosos affaires y negocios, presuntamente, ilegales del monarca.

Ahora, Joaquín Abad nos cuenta lo que sabíamos por rumores, pero que casi nunca se habían puesto negro sobre blanco. Y quien lo hizo terminó pagándolo muy caro como Pedro J. Ramírez que perdió su puesto como director del diario El Mundo, o la periodista y escritora Pilar Eyre que fue despedida de la cadena Tele 5 por su información sobre las muchas amantes de Juan Carlos.

La veda informativa se abrió el 13 de abril del 2013 cuando en una cacería de elefantes en Botsuana el monarca se rompió la cadera, como en muchas otras le acompañaba Corinna zu Sayn-Wittgenstein como pareja de hecho. Según Abad, el monarca mantenía una relación con dicha dama desde el año 2002 e, incluso, se cree que su hijo es fruto de esa relación con Juan Carlos y parece ser que no es el único hijo del rey. Se le supone que, al menos, otras dos mujeres pudieran ser hijas del rey emérito. En España no se puede enjuiciar al rey, pero en Francia si se han puesto las respectivas demandas.

La nómina de amantes reales es estratosférica, se calcula que supera la cifra de mil. Entre ellas, cita Abad además de Corinna a María Gabriela de Saboya, Carla Olghina de Robilant, la actriz erótica Sandra Mozarowsky, muerta en extrañas circunstancias; Carmen Díez de Rivera, Bárbara Rey, Marta Gayá, Lady Di, Nadiuska, Paloma San Basilio, Anne Igartiburu, Julia Steinbusch, Deborah Norville, entre otras. Y los gastos, parecen ser, han corrido a cargo de los servicios españoles de seguridad o de múltiples y peligrosos amigos como Javier de la Rosa, Mario Conde o Ruiz Mateos.

Según Abad, y cita al New York Times o la revista Forbes, la fortuna del monarca se eleva a unos 1.800 millones de dólares, algo impensable cuando tiene una asignación de medio millón de euros anuales. Esa fortuna es debido a sus negocios como comisionista. Se llega a decir, en el libro, que cinco dólares por barril de petróleo son para Juan Carlos como comisión. También se le asocia con el tráfico de armas y las comisiones del AVE La Meca-Medina. Todo un rosario de negocios ilegales donde parece que el dinero se guarda en numerosos paraísos fiscales como Suiza, Luxemburgo o algunas de las islas británicas del Canal de la Mancha. El caso del Instituto Noos, que afecto al yerno "ideal" Iñaki Urdangarin, afectó mucho en la popularidad del rey.

Si todo esto es cierto, no nos extraña que Juan Carlos I abdicase el 19 de junio de 2014. Tampoco parece de recibo que no se emprendan acciones legales contra el monarca regente si es cierto todo lo que se cuenta en el libro. El artículo 56.3 de la Constitución española lo impide claramente, de ahí que no se haya querido reformar una constitución que ha embejecido de mal manera. Los políticos y los medios de comunicación acordaron tácitamente proteger al monarca, sólo José María Aznar quiso poner coto al proceder irresponsable de Juan Carlos, de ahí que siempre se llevasen mal y que el monarca siempre apoyase al partido socialista, poniendo en duda su independencia real.

Aunque en la portada del libro lleve un tampón con la palabra CENSURADO, está claro que Abad la ha regateado y ha contado todo lo que le ha parecido del proceder del monarca. Valiente, ha burlado varios atentados de empresarios almerienses, veraz y arriesgado, el periodista ha dado una lección de periodismo de investigación ahora que está la profesión periodística en horas bajas. Después de leer el libro de Joaquín Abad tenemos que reconocer que la persona que más ha hecho por la posible llegada de la República a nuestro país ha sido el propio rey Juan Carlos que ha llevado el desprestigio de la monarquía a índices bajo mínimos.

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