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24 de noviembre de 2020, 13:51:52
ENTREVISTAS


Entrevista a Alaitz Leceaga: “Es muy difícil la pureza en la narrativa"

Autora de “Las hijas de la Tierra”
Por Javier Velasco Oliaga

La escritora bilbaína Alaitz Leceaga trabajó hasta hace poco como agente inmobiliaria, cuando publicó su primera obra “El bosque sabe tu nombre” el éxito llamó a su puerta de tal manera que dejó su trabajo para dedicarse en exclusiva a escribir. Con dicha novela consiguió vender más de 100.000 ejemplares; ahora regresa con “Las hijas de la tierra”, una saga familiar donde tres rebeldes hermanas de pelo de fuego se encargan de una bodega riojana en el incipiente nacimiento de la industria vitivinícola.


“El éxito de El bosque sabe tu nombre ha sido un sueño precioso, no esperaba tanto. Todavía me siguen escribiendo lectores de aquella novela diciendo lo que les gusta”, reconoce la escritora nada más empezar nuestra charla en una cafetería cercana a la sede madrileña de su editorial. “Ya cuando escribía esa primera novela, me surgió la idea de Las hijas de la tierra, fue en un viaje de fin de semana a la Rioja alta, allí vi un paisaje impresionante y las tres hermanas ya pululaban por mi cabeza. La idea estaba, pero me faltaba un clic, hasta que surgió de repente”, confiesa.

Hasta la publicación de su primera novela, Alaitz había escrito muchos relatos en diferentes publicaciones, el germen de su nueva novela estaba en un relato, “la idea que tenía se me antojo inabarcable para un cuento, así que decidí hacerlo novela”, dice la escritora. Cosa del todo lógica porque la historia de Gloria y sus hermanas no podía quedarse en tan sólo unas páginas. “Desde el primer momento, me di cuenta que Gloria tenía que ser el corazón de esta historia”, manifiesta con convicción.

Debido al fabuloso éxito de su primera novela, Alaitz Leceaga se hizo consciente de que “no podía transitar por el mismo camino, debía crear algo distinto a la novela anterior. Por eso, lo primero que pensé fue en ubicarla en un lugar muy oscuro, lleno de desgracias”, cuenta y añade “los secretos son muy importantes en la trama y desembarazarse de ellos, aún más”.

La novela está escrita en primera persona, prefiere hacerlo así porque “al lector le tienes que convencer desde el primer momento, por eso Gloria tiene que estar presente en todas las escenas”, señala. También tiene claro que la nueva literatura tiene que abordar diferentes y simultáneos géneros. “Las historias no se componen de un único elemento. Es muy difícil que sólo contenga un género; por eso mi novela tiene elementos del género romántico, de misterio, etc. Es muy difícil la pureza. Tengo que reconocer que a mí me gusta el realismo mágico, pero además tengo que pensar en mis lectores que supongo disfrutarán con el mismo tipo de lecturas que yo”, nos descubre.

“El resultado final de una novela es la historia de los personajes”

Los personajes de Alaitz no son ni intrínsecamente buenos ni malos. “Todos tenemos claroscuros. Yo soy de las escritoras que se piensan mucho los personajes. Me gusta contar sus vidas. El resultado final de una novela es la historia de esos personajes”, elucubra la autora con perspicacia y remacha “me gusta que a los lectores les gusten los personajes, que al leer la novela los sientan como alguien vivo”.

El diálogo es la parte donde más fácilmente se conoce a un personaje

También quería hacer un poco lo mismo con los lugares de la novela. “San Dionisio es un reflejo de la Rioja o de una zona parecida. La fantasía de ese pueblo sugiere mucho. Aunque no se sepan las coordenadas de la zona, es importante que se reconozca”, explica con emoción la escritora que la gusta mucho planificar su historia antes de ponerse a escribir.

“Me encanta el tiempo que dedico a la documentación y tengo que reconocer que disfruté con todo lo referente al boom que se produjo con el ferrocarril. Fue algo bestial que modificó el paisaje de la zona. Fue la representación de la modernez, un estilo de vida que se iba imponiendo”, razona Alaitz. Además del ferrocarril, la industria del vino también daba sus primeros pasos y fueron las mujeres unas auténticas pioneras. “Quería traer el recuerdo de aquellas mujeres que comenzaron en un negocio que no estaba todavía asentado”, agrega.

Alaitz Leceaga reconoce que “me gusta escribir historias sobre mujeres y esta historia creo que es mejor contarla desde una perspectiva femenina. Nunca percibo una historia como una lucha de poder entre el hombre y la mujer, más bien creo que es una historia sobre el poder de sí mismas”.

Las novelas de Alaitz suelen tener muchos diálogos. “Me gusta escribir diálogos, es el momento donde más fácilmente se conoce a un personaje. Escuchar a la persona que está hablando da muchas claves de la novela y además le doy voz al personaje”, concreta. Para terminar quiere dejar constancia de que “mi novela es una historia de superación, donde la obstinación de las protagonistas es fundamental para entender cómo superar la cargas pesadas que nos encontramos a lo largo de nuestra vida”, concluye la escritora vasca.

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