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11 de agosto de 2020, 10:12:47
CRÍTICAS


"Fretum Hispanicum. Nuevas perspectivas sobre el estrecho de Gibraltar durante la Antigüedad", de A. Álvarez Melero, A. Álvarez-Ossorio Rivas, G. Bernard y V. A. Torres-González

Editorial Universidad de Sevilla
Por José María Manuel García-Osuna Rodríguez

El objetivo de este magnífico volumen es presentar todo lo que se debe conocer en relación con el Estrecho de Gibraltar en la Antigüedad. Este libro fueron unas jornadas de estudio celebradas en Sevilla los días 8 y 9 de mayo del año 2017 en el aula Carriazo de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Sevilla.


Este brazo de mar ha contemplado el paso hacia la península de todos los pueblos que deseaban llegar a la Península Ibérica. El apellido de ese accidente geográfico hace referencia a la “montaña de Tariq”, que sería el estrecho, que separaba el reino cristiano de los visigodos del territorio magrebí conquistado por los agarenos. En la Edad Antigua, a la parte más última del Mare Nostrum se la definía como las columnas de Hércules-Heracles. Los helenos también calificaban a ese lugar como las “Puertas de la noche”, ya que permitían que se abordase el paso hacia lo desconocido del océano.

En primer lugar se realiza un acercamiento a la producción y conserva del pescado en el Gadir fenicio y cartaginés; este trabajo realiza una aproximación muy rigurosa a todo lo que fue la economía de aquella luminosa ciudad cartaginesa, que cómo era habitual en todas las ciudades fenicias eran relativamente insolidarias; lo contrario que era entre las ciudades latinas o romanas siempre tan unidas a la metrópoli. En este caso se realiza un estudio arqueológico de la ciudad. Centros alfareros, ánforas, estampillas, la sal y la pesca orientan hacia cómo estaba constituida la vida económica de la urbe, que le negó la entrada a un joven Magón Barca herido de muerte por los romanos. El segundo estudio, realizado por el prof. Caparroy de la Universidad de Pau y en francés, se refiere a la arquitectura de los espacios sagrados marítimos del Estrecho de Gibraltar, en la época cartaginesa. Muy interesante el epígrafe relativo a cómo se navegaba en la Antigüedad, principalmente a vela.

El tercer estudio se refiere a cómo penetraron los romanos en Hispania para su conquista, y la naturaleza de las tropas implicadas en ello. Ya Polibio, Diodoro Sículo o Apiano sitúan al Estrecho de Gibraltar como el lugar escogido para poder penetrar en la Península Ibérica, en el entorno de la urbe púnica o fenicia de Gades. En este acercamiento se puede citar paladinamente al Estrecho como el puente esencial para que las legiones del águila romana pudiesen conquistar la Península. El siguiente, a cargo del prof. de la UNED Novillo López se refiere a como Gayo Julio César se imbricó en la gobernación de la Hispania Ulterior durante el tiempo de ser cuestor y propretor; se analiza el influjo del Fretum Herculeum en sus diversas operaciones militares, de castigo para lograr convencer, manu militari, a régulos hispanos de que se adhiriesen a su causa, y aceptasen sus formas cesarianas de gobernar. Julio César tenía el exacto conocimiento, político y social, de cómo Gneo Pompeyo Magno se había atraído a la población hispana a su bando, y esto era esencial revertirlo. Pero, Julio César era un maestro en el arte de la política, y sabía cómo hacerlo, comprando voluntades y endeudándose hasta niveles insospechados. Julio César salió en dirección a Hispania, tras celebrar los obligados funerales de su querida tía paterna Julia, y de su esposa Cornelia; llegaría a Corduba, ya que esa urbe capitolina era un emporio de voluntades pompeyanas.

El trabajo finaliza indicando como se produjo, en agosto del año 45 a. C., y en el Fretum Herculeum, el encuentro entre César y el jovencísimo Octavio; ambos regresarían en comandita a Roma, tras realizar una escala obvia en Carthago Nova. El siguiente, se refiere a la colonización y municipalización romana de las tierras y ciudades en el Estrecho de Gibraltar, durante la época de la dinastía imperial Julia-Claudia. El prof. Torres-González escribe: “Primero los púnicos y, más tarde los romanos, desarrollaron una inteligente geopolítica en la región del Fretum Hispanicum”. Los recursos de la zona serían esenciales para que se produjese un intenso proceso de asentamiento sobre esa región. Cada emperador, a partir de Claudio, tomaba resoluciones concretas, y no actuaban siguiendo planes a largo plazo, por lo que los mismos nunca eran completados por sus sucesores. Cada una de las decisiones tomadas por esos césares se circunscribían a inmediatos fines políticos y militares, en el contexto de las múltiples guerras civiles. Estos primeros emperadores, pretendían controlar el territorio y, asimismo, ampliar las fronteras romanas. La prof. Susana Marcos se interroga con respecto a las posibilidades existentes de que el Estrecho de Gibraltar fuese una especie de bisagra para el intercambio de los hispanos del este y del oeste peninsular. Todo ello produciría inevitables lazos personales.

La falta de espacio me impide seguir desgranando el resto de los trabajos, pero no deseo omitir el del prof. Álvarez Jiménez relativo a la relación de dicho Estrecho con el pueblo germano de los vándalos. Se estudia desde su asentamiento peninsular en el siglo V hasta que su reino de África fue destruido. Es una delicia leer este capítulo y la evolución de este pueblo tan críptico en su devenir vivencial. Sidonio Apolinar indica que: “Valia, el abuelo de Ricimero, había abatido en tierras de Tartessos los escuadrones vándalos junto con sus aliados de guerra, los alanos, sembrando de cadáveres la occidental Calpe”. En suma, un libro sobresaliente, que merece todos los parabienes. Extra historiam nulla salus!

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