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8 de agosto de 2020, 2:29:10
LITERATURA


El all-in de Toni Morrison con “Ojos azules”

Por Redacción

Pecola Breedlove se convierte en una metáfora de lo que la sociedad estadounidense del momento rechazaba, siendo el miembro más vulnerable de la misma por ser negra y mujer.


Toni Morrison fue una de esas escritoras que pasó a la historia de la literatura sin hacer mucho ruido, pero consiguiendo grandes cosas. En 1993 ganó el premio Nobel de Literatura, convirtiéndose en la primera y única mujer de color en ser galardonada con el premio. Defensora de los derechos civiles y de la igualdad entre los seres humanos, dedicó la totalidad de sus obras a escribir sobre la vida de la población negra, en especial la de las mujeres, sirviéndonos sus libros de ventana a una realidad muy dura. Así, Toni Morrison dio, durante toda su vida literaria, un significado especial a la novela histórica, tan importante para la sociedad. Y es que, la novela histórica se puede comparar con tener las mejores poker hands en una partida de póker, pero aplicado a la literatura: un all-in en toda regla que nos hace entender algún momento importante en la historia a través de narraciones ficticias, pero con una gran dosis de realidad. Es esta dosis de realidad la que podemos ver en su primera novela, Ojos azules, publicada cuando tenía casi 40 años. A continuación, analizamos la novela a través de los temas principales que trata Morrison a lo largo de toda la historia: el concepto de belleza impuesto en la sociedad y la voz femenina.

La novela Ojos azules cuenta la historia de una joven y de cómo quiere tener los ojos azules como las muñecas que salen en la televisión. A través del descubrimiento de los detalles de la dura vida de Pecola Breedlove, Morrison nos hace partícipes de la propia historia, consiguiendo que el lector sea un miembro más del hogar de los Breedlove. Toda la simbología que esconde esta historia gira en torno a este personaje que es incapaz de aceptarse tal y como es por culpa de los estándares de belleza impuestos de la época; hecho que la lleva a odiarse a sí misma y a desembocar en la locura. A su vez, siendo Pecola el personaje en el cual se basa la historia, no es el personaje principal, puesto que, cada capítulo tiene como eje central a un individuo diferente. Los lectores somos testigos de cómo humillan y vacían su odio sobre Pecola, siendo el miembro más vulnerable de la sociedad por ser negra y ser mujer y, por consiguiente, convirtiéndose en un símbolo de lo que la sociedad estadounidense del momento rechazaba.

La historia está basada en los Estados Unidos de mediados del siglo XX cuando la desigualdad entre los blancos y los negros seguía muy latente en una sociedad racista. Este racismo está presente en la historia a través de símbolos como lo son las muñecas con las que se jugaba en la época, las cuales contaban con unas características muy particulares con las que no todos se sentían identificados. También, los caramelos Mary Jane que tienen como protagonista a una joven blanca de ojos azules, son tan importantes para Pecola que llega a creer que, si los come, llegará a ser como ella. Es más, durante la novela, no hay ningún indicio de referencia de belleza hacia la comunidad afroamericana y sus características. Al contrario, aquí cobra especial importancia el personaje de Maureen Peel, una joven mulata compañera de Pecola por la que esta siente gran admiración por el simple hecho de ser menos negra que ella. Sin embargo, y entre tanta irracionalidad, el personaje de Claudia MacTeer, también afroamericana, sirve al lector como la voz de la lógica siendo la narradora de la mayor parte de la historia.

Otro gran peso importante en la historia es el hogar en el que vive Pecola. La relación entre los miembros que viven en él y la propia Pecola nos explica a la perfección la carencia de valores emocionales y de todo tipo en la joven. Por un lado, la repugnancia que algunos sienten hacia Pecola y todos los de su raza es el día a día de esa casa. Esta repugnancia se convierte en pulcritud y obsesión hacia la limpieza pues cuando limpian la casa de sus señores lo que están intentando limpiar es, en realidad, la suciedad que sienten hacia los de su misma raza. Este odio es muy evidente en diferentes momentos de la novela, como pueden ser los desayunos en el hogar de los Breedlove o ciertas acciones en casa de los amos. Al mismo tiempo, la figura masculina en la casa de los Breedlove es un claro símbolo del estereotipado hombre negro y vago de la época y odiado incluso por el resto de hombres negros. Morrison consigue que el lector odie a este personaje pero que, incluso, con la narración de su afligida vida, pueda llegar a perdonar acciones verdaderamente inexplicables.

Una historia llena de sentimientos y realidad que hace recapacitar al lector sobre la sociedad en la que estamos viviendo, puesto que, a pesar de ser una historia ficticia, en el mundo existen muchas Pecolas y, aunque esté basada en un Estados Unidos de hace más de 70 años, ciertos comportamientos ilógicos de los personajes nos recuerdan mucho a la vida de hoy en día. Es por ello que novelas como Ojos azules y escritoras como Toni Morrison siguen haciendo tanta falta en nuestro mundo.

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