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1 de diciembre de 2021, 3:40:36
ENTREVISTAS


Entrevista a Fernando Martínez Laínez: “John le Carré con sus historias de espionaje amplió el panorama histórico y político de toda una generación”

Presidente del Club le Carré
Por Javier Velasco Oliaga

El pasado 12 de diciembre falleció en Cornualles el escritor británico John le Carré, maestro de la novela de espionaje. Para recordar su figura hemos entrevistado a Fernando Martínez Laínez, presidente del Club le Carré, asociación donde se agrupan un puñado de escritores que han publicado novelas de espionaje y artículos sobre dicho género. Ya están preparando un homenaje en España del autor inglés que se celebrará en la primavera de 2021.


Para conocer más la vida y la obra del autor hemos entrevistado al presidente del Club le Carré, persona que conoce su obra a la perfección y por la que denota profunda devoción.

¿Qué opinión tiene de la figura de John Le Carré?

Le Carré es un gigante literario y el “número uno” mundial de la novela de espionaje, además de un cronista preciso del transcurso político subterráneo de nuestro tiempo. Con sus historias de espionaje amplió el panorama histórico y político de toda una generación, haciendo bueno el axioma de que en política lo más importante es lo que no se ve.

¿Qué rasgos de su carácter destacaría?

Su inquebrantable compromiso moral contra la falsedad de las versiones oficiales y los intereses que tras la pantalla de la democracia esconden el poder de las grandes corporaciones, los gobernantes ineptos y despóticos, el belicismo y la utilización de los servicios secretos para fines inconfesables. Le Carré reivindica la libertad personal frente a los poderes ocultos que rigen y manipulan el mundo. Es un moralista en un mundo inmoral, y su mensaje final es antimaquiavélico: el fin no justifica los medios y no todo vale. La ética debe estar por encima del poder. Y a todo esto hay que añadir su pericia literaria y su crítica certera al Establishment. Es un gran escritor, al que se ha comparado con Dickens, con razón. Que no le hayan dado el Premio Nobel es una injusticia flagrante, aunque no lo necesitaba para nada. Su trayectoria literaria ya estaba asegurada.

Graham Green, Ian Fleming, Frederick Forsyth, John Le Carré … Son algunos de los autores más populares del género. ¿Con cuál se quedaría usted?

Con Le Carré, aunque creo que Graham Green no desmerece en nada a Le Carré en varias de sus novelas de espionaje, y además el estilo de Greene es menos denso y puede que llegue más al gran público.

Mencione algún escritor más del género que estime por su calidad.

Además de Graham Greene, ya citado, destacaría a Len Deighton y Eric Ambler, sin olvidar al Norman Mailer de “El fantasma de Harlot”, o al Conrad de “El agente secreto”. Todo ellos son grandes maestros del género.

¿Cómo anda de salud el género de espías en España?

En conjunto, regular, pero creo que la tendencia va siendo favorable y puede consolidarse pronto si surge un grupo de autores relevantes y populares. La literatura de espías no tiene que ser necesariamente cosa de enfrentamiento entre grandes potencias. Se puede hacer una estupenda novela de espías con argumentos mucho “menores”. El ya citado “El agente secreto” de Conrad es un buen ejemplo.

Usted tiene una novela “Carne de trueque”, del género de espías. Háblenos un poco sobre la trama de su novela.

Carne de trueque trata del enfrentamiento en Madrid de dos agentes secretos, uno de la CIA y otro del KGB, ambos españoles, que por circunstancias derivadas de la Guerra Civil terminan “ajustando cuentas” en campos enfrentados durante la Guerra Fría. El trasfondo del relato simboliza el choque desdichado entre dos Españas opuestas que terminaron dirimiendo sus diferencias de forma sangrienta en el conflicto civil de 1936-39. Los personajes de Carne de trueque combaten empujados por la “herencia” de odios históricos, víctimas de una tragedia ancestral, y acaban siendo manipulados por fuerzas ajenas a ellos mismos. La novela transcurre en la época de la llamada Transición, y es también un retrato del Madrid de aquella época, muy diferente del actual, cuando las cosas empezaban a cambiar muy rápidamente tras la muerte de Franco.

"El homenaje a Le Carré ya está en marcha y se celebrará en Madrid o Barcelona"

Usted es uno de los fundadores del Club Le Carré. ¿Con qué fines se creó tan distinguido Club?

Los fines son promocionar la novela de espías en España y tener presente como modelo literario al maestro Le Carré. Por lo demás, el Club está abierto a cualquier persona aficionada al género que desee participar en temas relacionados con el mundo del espionaje en literatura, periodismo o cualquier otro campo de la cultura.

¿Quiénes participan con usted en el Club?

Hay un comité que incluye a José Luis Caballero (secretario y cofundador del Club), Pere Cardona y Jaime Rocha, junto a una serie de miembros “veteranos” como Cayetano Martínez, Angelique Pfitzner, Jesús Hernández o Alejandra Suárez. Todos ellos tienen publicados libros o artículos que inciden en el campo de la novela de espías, y desarrollan actividades sobre temas de espionaje.

¿Tienen pensado hacer un homenaje al escritor británico?

Está previsto. El homenaje ya está en marcha y se celebrará en Madrid o Barcelona, seguramente (si la pandemia no lo impide) en la próxima primavera. Pero el mejor homenaje, sin duda, será que la gente lea sus libros, los recuerde y los debata. El tiempo pasa muy deprisa y todo se olvida.

En su opinión, ¿qué novelas son de imprescindible lectura de John Le Carré?

Yo diría que todas, pero por resumir destacaría Una pequeña ciudad en Alemania, El Topo, El espía que surgió del frío, El hombre más buscado, La gente de Smiley, La Casa Rusia y las memorias, Volar en círculo, que son un resumen de su obra novelística. Hay otra novela de Le Carré que citó a título de curiosidad: El amante ingenuo y sentimental, publicada hace unos 30 años, que no tiene nada que ver con el espionaje. La escribió cuando intentó no encasillarse como escritor en el género de espías. Su intención era escribir otro tipo de literatura, pero el experimento no funcionó. Fue un fracaso. El rechazo de los lectores le convenció de que debía dedicarse a lo que mejor sabía hacer: la novela de espionaje, y ya no volvió a salirse de ella. Había creado un mundo propio y decidió mantenerse fiel a él.

¿Qué destacaría más en sus novelas, la trama o el drama humano que casi siempre plantea?

Me resulta más convincente el drama humano, creo que es su verdadero punto fuerte. Las tramas son buenas más que por la estructura, por la ambientación que reflejan. En El espía que llegó del frío, por ejemplo, la novela de su consagración definitiva en 1963, la trama final deja bastante que desear, en mi opinión, pero la ambientación y el escenario están tan logrados que la trama resulta convincente y parece creíble. Como anécdota, el manuscrito de esta novela que le cambió la vida fue aprobado por el servicio secreto británico, cuando Le Carré trabajaba todavía en inteligencia, porque lo consideraron pura ficción de cabo a rabo, pero las críticas de prensa proclamaron que era muy auténtica.

Aparte de fama y dinero, el premio Nobel no aporta nada en lo literario

El autor era reacio a los premios literarios. ¿Se mereció el premio Nobel?

Aparte de fama y dinero, el premio Nobel no aporta nada en lo literario. La obra ya hecha es lo que cuenta, y lo demás es bombo publicitario o también oportunismo político, como ocurrió con el caso de Boris Pasternak y el Doctor Yivago. Por supuesto que Le Carré mereció el Nobel, pero a medida que pasaron los años él ya estaba por encima de eso. No creo que le preocupara en absoluto. Rechazó los honores literarios por sistema, y pocos años antes de morir llegó a decir que desconfiaba del mundo literario y no quería sus abrazos, lo mismo que rechazó los títulos honoríficos que tanto abundan en Inglaterra.

¿Es imprescindible leer a Le Carré para entender la Guerra Fría?

Si no imprescindible, por lo menos muy conveniente. La Guerra Fría fue básicamente una guerra secreta llevada a cabo por espías de uno y otro bando, y en esa parcela Le Carré sabía de lo que hablaba, entre otras coas porque él mismo había sido un espía que participó en la Guerra Fría, aunque le resultaba incómodo recordar el tiempo en que intervino en misiones de inteligencia. Probablemente no hubiera podido escribir como lo hizo de no haber sido por su experiencia clandestina, y se llevó sus secretos a la tumba. Hizo bien y además estaba obligado a ello por ley.

John Le Carré fue muy crítico con traidores como Kim Philby, otros autores no tanto. ¿Cómo se sintió cuando fue acusado de agente doble?

Le fastidió mucho, pero no podía hacer otra cosa que admitirlo. La acusación era evidente, y a ningún agente secreto le gusta ser descubierto y salir en los papeles, ni siquiera cuando ya era un escritor famoso y el “destape” de su pasado a esas alturas resultaba irrelevante.

¿Conoce alguna novela de Le Carré que se desarrolle en España?

No la conozco, aunque en algunas hay relación con Gibraltar de forma esporádica.

Muchas obras de Le Carré se han adaptado al cine y a la televisión. ¿Cuál destacaría? ¿Guardan la esencia de sus novelas?

Le Carré ha tenido mucha suerte en ese sentido. Casi todas sus adaptaciones en el cine o la TV han sido buenas o muy buenas, con actores de la talla de Alec Guinnes, Richard Burton, Rupert Davis o Gary Oldman, y con una obra antológica del cine de espías, como es El Topo. En general, además, la esencia de sus novelas está bien recogida, con guiones excelentes. Son obras de gran calidad televisiva y fílmica, un campo en el que los británicos van a la cabeza de Europa.

Para concluir, ¿onoció o entrevistó en persona a John Le Carré?

Nunca tuve ocasión de entrevistarle en mi época de periodista. Una lástima, pero así es la vida.

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