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7 de diciembre de 2021, 23:18:12
ENTREVISTAS


Entrevista a Lluna Vicens: “El proxenetismo sigue estando vigente por desgracia y con las nuevas tecnologías creo que ya es imparable”

Autora de “Mercancía robada”
Por Javier Velasco Oliaga

La editorial Tierra Trivium acaba de publicar la novela “Mercancía robada”, de Lluna Vicens, un libro testimonio de unos hechos acaecidos hace 33 años en nuestro país. Que se haya podido publicar un libro de este calado es un acto de valentía tanto por parte de la autora catalana como de la editorial madrileña. Unos hechos que revuelven las entrañas a todo aquel lector que se acerque a sus páginas y que ha sido, probablemente, una terapia para Lluna que ha podido, por fin, contar su historia tanto tiempo silenciada.


Hay veces, que como ser humano me da vergüenza de lo que ciertas personas pueden llegar a hacer, llegando a cometer unos crímenes casi en la puerta de nuestra casa con total impunidad. Aunque Lluna, con toda la modestia del mundo, no lo quiera reconocer en la entrevista, novelas como la suya son muy necesarias y pueden llevar a regenerar un género tan magnífico que, en la actualidad, utiliza demasiados clichés. Esta novela de no ficción narra una historia dura como el pedernal y lo hace de una forma veraz, valiente e inteligente. Una novela que puede sentar mal el leerla por las historias truculentas que narra, pero que merecemos conocer para saber a lo que nos enfrentamos. Las actividades ilícitas más lucrativas del mundo son: el narcotráfico, la venta ilegal de armas y la trata de personas. Lluna Vicens ha puesto el dedo en la llaga a esa tercera actividad que es tan miserable que se nos tendría que caer la cara de vergüenza como seres humanos si tuviésemos un mínimo de dignidad.

En la entrevista, Lluna Vicens nos cuenta su aterradora experiencia de una forma brillante, sincera y desgarradora. No voy a negar la dificultad de hacer una entrevista de estas características sin llegar a ofender o molestar a la autora o a los lectores. Creo que hemos sido honestos y lo más respetuosos posible. Y eso es lo que pido a los lectores que se acerquen a su novela y a esta entrevista. Hay que tener un infinito respeto por una escritora que ha demostrado cómo se puede escribir sobre unos hechos tan crueles de forma tan fidedigna y sincera. Respeto, respeto y respeto…

¿Cuándo decide escribir “Mercancía robada” y qué fue lo que le impulsó a hacerlo?

No hay una decisión consciente en empezar a escribirla. Un viaje a la feria del libro de Valladolid, y la conversación con mi maestro y escritor José Luis Muñoz desencadenó todo.

¿Ha sido doloroso plasmar en el papel tantos sentimientos encontrados?

Son sentimientos, son emociones que nunca te dejan. Y por supuesto que es doloroso recordar, aún a fecha de hoy 33 años después.

En ocasiones, la valentía no es suficiente para abordar el tema de la trata de mujeres. ¿Qué es lo que se necesita para hacerlo?

No es trata de mujeres, es trata de personas, le puede suceder de igual manera a una chica como a un chico. No sé lo que puede necesitar cada persona para enfrentarse a un hecho doloroso y traumático como este. Yo tuve el respaldo y apoyo de mi marido y mis hijos, y desde luego de José Luis Muñoz, Mari Carmen Sinti, y las editoras Albahaca Martín Gon y Jimena Tierra desde que decidí hacerlo público como hecho real, no como ficción.

Vemos en los tribunales de la Comunidad Europea los miles de casos que se acumulan y que no se resuelven aun conociendo a los responsables de esos crímenes. ¿Hay una connivencia de la justicia con estos criminales?

Esta claro que esto genera beneficios, de no ser así no seguirían en pie este tipo de negocios. No puedo decir que no se haga nada al respecto, de vez en cuando escuchamos en las noticias que se ha desarticulado una banda cuya actividad era la de obligar a prostituirse a chicas y mujeres. Pero no es suficiente, la lacra social sigue ahí, el proxenetismo sigue estando vigente por desgracia y con las nuevas tecnologías creo que ya es imparable.

En la novela lo vemos entre Pablo y miembros de la Guardia Civil. ¿Es común esta complicidad donde los propios clientes también juegan un papel crucial?

Desde mi experiencia debo decir que sí. Sin usuarios no hay demanda, sin esa demanda no hay negocio. El problema está en que el uso de la prostitución está muy arraigado en nuestra sociedad. Es muy común la semana antes de una boda, en la despedida de soltero, ir a un club. No lo comprendo. Es muy hipócrita. Al siguiente fin de semana estará dentro de una iglesia que me parece otra hipocresía.

“El 90% de las mujeres que ejercen la prostitución, son esclavas sexuales, solo un 10% ejerce libremente”

¿Cómo cree que se debería regular ese negocio? (si es que se puede denominar negocio)

Evidentemente que es un negocio, NO LEGALIZADO pero SI PERMITIDO. Creo que no me corresponde a mí poner sobre la mesa el debate de si hay que regular o no la prostitución. El 90% de las mujeres que ejercen la prostitución, son esclavas sexuales, solo un 10% ejerce libremente. Si es por libre elección, es un trabajo como cualquier otro, por lo tanto tienen derecho a su Seguridad Social, a estar protegidas legalmente, y tener sus derechos como cualquier otro trabajador. De la misma forma que tendrán sus obligaciones como ciudadanos y ciudadanas.

Después de leer la novela, me pregunto cómo a finales de los años ochenta se podrían dar situaciones como las que narra en su novela en nuestro país.

Exactamente igual que sucede ahora más de treinta años después. ¿Cuántas chicas desaparecen sin saber el motivo? Estamos acostumbrados a que estos actos de barbarie, suceden en países que no son el nuestro, y aquí también sucede. La única diferencia ahora es que las chicas son de otros orígenes. Las que estaban en el club donde yo estuve, todas, absolutamente todas, eran españolas.

¿Por qué escogió narrar la novela en primera persona?

No fue una decisión fácil. Mientras no ponemos cara, o nombre y apellidos a una víctima, parece que no nos afecta y el hecho pasa desapercibido como una noticia más. El ejemplo más duro lo estamos viviendo hace más de un año, con todas las personas que han fallecido por Covid. Cuando una cifra deja de ser eso, una cifra, y de repente tiene rostro, parece que tomamos conciencia de que el problema está y sigue ahí.

Todos los protagonistas de "Mercancía robada" no tienen nombre salvo el sátrapa Pablo. ¿Qué le impulsó a hacerlo así? ¿Es para mantener el anonimato de los protagonistas?

No fue algo hecho a propósito. No tengo memoria. Es el primer problema con el que me encontré cuando empecé a escribir. No soy capaz de recordar los nombres y sinceramente tampoco pierdo ni un segundo intentando hacerlo. Ya tengo bastante recordando el nombre de Pablo.

Una vez pasado el tiempo, ¿cree que se debería haber denunciado esos hechos?

No puedo responder a esa pregunta, cuando a fecha de hoy una víctima tiene que seguir demostrando que es eso, una víctima. Con dieciocho años pudo más la vergüenza y el miedo y guardé silencio.

Anulación de la personalidad, síndrome de Estocolmo, perdida de la autoestima, son algunas de las secuelas que sufren las protagonistas. ¿Qué es lo que hace que una persona quiera seguir viviendo pese a todo lo sufrido?

No siempre quise seguir viviendo. Almaceno en mi historial médico dos intentos de suicidio. A mis 51 años, hoy no lo volvería a hacer, pero no es algo que dependa de uno mismo. A veces los sentimientos se te desbordan y no sabes gestionarlos y ahí puedes volver a caer. Tengo motivos suficientes para luchar y como dicen mis hijos, la cabeza bien alta que no tengo que agacharla delante de nadie, pero reitero que es una herida que no cierras del todo.

A través del género negro hemos encontrado la manera de hacer denuncia social, de que las voces implicadas en muchos problemas sean escuchadas, aunque sea de manera ficticia

¿Qué papel juega la familia en todo este calvario?

Es crucial. Me considero afortunada, yo tuve el apoyo de mis padres. Y ahora que ya no los tengo cuento con el apoyo de muchas personas que día tras día me han demostrado que están ahí.

¿Qué deben aprender las nuevas generaciones de este tipo de experiencias?

Es tanto el trabajo que queda por hacer, si se quiere hacer, que no creo que yo llegue a verlo. Las generaciones venideras, tienen que comprender que el trato vejatorio a otro ser humano es muy grave. Hay que reeducar, sobre la sexualidad, sobre el respeto, sobre la igualdad. La prostitución, y no me cansaré de decirlo, no es tema exclusivo de las mujeres, es un tema SOCIAL, que nos atañe a todos, hombres y mujeres.

Como subcomisaria del festival Black Mountain Bossòst cómo describiría la situación de la novela negra en España.

A través del género negro hemos encontrado la manera de hacer denuncia social, de que las voces implicadas en muchos problemas sean escuchadas, aunque sea de manera ficticia. Por desgracia no nos hace falta inventar. Los informativos son una novela negra constante. El género negro, el de verdad, te sacude con fuerza, cuando toca temas como el de Mercancía Robada, el tráfico de órganos, la desaparición de niños, las tramas políticas corruptas, la pobreza, la inmigración, la exclusión social, la desigualdad.

¿Qué le debe a José Luis Muñoz?

A José Luis Muñoz le debo muchísimo. El descubrimiento del género negro entre otras cosas. Creyó en mí, cuando ni yo misma creía. Supo ver en mi escritura algo en lo que yo nunca había prestado atención. Es un pozo de sabiduría y paciencia para enseñarme lo poco que sé y lo mucho que me queda por aprender. Con él he cumplido un sueño, algo que siempre había imaginado, estar en el mundo de las letras y darme la oportunidad de caminar a su lado. Me considero muy afortunada, tengo como maestro y mentor a uno de los grandes del género negro de este país, aunque nunca se le haya reconocido. De su mano he tenido el honor y el placer de estar junto a escritores de la talla de Guillermo Orsi, José María García Sánchez, Gustavo Abrevaya, Paco Gómez Escribano, Javier Abasolo, Víctor Claudín, Fernando Martínez Laínez, Juan Madrid, entre muchísimos otros, y todos con un denominador común, el dar voz a todos aquellos que no la tienen a través de sus novelas, o estar presente en ferias y festivales que solo conocía de oídas y algunos ni eso. A José Luis Muñoz le debo todo lo que soy.

¿Novelas como la suya ayudan a regenerar un panorama literario que abusa de excesivos clichés?

Mi novela no está escrita para regenerar nada, sino para contar una experiencia personal. Si eso ayuda a alguien, perfecto, y si eso la hace original y diferente, mejor. Esto no es un cuento de hadas con príncipe azul al final. Esto es la dura realidad de muchas mujeres que en este mismo instante en que estoy respondiendo a sus preguntas, están siendo esclavizadas. Es un ejercicio de superación contra ti misma, por lo que arrastras y no quieres que te venza, y con la sociedad que te señala y te critica sin haber caminado dentro de tus zapatos.

¿Sigue siendo la novela negra un género literario esencial para la denuncia social?

Creo que me adelanté a esta pregunta un poco más arriba. Pero estoy convencida de que es así.

Para finalizar, ¿la novela qué le ha traído más sinsabores o venturas?

Vuelva a preguntármelo dentro de un año.

¿Cómo se puede mantener el humor y el compañerismo en una situación como esa?

Obligadas o no a ejercer la prostitución, existe un denominador común: somos seres humanos.

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