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29 de julio de 2021, 1:48:16
CRÍTICAS


"Las derrotas inglesas en el Río de la Plata. 1806-1807. Victoria decisiva en Buenos Aires", de Luis Gorrochategui

Ediciones Salamina
Por José María Manuel García-Osuna Rodríguez

De nuevo el autor realiza un acercamiento culto y riguroso, relacionado con la fórmula histórica de dejar al descubierto la voracidad imperialista de los británicos. Gracias al profesor Gorrochategui tenemos un conocimiento exhaustivo de las malas artes y, sobre todo, de las derrotas del autosuficiente Reino Unido.


Me gusta muy mucho la definición de derrotas inglesas, ya que dentro del Reino Unido es la entidad inglesa la que suele cargar con la prepotencia. El odio de la pérfida Albión hacia las Españas es proverbial, separa a ambas naciones el todo por el todo: religión, comportamiento social, forma de hacer política, historia antagónica, y situación geográfica. Fotos en color y mapas muy ilustrados dignifican este estupendo volumen.

La portada destacada de la Reconquista de Buenos Aires, nos enriquece la obra, que no tiene desperdicio. Me encanta la utilización muy correcta de América Española o Hispano-América, en lugar del anhistórico, burdo y ridículo de América Latina o Latino-América. “Según planes minuciosamente diseñados, el 5 de julio de 1807 es el día escogido para la conquista británica de Buenos Aires, elegido como cabeza de puente para la anexión de toda la América española. Suenan los 36 cañonazos de ordenanza y, al amanecer, catorce columnas británicas se ponen en marcha en avance sincronizado por catorce calles paralelas de la geométrica Buenos Aires. Su intención es llegar al mar, rodear la Fortaleza, y tomar la plaza. Pero los porteños, que han neutralizado un ataque el año anterior y conocen la inminencia de la nueva ofensiva a gran escala, llevan nueve meses haciendo instrucción militar. Conscientes de que España no los puede ayudar, se han organizado en regimientos según las regiones de origen. Con sus flamantes y diferenciados uniformes, están dispuestos a enfrentarse a la muerte para defender lo suyo. Les resulta indiferente que más de 30.000 británicos hayan llegado al Plata, que más de 200 barcos estén anclados en un Montevideo ya británico, y que el mar esté bajo control inglés. Es una cuestión de honor. La más épica de las batallas por el control de América está a punto de empezar”. Todo este texto de una riqueza paradigmática resume, de forma excepcional, el hecho bélico que se estaba preparando, y con el que se pretendía que el dominio español finalizará, definitivamente, en todas las tierras que todavía no limitaban al norte con el río Grande; ya que Texas, Arizona, Nuevo México, California y Florida, etc., eran del Imperio español.

Estimo que este comienzo del siglo XIX anunciará el principio del fin de las Españas en sus Indias o Américas. Desde la época ya de Felipe II, los objetivos de Inglaterra y de las Españas son muy diferentes y enfrentados. Los Tudor enzarzarán a los reformados europeos contra el catolicismo que encabezan los Habsburgo. Pero, desde el año 1661, en el trono de los Austrias está un monarca que despierta tremendas sorpresas y reticencias en Europa. La endogamia de la Casa de Austria tenía como fruto final a este niño con múltiples taras y deficiencias, se indica que tardó años en sostenerse sobre sus pies, e inclusive en balbucear un razonamiento lexical más o menos coherente. Con la desvergüenza habitual de Luis XIV de Francia, El Rey Sol, firma un tratado con Leopoldo I de Austria para repartirse las Españas y su Imperio, cuando Carlos II el Hechizado pase a mejor vida. El Capeto se quedaría con Holanda, Nápoles, Sicilia, Filipinas y Navarra; el Habsburgo con las Españas, Milán, Cerdeña y las Indias. Aunque Luis XIV aceptará el testamento de Carlos II, ya que su nieto Felipe de Anjou es el nuevo rey Felipe V de España.

Los ingleses ven posibilidades de tener expectativas de obtener beneficios con el comercio con las colonias americanas, que están cargadas de oro y de plata. El Tratado de Utrecht frustra las expectativas creadas entre los británicos, y aparecerá la denominada como Burbuja de los Mares del Sur, que es la quiebra inglesa del año 1720. En 1732 se edita el Proposal for Humbling Spain, se trata de humillar a los españoles y pisotear su orgullo; se refiere a dejarse de ambages e intentar la conquista de aquel imperio, con pies de barro, que era el imperio hipano-americano. La toma de Buenos Aires será esencial, para desde allí conquistar todo el hemisferio sur americano. Desde allí hasta Santiago de Chile y Arica, Lima y el virreinato del Perú caerían a continuación. Asimismo el virreinato de Méjico y el Caribe caerían como un fruto maduro. “Un plan en toda regla para zamparse de un bocado la docena y media de millones de kilómetros de la América española. Parecería un plan descabellado, por la inmensidad del reto, y por eso propone empezar a comerse la manzana por Buenos Aires, un puesto avanzado y pequeño en el extremo sur del Imperio”.

En 1762, una flota anglo-portuguesa intentará llevar a efecto ese plan militar. Derrota estrepitosa con 272 británicos perdiendo la vida, y la flota regresará a Río de Janeiro derrotada absolutamente. En 1800, Thomas Maitland propone un nuevo plan de conquista, inclusive llegando a plantear la propia independencia del Perú de la Metrópoli. Este plan que se piensa será satisfactorio, conllevará que los ingleses se tomen en serio la conquista y anexión de Hispano-América. Los ingleses envían primero una expedición militar a la conquista de Ciudad del Cabo, los británicos necesitan llegar a la India por la ruta de las especias. Desde ahí, Home Riggs Popham atacará el Río de la Plata. El resto está, documentado ad infinitum, en esta obra magistral de lectura obligada y sobresaliente.Nihil novum sub sole, ET, Unus non sufficit orbis”.

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