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24 de enero de 2022, 15:08:38
ENTREVISTAS


Entrevista a Pere Cardona: “Stalin engañó a todos y supo jugar muy bien sus cartas”

Autor de “Osos, átomos y espías”
Por Javier Velasco Oliaga

Uno de los grandes éxitos de esta temporada otoñal está siendo el libro de Pere CardonaOsos, átomos y espías”. La nueva obra del investigador catalán es un repaso sobre alguno de los acontecimientos más singulares de la Guerra Fría. Alguno de ellos hasta afectó a nuestro país, como veremos. Para ello, ha empleado más de dos años de rigurosa investigación donde ha conseguido testimonios de primera mano que no habían sido conocidos hasta ahora.


El llamativo título que Pere Cardona ha puesto a su libro tiene una curiosa explicación. “Desde mi punto de vista, tres de las características principales de la Guerra Fría residen en el desarrollo tecnológico, el poder coercitivo de la energía atómica y el espionaje. Las dos últimas están claras en el título, pero el caso de los osos me lo sugirió una fotografía que vi en la revista Live Science donde ilustraban un artículo sobre unas pruebas realizadas por la Fuerza Aérea estadounidense con unos osos grizzly que iban en los asientos eyectables de los bombardeos B-58”, cuenta en la entrevista realizada en una soleada plaza del centro de Madrid y añade “como no tenía muy claro donde calzar esa anécdota, hasta que decidí ponerla en el título y en la introducción”.

“La Guerra Fría comenzó antes de la finalización de Segunda Guerra Mundial, es por lo tanto su prima hermana”, sentencia el escritor y tiene toda la razón, ya en plena guerra los líderes aliados comenzaron a repartirse el mundo a su conveniencia. “Las historias que cuento en el libro las tenía acumuladas desde hace ya muchos años, pero lo empecé a redactar cuando terminé con Manuel P. Villatoro el libro “Lo que nunca te han contado sobre el día D. en total han sido dos años y medio de trabajo”, cuenta de manera sosegada el autor del libro.

Pere Cardona ha querido dar a la historia de la Guerra Fría una perspectiva más cercana de lo usual. “La idea que he perseguido en el libro ha sido mostrar a los protagonistas de esta historia de una forma más humana, transmitir al lector un perfil más personal de los protagonistas. Hay que tener en cuenta que sus principales protagonistas venían de diferentes esferas sociales. Churchill era un aristócrata elitista, Roosevelt era una persona muy culta con inquietudes intelectuales y Stalin venía de una familia totalmente desestructurada y que lo único que entendía era la violencia en la que había vivido. Para ello, he tenido que bucear en sus biografía y en las memorias de los traductores de todas las cumbres aliadas que se realizaron”, evalúa. Así pues, por un azar del destino se juntaron estos tres líderes que sólo tenían un objetivo común: derrotar el nazismo.

La Guerra Fría comenzó antes de la finalización de Segunda Guerra Mundial

Según el autor, “Churchill y Stalin se odiaban y era Roosevelt el que estaba en medio templando las conversaciones que tuvieron entre ellos. Creo que Stalin les engañó a todos y supo jugar muy bien sus cartas”. Cosa que quedó clara al hacerse con media Europa, más de lo que en un principio estaba planeado. “Stalin creó una red de espías ya en plena guerra mundial. Comenzó cuando mandó a agentes rusos a Estados Unidos en las diversas embajadas que tuvieron lugar para conocer la industria militar americana. Hubo demasiada permisividad con los soviéticos”, dice.

Posteriormente, en la cumbre de Yalta ya se comenzaron a ver las diferencias. “Aquello no fue un fiesta entre amigos. Beria sembró todos los palacios donde residieron los líderes occidentales de micrófonos. Ahí demostró ser un gran estratega y así pudo enterarse de todos los proyectos e intimidades de los aliados antes de hablarse en las reuniones. Con eso, he querido dar las lector la idea de por dónde iba cada uno de los protagonistas”, señala Cardona que también ha querido dar a su libro un marchamo de rigurosidad poco habitual, solo en los dos primeros capítulos hay más de 160 notas a pie de página.

“Si tuviera que hacer un ranking de importancia de los servicios de inteligencia de los aliados pondría en primer lugar a los de la Unión Soviética, en segundo lugar al MI6 británico y terminaría con los de Estados Unidos que en aquella época estaban muy descentralizados y descoordinados, tanto el ejército como la marina tenían sus propios servicios de inteligencia. Fue el canadiense William Stephenson que contactó con William J. Donovan, que servía como jefe de la Oficina de Servicios Estratégicos y que luego se convertiría en la CIA, quien comenzaría a centralizar todos los servicio de inteligencia americanos”, explica Cardona.

“Las principales descifradoras de Estados Unidos fueron las mujeres del Proyecto Venona"

Uno de los primeros proyectos para esa unión fue el conocido Proyecto Venona. “Como la mayoría de los hombres estaban en el frente, reclutaron a mujeres en las universidades para comenzar a analizar la información que tenían en su poder. Entre los propios aliados había muchos resquemores y trabajaban separados en los temas de inteligencia. Estas mujeres fueron las principales descifradoras y su labor fue todo un éxito. En USA, todas las comunicaciones tenían que tener una copia. Había más de un millón de telegramas sin evaluar”, recuerda el autor de “Osos, átomos y espías”.

Los platos fuertes del libro son los testimonios en primera persona de los hijos de ciertos protagonistas que ha conseguido en exclusiva. “El caso Rosenberg es uno de ellos, el matrimonio fue acusado de pasar información de la bomba atómica a los soviéticos. Nunca se pudo demostrar fehacientemente, pero fueron condenados a morir en la silla eléctrica. Años después un general soviético diría que había sido el propio Robert Oppenheimer​ el que pasaría la información a los rusos. Pude hablar con uno de los hijos de Rosenberg que después de la muerte de sus padres vivió un auténtico calvario en instituciones de acogida y en familias de adopción”, rememora Pere Cardona.

Otro de los casos fue el del espía Gary Powers, que fue derribado en Siberia cuando estaba fotografiando instalaciones soviéticas. Fue hecho prisionero y pudo ser canjeado por un espía ruso. Su historia daría pie a la película de Steven Spielberg “El puente de los espías”. El aviador y su familia fueron estigmatizados. Y su hijo cuenta su experiencia en el libro, como lo hace Alejandra Suárez, hija del espía doble Trigon, la autora madrileña no se enteró que su padre fue espía hasta bien entrada su adolescencia. “Este caso fue con el que más alucinó. El caso de Alejandra es muy parecido al que se cuenta en la serie Blacklist y alguna de las temporadas The Americans se basan en el mismo”, concluye el divulgador histórico de la Guerra Fría.

A partir del 16 de noviembre, Pere Cardona estará en Andorra presentando su libro en el marco del Primer Congreso de Escritores de Novelas de Espionaje. Una cita que los amantes del género no se deberán perder.

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