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17 de mayo de 2022, 3:27:06
ENTREVISTAS


Entrevista a Lola Montalvo: “Quise mostrar cuál es la realidad de la Memoria Histórica, sin el temor de caer en el sensacionalismo o en cierto partidismo”

Autora de “La fosa”
Por Javier Velasco Oliaga

Me encuentro con Lola Montalvo en el Certamen de Novela Histórica de Úbeda, ha llegado al festival para presentar su nueva novela “La fosa”, una obra muy interesante sobre la Memoria Histórica de nuestra última Guerra Civil. Durante el fin de semana hemos charlado en diferentes ocasiones, pero creo que su libro se merecía que nos sentásemos tranquilamente para hablar sobre él. Para algunos, puede resultar doloroso lo que cuenta, pero es totalmente imprescindible para superar nuestros fantasmas del pasado y pasar página.


La novela se desarrolla en el ficticio pueblo sevillano de Castillejos de la Sierra. Está basado en hechos que conoció la autora madrileña de primera mano, pero no ha querido poner su nombre verídico para no pisar los callos de algunas personas. Además, en el libro trata tema muy actuales, por desgracia, como los malos tratos infantiles, el bullying, la violencia machista, etc. Lola ha conseguido escribir una novela impactante y muy rigurosa que no hará las delicias del lector que busque evasión, pero sí del que quiera conocer más sobre la represión franquista en los primeros años de su cruel dictadura.

Después de escribir novelas como “Sanatio” o “Historia de una enfermera” abandona el tema sanitario y se centra en la memoria histórica. ¿Cuándo surgió la idea de escribir “La fosa”?

La idea de escribir “La fosa” surge en el momento que tuve noticias de las excavaciones que se estaban llevando a cabo en diferentes fosas comunes de Andalucía y otros puntos de la Península y del escaso apoyo que las organizaciones de Memoria Histórica que las llevan a cabo recibían de administraciones y ciertos juzgados. Como historiadora conozco bastante el desarrollo y las etapas de la Guerra Civil Española, pero al ahondar en el tema de las excavaciones y recuperación de los restos de represaliados me di cuenta de lo poco que sabía sobre este asunto en particular y lo poco que se había hablado de este drama durante décadas.

¿Cuánto tiempo ha tardado en hacerlo?

Escribir esta novela me ha llevado algo más de seis años, desde el 2010 al 2016. Trabajo y estudio, lo que me resta bastante tiempo; tengo también obligaciones familiares y no puedo escribir tanto como me gustaría. Además, quería documentarme de forma exhaustiva, dominar el tema de la forma más correcta posible para que, en el momento en que mis personajes hablaran de cuestiones técnicas y científicas, fueran creíbles y reales. Cuando empecé a escribir me matriculé y realicé varios cursos de posgrado universitario sobre las temáticas de Ciencias Forenses y Criminología y eso me llevó cierto tiempo.

¿Le ha resultado difícil abordar el tema de las fosas perdidas?

No es un tema fácil. Lo más complicado fue, para mí, incluirlo en la trama de una novela para que el resultado siempre fuera respetuoso, lleno de humanidad, fiel a su problemática y mostrando la realidad de este asunto tan complejo, buscando que el lector conozca el estado de la situación, se haga preguntas y necesite saber más. Quería mostrar cual es la realidad y eso no es fácil para mí, sin el temor de caer en el sensacionalismo o en cierto partidismo, algo muy lejos de mi deseo.

La novela comienza en marzo de 1940. ¿Se ha basado en algún acontecimiento real para escribir la novela?

Me llamó mucho la atención conocer que, después de ganar la guerra, el franquismo siguió con las represalias, encarcelando, fusilando, internando en campos de concentración a los vencidos, a los que pensaban distinto, a los que pertenecían a ciertos partidos o sindicatos o a los que daban indicios de ser disidentes. Por eso quería empezar mi novela en 1940, para reflejar en mi historia que, con el fin de la guerra, las represalias no terminaron y los vencedores hicieron notar su fuerza, esta vez desde el gobierno.

Luego pasamos a la actualidad y se centra en la recuperación de cadáveres perdidos en cunetas y fosas. ¿Ha necesitado algún tipo de documentación, vocabulario o estudios para abordar las técnicas forenses?

Me decidí a escribir sobre fosas en Andalucía cuando conocí las excavaciones de Cazalla de la Sierra en Sevilla y otros pueblos de la provincia y las de Aguilar de la Frontera, en Córdoba. Seguí las noticias al respecto y me produjo cierta desazón leer en ciertos medios el desamparo en que se encontraban las familias que buscaban a sus seres queridos en esas fosas, sin recibir ayuda de las administraciones. No quería escribir sobre estos casos tan concretos para no molestar a nadie, por ello necesitaba conocer cuál era el protocolo de abordaje de una excavación para crear una situación ficticia pero fiel a la realidad, en un pueblo imaginado. Para tener estos datos me puse en contacto con la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica y un responsable de ésta habló conmigo y me explicó paso a paso el proceder en cada fosa y las diferentes posibilidades que se planteaban, según existiera respaldo de la administración y de los juzgados o no. Mis estudios en ciencias Forenses y Criminología me ayudaron y me proporcionaron el vocabulario y la terminología adecuada.

¿Lo que vemos en la televisión, tipo CSI, tiene mucho que ver con la realidad?

Bueno, mis estudios me proporcionaron más cobertura teórica que otra cosa, pero lo que sí es cierto es que las Ciencias Forenses, la Arqueología, la Genética y la Antropología forenses son, como se pueden imaginar, muy profesionales y no tan dados al espectáculo como se ve en películas y series. En las películas los plazos son muy breves para todo: en dos días, caso resuelto. Y en la vida real hay un trabajo muy meticuloso y concienzudo, exhaustivo, que permite que, si se pueden identificar unos restos, se identifiquen aplicando la ciencia, pero sin prisas, cotejando los datos y realizando pruebas analíticas específicas, si estas son precisas; todo eso lleva su tiempo, a veces mucho. La realidad es considerablemente mejor y más fascinante que lo que muestran las películas y series.

Para usted, ¿qué es más importante la credibilidad de su obra o la peripecia que cuenta?

Ambos, la verdad. La peripecia que cuento en mi historia busca entretener para que la persona que lo lee se sienta atraída, absorbido por la trama, se enamore de los personajes o los odie; busco que disfrute con la lectura. La credibilidad de mis datos o de lo que cuento es también primordial, tal como he expuesto antes. Una sin otra, para mí, llevarían o bien a un relato aburrido, pero fiel o a otro muy entretenido, pero falto a la verdad… Conseguir hilvanar ambos en una narrativa fascinante fue una tarea maravillosa y lo que hace que la novela sea como es.

El pueblo donde se desarrolla la acción Castillejos de la Sierra no lo he encontrado en el mapa. ¿Por qué se decidió a inventarse una población para desarrollar la acción de la novela?

Quería que se desarrollara en Andalucía porque los casos de excavación de fosas que más había conocido eran, como indiqué antes, Cazalla de la Sierra o Aguilar de la Frontera, pero no quería llevar a mi novela casos tan concretos, que pudieran molestar a los seres queridos de los represaliados o a los vecinos de estos municipios. Por ello consideré que lo mejor era inventarme un pueblo, un espacio imaginario y que mostrara una realidad teórica desde un lugar inexistente; así pude aunar todos los aspectos que deseaba plasmar en mi relato sin errores de interpretación y sin molestar a nadie.

“En la provincia de Sevilla hay un mínimo de 130 fosas y un mínimo de 12.500 víctimas enterradas en ellas”

¿Cómo fue la represión franquista en tierras sevillanas, tanto durante la guerra como en la posguerra?

Sería muy largo exponer cómo fue la represión franquista en tierras sevillanas: cientos de pueblos asolados por el terror en una provincia en la que apenas hubo combate y en la que campó a sus anchas un personaje como Queipo de Llano. Según datos que se pueden consultar fácilmente, sólo en la provincia de Sevilla hay un mínimo de 130 fosas y un mínimo de 12.500 víctimas enterradas en ellas. Eso con respecto a las víctimas asesinadas, porque víctimas también fueron sus familias; luego están los represaliados de otras variadas formas: encarcelados, encerrados en campos de concentración, deportados, desposeídos de sus bienes y sus puestos de trabajo, utilizados como mano esclava en trabajos, etc.

¿Cree que los españoles hemos superado los traumas de la represión o siguen todavía latentes?

Los descendientes directos de las víctimas represaliadas, por supuesto que no. Mientras que haya personas enterradas en fosas comunes, en zanjas, en cunetas…, sin una tumba digna, no se habrá superado del todo ese pasado tan oscuro. Con respecto al resto de la gente, una gran mayoría lo desconoce porque casi nadie quiere que se hable de ello, se prefiere dejar todo este asunto bajo un velo de silencio. Se prefiere dejar atrás sin hacerse más preguntas. No, no lo hemos superado.

¿Qué se debería hacer para que los familiares de los represaliados y asesinados puedan pasar página?

Justicia. Recuperar los miles de cuerpos de represaliados que aún están tirados en fosas, repartidos por todo el territorio de nuestro país, fue, es y será un acto de justicia y de dignidad. Una vez que se culmine de forma adecuada, estaremos listos para pasar página en esta horrible etapa de nuestra historia reciente. Hay demasiado dolor detrás de cada una de esas personas.

Cada día hay más conciencia social de que la violencia machista o de género es un problema de la sociedad en su conjunto

Además, trata en la novela temas de mucha actualidad, como la violencia machista. ¿Hemos evolucionado poco en los últimos 40 años respecto a ese tipo de violencia?

Hemos evolucionado porque ahora se habla de ello, hemos asumido que es un problema que afecta a toda la sociedad y no algo que se deba esconder en lo más íntimo de los hogares, como se hacía cuarenta años atrás. Hasta hace poco no se contabilizaban las víctimas ni se le consideraba un gravísimo problema tal como se considera en la actualidad. Cada día hay más conciencia social de que la violencia machista o de género es un problema de la sociedad en su conjunto, aunque aún existan quienes quieren apedrear estos logros. Sólo siendo conscientes de la magnitud del problema, se podrá afrontar como tal y darle una solución entre todos.

Otro tema es el maltrato infantil. ¿Cómo puede haber personas que cometan esos actos?

Está claro que hay malas personas que agreden a niños y niñas de forma directa o indirecta, esto ha existido siempre, por desgracia, y lo que hoy vemos es sólo el reflejo de lo que se ha llevado perpetrando desde hace miles de años. No tengo respuesta a esta pregunta porque la maldad me supera y no soy capaz de buscar explicación a quien hace daño porque sí, menos aún a los menores.

Como profesional de la sanidad, como enfermera, ¿sigue habiendo demasiados casos tan deleznables cómo esos? ¿Se conseguirá algún día parar esos hechos?

Siempre son demasiados casos…, sólo con que haya un niño o niña que reciba cualquier forma de maltrato, ya es demasiado. Lo que pasa es que, tal como sucede con la violencia machista, ahora vamos conociendo la verdadera magnitud del problema. A los menores se les maltrata no solo en los hogares, sino también en las escuelas, en las instituciones, en la sociedad en general: agresiones físicas y psicológicas, por supuesto son las más evidentes, pero también son maltrato el privarles de cuidado y de asistencia sanitaria, los abusos sexuales y esconder y amparar a estos agresores, privarles de educación y formación, privarles de un mundo en paz, de una casa, de una vida digna…; todo eso también es maltrato. Por ello debemos analizar detenidamente nuestra propia sociedad, ésa que se espanta ante las agresiones físicas y sexuales a los menores, con toda justificación por supuesto, pero que se queda impávida ante otras agresiones cotidianas y más sutiles, pero igual de demoledoras.

Y como profesional de la literatura. ¿Cómo definiría su obra y cuál sería la moraleja de su libro?

Como escritora considero que “La fosa” es un reflejo de nuestra sociedad, de todo eso que encontramos a diario y que demasiadas veces pasamos de largo porque tenemos prisa u otros problemas que centran nuestra atención y no deseamos agobiarnos con más pesares. Mostrar, por un lado, la visión desde el punto de vista de un niño de la violencia machista; y mostrar unos esbozos de la Memoria Histórica, la que muchos consideran que deberíamos olvidar o que afirman que son heridas cerradas y que no se deberían volver a abrir, cuando son heridas tórpidas que nunca cerraron, que siguen generando mucho dolor, pena y aislamiento. Con esta novela hago hincapié en problemas a los que se le ha dado, erróneamente, tintes políticos sin tenerlos. Nuestra sociedad, que se considera madura y avanzada, debe dejar de mirar a otro lado y solucionar este dolor heredado de una vez por todas. Lo veo un acto de justicia y dignidad para las víctimas.

Hemos pasado unos días en el Certamen de Novela Histórica de Úbeda. ¿Qué impresiones ha sacado del mismo?

Ha sido una experiencia de la que he disfrutado mucho pero que, también, me ha impresionado. Como enfermera he asistido a bastantes certámenes y congresos de temática sanitaria y de salud, reuniones profesionales, siempre en ambiente amigable y cercano. En este Certamen he descubierto que el de Úbeda es algo distinto, una vuelta de tuerca más allá que me ha sorprendido muchísimo. El mundo de la Cultura y de las Letras me coge aún un poco novata, siempre he asistido a los eventos sola o con un amigo o amiga que me presentaba; esta era la primera vez que iba con más escritores y escritoras. A muchas de esas personas las admiro y las leo desde hace tiempo, y estar allí me generaba un poco de “síndrome del impostor”. Pero mis temores han sido absolutamente infundados: me he encontrado un ambiente afable y muy acogedor, en el que me han recibido como a una más. Me ha encantado compartir impresiones con otros escritores más bregados en este mundo y con otros más noveles que yo, pero todos con un espíritu de compañerismo y cordialidad que hago extensivo a los organizadores, los periodistas, los blogueros, editores y todas las personas que aman y gustan de los libros.

¿Qué puntos destacaría más de esos días que ha pasado en Úbeda?

Me gustó mucho la inmersión histórica que se desarrolla dentro del amplio programa de actividades del Certamen de Novela Histórica de Úbeda, llevando a cabo recreaciones, pasacalles, actuaciones y talleres que nos trasladan a épocas que a todos nos gustan, a esos tiempos pasados que suelen inspirar las novelas y relatos. También me gusta el acercamiento que se produce de forma natural entre escritores, periodistas, blogueros, lectores, editores y todas aquellas personas relacionadas de una forma u otra con la Literatura y con la Historia. Y, por supuesto, el enclave: la ciudad de Úbeda es un lugar magnífico, bello, soberbio, un espacio sin igual para pasear, leer, aprender, no sólo por la ciudad en sí, sino por las personas que allí viven.

¿Le gustaría volver al certamen en posteriores ediciones?

Me encantaría regresar a este Certamen en posteriores ediciones, claro que sí, no sólo como escritora sino como historiadora y amante de la literatura de Historia. Ha sido una experiencia realmente estimulante y muy enriquecedora.

Muchas gracias, Javier, por esta entrevista llena de preguntas inteligentes y que van un poco más allá del mero aspecto narrativo. Gracias por darme la oportunidad de presentar mi novela y de mostrar un trasfondo que no siempre es fácil explicar o verbalizar, tanto con respecto a la Memoria Histórica como con respecto a la violencia de género, no porque me puedan faltar las palabras o los argumentos, sino porque son temas que a veces se tiende a evitar. El diálogo es siempre el mejor recurso para que podemos entender a los demás y esta entrevista, casi un diálogo, es muestra de ello. Un abrazo.

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