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15 de diciembre de 2019, 17:48:37
CRÍTICAS


"La suave superficie de la culata" de Antonio Manzanera

Por Javier Velasco Oliaga

Con el sugerente título de "La suave superficie de la culata", el economista y escritor murciano Antonio Manzanera publica su segunda novela. En esta ocasión se centra en el asesinato del trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos de América, John F. Kennedy del que hace apenas dos meses ha sido cincuentenario de su asesinato en las calles de Dallas. El libro ha sido publicado por la editorial Umbriel.


Tantas han sido las teorías sobre el asesinato de John F. Kennedy que parece mentira que después de cincuenta años, el magnicidio haya quedado impune. Estos días pasados hemos vuelto a leer, escuchado en la radio o visto en la televisión las más peregrinas teorías sobre su muerte. Nos sigue dejando perplejos que un hecho tan importante haya quedado sin solución y que los conspiranoicos y oficialistas sigan a la greña, sin ponerse de acuerdo incluso en lo que resulta evidente, los tres disparos acaecidos no pudieron ser de un mismo tirador.

Resulta paradójico que los mejores servicios de información del mundo no hayan sabido resolver este asunto, lo cual no nos extraña después de leer la obra de Antonio Manzanera. La cual no sé si será la más certera, pero sí sé, desde luego, que es la más sugerente y si, realmente, no fue así, debería haberlo sido.

La relación de la familia Kennedy con la Cosa Nostra viene desde lejos, desde los tiempos de Joe Kennedy, padre del que fuera presidente. Incluso se cree que en algún estado del norte la influencia de las familias mafiosas fue determinante para ganar por muy pocos votos, y eso que el último debate televisivo con Richard Nixon fue un gran cúmulo de errores del candidato republicano y que resultó puesto en evidencia en numerosas ocasiones.

En La suave superficie de la culata se cuenta someramente esa relación. El eje principal de la misma es la petición que la CIA hace a una de las familias para que le ayude en el asesinato de Fidel Castro. El dictador cubano era enemigo de dichas familias, ya que con la llegada de la revolución, los mafiosos perdieron los casinos y hoteles de lujo que poseían en La Habana, esta afrenta no la olvidaron y colaboraron con la CIA y los exiliados cubanos en Miami para intentar recuperar el control de unos negocios que les daban pingues beneficios.

Vincenzo Santino es el protagonista de la novela; cumplía condena en la cárcel por un crimen que no había cometido y conocía bien Cuba por haber estado regentando un casino allí de una de las familias de la Cosa Nostra. A él acude la CIA para que organice un extravagante asesinato del barbudo dictador. Condenado al fracaso desde el primer momento, un segundo intento, que no se llegará a ejecutar, es la base para una supuesta teoría de cómo se realizó el asesinado del presidente americano.

En esa teoría que despliega el autor murciano, encaja en la trama a personajes reales con otros ficticios. Lee Harvey Oswald y Jack Ruby aparecen de manera secundaria en la novela, el autor apenas los identifica, juega con ellos y con el lector, ocultando algunos datos para así mantener la tensión. Lo que nos sigue resultando paradójico es cómo un vulgar gangster de Dallas pudiese matar al supuesto asesino de Kennedy ante la mirada perpleja de los policías que custodiaban al presunto magnicida.

Antonio Manzanera nos describe de forma certera y documentada los entresijos de las familias de la Cosa Nostra, eso sí, todo inventado, cambiando los apellidos de las cinco familias neoyorkinas, y sus conocimientos de economía, hay que recordar que además de economista y emprendedor, es el autor del libro Finanzas para emprendedores, por eso sabe bien todos los entresijos económicos de los mafiosos para burlar las leyes americanas, sobre todo en la concerniente al blanqueo de dinero de los casinos.

Las descripciones de los casinos de Las Vegas nos sumergen en los años sesenta y lo hace con tan verosimilitud que describe de forma somera algunos de los espectáculos que los componentes del Rat Pack (pandilla de ratas) ofrecían en aquellos casinos. Frank Sinatra, que tuvo mucha relación tanto con John F. Kennedy como con la mafia, Dean Martin, Sammy Davis Jr. o Judy Garland pasean por sus páginas, recordándonos días de vino y rosas.

La novela está escrita en primera persona por Roger, abogado financiero de la familia Speranza, su forma de narrar nos recuerda a las grandes novelas del género negro. Protagonista ocupa una posición siempre en segundo plano, persona torpe que se lleva todos los golpes y no es capaz de tomar una decisión adecuada, dejándose llevar por el protagonista de la novela, Santino, pero siempre, milagrosamente, en el ojo del huracán, enterándose de todo y cuando no es así, el autor utiliza otro narrador, esta vez omnisciente, que nos desvela lo ocurrido que no ha podido ver el narrador principal. La novela tiene continuos saltos temporales de 1963, año en que se desarrolla la trama principal, a 1959, año que explica los porqués de lo que ocurre en 1963.

La descripción que hace sobre las tensiones entre el FBI y la CIA es antológica. Nos muestra cómo los agentes se corrompen por dinero y, también, cómo se saltan la ley a su antojo para cumplir los objetivos propuestos. La historia de Antonio Manzanera, probablemente, no sea lo que realmente ocurrió. No desvelamos lo que cuenta en la novela para que no pierda la gracia para el lector, pero a mí me gustaría que hubiese sido así. Desde luego, la solución que plantea el escritor se merece por su originalidad que la historia le diese la razón, lo cual es muy acertado, ya que en ocasiones, y ésta es una de ellas, la ficción supera a la realidad y más cuando es tan torticera como nos la han contado.

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