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27 de enero de 2022, 4:10:16
ENTREVISTAS


Entrevista a Reyes Calderón, autora de “La puerta del cielo”

“La sociedad española pide un rediseño”

Por Javier Velasco Oliaga


La puerta del cielo” es la décima novela de la escritora vallisoletana, aunque afincada en Pamplona desde hace más de veinte años, Reyes Calderón. Después del paréntesis que supuso su anterior libro, “Tardes de chocolate en el Ritz”, vuelve al género negro, algo que hace con suma precisión y eficacia y donde creo que la novelista se encuentra en su salsa.



La puerta del cielo” es un libro de género donde no hay detectives al uso, pero donde sí hay un asesinato. Reyes Calderón es una escritora a la que le gusta que el lector asuma el papel de detective para que resuelva el caso, de ahí que vaya dando pistas para excitar su curiosidad pero, siempre, con una maduración lenta. Sus protagonistas suelen ser personas corrientes, en apariencia, que esconden a alguien especial. “Son siempre otra cosa de lo que a primera vista parecen”, nos cuenta en la charla que mantuvimos en un céntrico hotel madrileño, muy cercano a donde se desarrolla la trama de la novela.

“Suelo venir una o dos veces por semana a Madrid y casi siempre por esta zona –se refiere al barrio de Salamanca y las estribaciones a la calle Alcalá-. He paseado mucho por aquí y me apetecía ubicar una novela por estas calles. Sin embargo, no podría hacerlo en Londres, ciudad a la que también voy mucho por motivos de trabajo”, explica pausadamente esta castellana que se siente como pez en el agua en las ciudades pequeñas.

El ritmo de ciudades como Lugo, de donde es el protagonista, es más lento que el de una gran ciudad. “La ironía es la salida de los habitantes de esas ciudades y del protagonista ante un ambiente tan cerrado”, dice sobre una de las características del personaje principal de su novela. Y esa ironía la necesita para enfrentarse a unos retos que jamás había imaginado.

Reyes Calderón se define como una persona muy curiosa y que saca tiempo de donde puede. Con sus múltiples actividades, tanto profesionales, -es una economista de reconocido prestigio y profesora en distintas universidades-, como literarias, -escribe a mano sus manuscritos y siempre está ideando historias que llevar al papel-. “Si los lectores son curiosos, los escritores somos cien veces más y todo lo que no entiendo me atrae más”, reconoce.

Y algo que no entiende es lo que hay al otro lado de la vida, “no sé que habrá al otro lado, pero un día estando en la T4 del aeropuerto de Barajas -ahora denominado Adolfo Suaréz-, me encontré con un obispo amigo mío que venía de un exorcismo y estaba muy afectado y, al final, la afectada fui yo”, relata. Y en la charla con el obispo se dio cuenta de que pese a que nuestra sociedad es cada vez más agnóstica y atea, el negocio de todo lo referente a esoterismo va en auge. “En Roma hay más adivinadoras y médiums que curas”, nos informa y nos quedamos atónitos.

Aquello le afectó tanto a la escritora residente en Pamplona que se ha leído todas las actas que cayeron en sus manos sobre exorcismos, un trabajo de documentación que queda patente en su trabajo. Pese a sus múltiples ocupaciones, entre las que se cuenta cuidar de nueve hijos, una cifra de otra época, le da tiempo a prepararse sus clases y a escribir novelas documentadas, algo que reconoce “es un vicio”.

En ese proceso de documentación, le faltaba algo. Como la novela se retrotrae a los tiempos de Jesús de Nazaret, pensó que Poncio Pilatos fue un personaje bastante oscuro del que no queda constancia documental de su labor en Judea. “Tenía que haber escrito informes a la metrópoli, al emperador Tiberio, pero no queda nada, de ahí que me inventé un supuesto diario de Pilatos”, cuenta sin querer dar muchas claves para no desentrañar el misterio de la novela, de los supuestos planos intermedios o de los agujeros de gusano.

Para Reyes Calderón su La puerta del cielo es una novela del género de intriga, una novela negra donde cumple el requisito básico del género. Hay un crimen, pero en esta ocasión el investigador no es un policía, sino una persona corriente. Y lo que se plantea es una pregunta que todos quisiéramos conocer: ¿hay vida después de la muerte? Y no acudimos al chiste fácil para responder: nadie ha vuelto de allí para contarlo. “Cuando no te contesta ni la ciencia ni la fe, el corazón te dice algo y yo espero que haya realmente algo”, expresa.

Toda la novela tiene un sabor de misterio. “Por eso el protagonista es de Lugo, una ciudad que parece anclada en el tiempo donde las meigas todavía perviven. Todo esto me llama la atención porque no lo entiendo. Somos cuerpo y alma y no siempre se mezcla bien y lo que realmente es característico del ser humano son las cosas intangibles como el amor, la amistad, etc”, señala la autora de “El jurado número 10

La autora de La venganza del asesino par cuando empieza a escribir una obra, lo primero que hace es un boceto de la trama, fijándose especialmente en los personajes, “algunos de ellos cogen más cuerpo de lo pensado en un primer momento, como Encarna de La puerta del cielo”, reconoce y añade “escribo con el lector de la mano lo que me pide el cuerpo y si no me gusta lo que estoy escribiendo lo rompo y vuelvo a empezar”.

Su última novela comienza, “a ritmo de Lugo” pero va ganando en acción paulatinamente, según va saliendo de su entorno cotidiano. “Cuando sale de su entorno, tiene el mundo por delante desconocido. El ritmo va transformándose como si fuese un embudo, se va haciendo cada vez más angosto hasta que estalla”, comenta. Es cuando se enamora, cuando los intangibles de los que hablábamos antes se hacen más patentes.

Reyes Calderón se queja de que en la novela negra actual hay demasiada sangre y refleja el lado más siniestro de la sociedad. “A mí me gusta que haya un punto blanco que deje una ventana abierta a la esperanza. Hay gente muy buena por el mundo que busca su cielo, la puerta de su cielo para pasar. La negrura no tiene puerta y te absorbe”, describe.

Quizá por ello, la sociedad actual tenga un punto de hastío. “Tenemos una sociedad que estalla por sí misma. La pobreza, la desigualdad, existen porque está mal gobernada. Esta sociedad en la que vivimos está mal confeccionada y necesita un rediseño”, concluye la novelista. Como los políticos que tenemos no parecen capaces de hacerlo, lo tendremos que hacer nosotros mismos.

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