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19 de septiembre de 2020, 21:31:26
ENTREVISTAS


Entrevista a Eduardo Aznar (Okaimal), autor de “La diversidad amenazada”

“Todas las contabilidades nacionales están falseadas”

Por Javier Velasco Oliaga


Eduardo Aznar, como buen bilbaíno que es, se permitió el lujo de nacer en 1943 en Madrid. Economista y abogado, coge a menudo la cámara fotográfica para mostrar los daños que la actividad humana está causando a la vida y a los recursos de la Tierra. En estos momentos su exposición “La diversidad amenazada. Naturaleza-hombre-cultura", compuesta por 98 fotografías, se está exponiendo en el Espacio de la Fundación Telefónica, toda una oportunidad para ver la maestría de este fotógrafo con su cámara.



También acaba de publicar junto al escritor vallisoletano Esteban Manrique Reol en Lunwerg un maravilloso libro sobre la exposición, donde podemos deleitarnos con los paisajes que tan atinadamente ha rescatado de esa diversidad que cada día más corre un peligro creciente. “La diversidad amenazada” es más que un libro de fotografías; es el retrato de un planeta en peligro en el que parece que sus habitantes no quieren darse cuenta de lo que tienen y lo están destruyendo.

El fotógrafo bilbaíno es un pionero de la ecología española. Ya en 1978 creó la Fundación para la Ecología (FEPMA) con la que consiguió en 1990 el Premio Nacional de Medio Ambiente. Desde entonces lucha, a su manera, contra el deterioro que está sufriendo el Planeta y cree que la mejor forma es enseñar a los niños dónde vivimos y cuáles son sus amenazas. Cuando me recibe para entrevistarle, está recorriendo las salas de la exposición y se le ilumina la cara cuando ve un grupo de escolares mirando con detenimiento su obra. Se nota que ama lo que hace, que ama a Gaia y que está dispuesto a luchar para conservar el don más preciado que tenemos: la vida del planeta Tierra.

Su mayor preocupación sobre nuestro Planeta Azul es la sobrepoblación que tenemos. “Cada doce años somos mil millones más de habitantes. Hay un crecimiento desequilibrado de nuestra población que hace que haya numerosos daños colaterales”, explica nada más comenzar a hablar y añade “la destrucción de las selvas para convertirse en campos destinados a los monocultivos está acabando con nuestras reservas ecológicas”.

Si la destrucción de nuestras selvas le preocupa, más aún lo poco que nuestros dirigentes se ocupan de la sostenibilidad. Además, opina que “todas las contabilidades nacionales están falseadas. Se mide el bienestar en el Producto Interior Bruto (PIB), pero no se resta lo que estamos destruyendo, como las selvas y los bosques”. Lo mismo ocurre con los combustibles fósiles. Como ven, un panorama demasiado negro.

Cuando se le pregunta qué medidas han de tomar los gobiernos para salvar nuestro patrimonio ecológico, responde rápidamente que “soy pesimista. Es muy difícil tomar medidas porque hay una inercia estructural del sistema. Un problema de ritmos, un problema de maduración. Habría que empezar a cambiar los hábitos de consumo y llegar a acuerdos institucionales”. En su opinión es tal la inercia que llevamos, que no se puede parar en seco, pese a que el 90% de la comunidad científica está de acuerdo con que el cambio climático se está produciendo a pasos agigantados.

“Los cinco paneles que se llevan realizando desde 1988 así lo demuestran”, afirma con rotundidad. Habría que empezar a cambiar los sistemas productivos. La energía eólica que nació con fuerza en España ha sufrido un parón considerable. Con las desalinizadoras ha pasado lo mismo: las autoridades políticas no parece que pongan empeño en desarrollar estas industrias, parece que están más mediatizadas por las grandes empresas eléctricas y de carburantes que por las empresas sostenibles.

Eduardo Aznar sabe que tiene razón y los datos lo demuestran. “Muchas de las cosas que decíamos en 1978, como el calentamiento global, están pasando en estos momentos”, ratifica y agrega con un cierto tomo decepcionante en la voz: “la biosfera es algo complejo donde todo está interrelacionado. No estamos cuidándola y cada vez estamos más alejados del mundo ecologista, lo que nos traerá más perjuicios que beneficios”.

La dinámica de este mundo nos está sobrepasando. Excede incluso a los gobiernos; Eduardo Aznar cree que se podría mitigar el cambio climático pero no acabar, de momento. Y si bien los mayores culpables son los gobiernos, también quiere destacar que “todos tenemos la responsabilidad de cuidar la Tierra. Todos tenemos muchas cosas innecesarias”, apunta, de las que deberemos deshacernos para que no llegue la sexta extinción de la que ya empiezan a hablar los científicos”, corrobora.

“El libro y la exposición lo que quieren mostrar a la gente es que vivimos en un planeta fantástico, de una gran belleza y una gran diversidad y que merece la pena cuidarlo”, señala y termina diciendo que “los humanos no somos los dueños de la Tierra, sino que somos parte del tejido de la vida y nuestro deber es respetar y cuidar el planeta”. Sus hermosas fotos, conseguidas a lo largo de toda su vida, son un bello ejemplo de un planeta que tenemos la obligación de cuidar por lo maravilloso y único que es.


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