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21 de octubre de 2019, 14:34:35
ENTREVISTAS


Entrevista a Héctor Aguilar Camín, autor de “Adiós a los padres”

“Para que la historia familiar tenga intensidad hay que ser desleal”

Por Javier Velasco Oliaga

Héctor Aguilar Camín es uno de los periodistas mexicanos de mayor prestigio. Cronista político, historiador y novelista, divide su tiempo entre el tratamiento de la actualidad y rebuscar entre los recovecos de la historia. En esta ocasión, de su propia historia familiar. La trata en su última novela que lleva por título “Adiós a los padres” y que acaba de publicar Literatura Ramdon House.


“La historia básica que yo quería escribir parte de una foto de mis padres de 1944 recién casados, pero el detonante de la historia sucedió realmente en 1959 cuando mi padre decide irse de casa y abandonar a mujer e hijos”, explica el escritor mexicano mientras desayuna en un hotel madrileño cercano al Parque del Retiro. Héctor Aguilar Camín es una persona torrencial y vivida, basta hacerle una sola pregunta para que su elocuencia inunde a su interlocutor porque el tema del libro le afecta muy profundamente y ha utilizado buena parte de su vida para comprender aquella reacción de su padre que le dejó en cierto sentido huérfano, ya que no sería hasta muchos años después cuando se reencontrase con él.

El padre del autor es el verdadero protagonista del libro, que no se queda precisamente sólo en él. Héctor Aguilar Camín cuenta todo lo concerniente a su familia: abuelos, tíos, hermanos, etc. Proveniente de familia de posibles, eran todos prósperos comerciantes. Su padre Héctor es engañado por su propio padre en una empresa maderera en Belice. “Eso tiene consecuencias para el resto de sus días, destruye vital y psicológicamente a mi padre, lo incapacita y lo termina expulsando de la vida familiar. Su expectativa de riqueza se destruye y mi padre no podrá remontarlo nunca. No vuelve a ser más él y tendría consecuencias dramáticas para el resto de su vida”, explica el escritor mexicano.

Aguilar Camín reconoce que “no se puede escribir una historia familiar sin traicionar los secretos de las familias y, también, los silencios”. Él tenía todas las piezas emocionales de la historia, tenía las experiencias de lo que había vivido pero no conocía el relato completo en sí, los otros puntos de vista de todos los protagonistas. Hay que tener en cuenta que el escritor vivió con su madre, su tía Luisa y sus hermanos, mientras que su padre desapareció radicalmente de su vida. Al decidir escribir la historia buscó los puntos de vista de todos los protagonistas, algo que fue relativamente fácil gracias al reencuentro con su padre. “Sólo me faltaba cómo construir el libro y cómo desarrollarlo, dando cuenta de la vida juntos de mis padres y de su vida separados”, refiere.

El libro discurre en diversos momentos claves de la historia siempre de manera cronológica, aunque hay diversos saltos en el tiempo, especialmente al pasado, para que se pueda comprender lo que sucede. “El lector está siempre en el momento presente en el que se desarrolla la historia lo cual aporta más inmediatez”, analiza y añade “Todo va sucediendo en el momento que está siendo contado. El tiempo presente del español es el más limpio y económico. El pasado es más difícil de escribir y tiene el riesgo de las cacofonías”.

Otra de sus características estilísticas es dar un paso atrás en la narración y distanciarse emocionalmente de la trama para que gane en objetividad. “Es algo muy difícil para mí porque estaba muy implicado emocionalmente, sin embargo, creo que el conocer a mi padre me ayudó porque empecé a comprender sus motivos y razones para hacer lo que hizo”, analiza el autor. Su relación con su madre y tía era un vínculo muy fuerte, el que se construye día a día, mientras que con el padre no mantenía, como hemos dicho, ninguna relación. “La historia viene por lo que contaban ellas en casa. De ahí que tenga intensidad la historia. Hay que ser desleal”, señala.

Héctor Aguilar Camín reconoce que gran parte de su vida ha querido vivir de espaldas a su situación familiar. Llegó a ocultar a sus compañeros de colegio que su casa era una pensión para viajeros transeúntes. Siempre echó de menos la figura paternal y la buscó en otras personas, como su jefe en el periódico u otros, hasta que se reencontró con su padre y pudo ayudarle, algo que le hizo sentirse bien y comprenderle. Admira la fortaleza de su madre y su tía, que supieron sacar adelante una familia numerosa solas, con su esfuerzo y en contra de su propia familia y todo ello con buen humor y con muchas canciones que cantaban mientras trabajaban.

Adiós a los padres es la mejor novela que he escrito, pero el proceso de contarlo ha sido muy doloroso, aunque se ha visto recompensado con el resultado de compartir lo escrito con los lectores”, especifica el escritor mexicano, casado con la también escritora y periodista Ángeles Mastretta que le ha acompañado en su visita a España.




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