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24 de enero de 2021, 19:13:55
ENTREVISTAS


Entrevista al periodista argentino Jorge Fernández Díaz, autor de “El puñal”

“Lo mejor para contar la verdad es escribir ficción”

Por Javier Velasco Oliaga

Después del éxito que ha cosechado la novela “El puñal” en Argentina, Ediciones Destino publica en España la primera novela negra del escritor y periodista argentino Jorge Fernández Díaz quien lleva aguantando estos días que está de visita en España la confusión que su nombre le supone, ya que el ministro español de Interior se llama como él. Muchos son los tuits que preguntan a la editorial si ha sido el ministro el autor del libro.


Jorge Fernández Díaz ha llegado a la conclusión, en sus treinta años de trabajo como periodista, que “lo mejor para contar la verdad es escribir ficción. Creo que un periodista sólo puede escribir sobre el 20% de lo que sabe y conoce, que puede demostrar. El resto, aún siendo verdad, no se puede publicar”. De ahí que haya querido un personaje que se pueda enfrentar a todos los misterios que un periodista no puede.

El puñal es un thriller político, una novela de aventuras del siglo XXI, donde el protagonista sea un héroe infame pero que el lector pueda sentir empatía por él”, explica este conocido periodista argentino, columnista político del diario “La Nación”. Para este fresco de la parte de atrás de la política donde todo es corrupción, el autor ha creado a Remil, un ex combatiente de la guerra de las Malvinas muy peculiar, “a las tropas les dijeron que se replegasen y él no lo hizo, de ahí su nombre, ya que en Argentina, cuando alguien hace algún acto heroico, le dicen: hijo de las remil putas”, nos cuenta en la entrevista que tuvimos ocasión de hacerle en conocido hotel de la Gran Vía madrileña.

Remil se convierte gracias a su mentor, el coronel Cálgaris, en espía, “pero no como nos tienen acostumbrados las películas americanas. Nuestros espías son unos personajes oscuros, desagradables”, describe el autor argentino. Cuando el coronel le salva, le forja de una cierta manera para que pueda desenvolverse en el mundo carcelario pero también en otros escenarios más sofisticados y elegantes.

“El que Remil pueda desenvolverse en ambos ambientes es todo un desafío técnico a la hora de realizar los diálogos. Y he optado por la primera persona para narrar la novela a sabiendas de que es muy complicado hacerlo, pero he querido dotar a la novela de un contenido sentimental”, expone el autor. Como en toda novela que se precie, el amor es otro de sus componentes fundamentales; para ello ha creado a una abogada española, Nuria Menéndez Lugo que llega a Argentina para llevar un negocio turbio de blanqueo de capitales procedentes de la droga.

Con Núria quiso describir a una mujer moderna, con todo lo depredadora que puede llegar a ser una mujer de poder. “El hombre sin escrúpulos se le ha mostrado bastante en otras novelas, pero no a una mujer, que suele ser mucho más lúcida, ya que sabe utilizar la emotividad. El hombre es un eunuco emocional”, refiere y añade “la relación entre ambos es un amor entre crueles. Nunca hay una palabra de amor y el lector irá viendo los síntomas del amor, del desamor y del abandono, todo de manera muy cruda y nunca sofisticada. He dedicado mucho a esta parte de la historia”.

Jorge Fernández Díaz ha quedado tan contento de este personaje que ya está preparando una segunda entrega. “Después de leer el libro me han llegado muchos agentes de inteligencia para hablar conmigo y contarme cosas absolutamente impublicables”, sugiere, pero que le darán pie a nuevas historias. “Cosas tan extrañas como lo que ha ocurrido en el despacho de Felipe González”, puntualiza.

“Me interesa mucho el límite del periodismo, ya que en él no se saben narrar bien los sentimientos de la noticia. El periodismo está para describir los hechos, las escenas, pero no se sabe narrar los sentimientos. En la novela sí se narran las emociones”, diagnóstica y agrega “la novela negra es el otro lado del periodismo”. Y su novela es este “intoxicado policial”. Le ha quedado de un negro realmente oscuro.

Para Fernández Díaz la política en su país tiene bastantes reminiscencias gansteriles. “Muchos políticos se dedican a buscar fondos para los partidos y muchos de esos fondos tienen que ver con el narcotráfico”, nos sorprende. Además de otros chanchullos inmobiliarios. “El narcotráfico está muy asentado en mi país, somos uno de los mayores exportadores de cocaína del continente, aun siendo un país de tránsito de la droga que va a parar a España, al resto de Europa e, incluso a África”, señala. Y parece ser que los Kirchner tienen algo de culpa porque ellos no vieron el problema que tenían con la droga.

“En Argentina hay dos tipos de negocios con ella, lo que yo llamo el narco-VIP y el narco-menudeo”, describe el periodista argentino. Y en ese negocio no están sólo implicados los políticos, también todas las fuerzas policiales del país que, en ocasiones, por falta de dinero, no pueden ni echar gasolinas a los coches y empiezan con ese menudeo para poder realizar su labor policial.

En el lavado del dinero del narcotráfico y de las obras, la policía argentina de la etapa Kirchner fue muy permisiva con ese tipo de corrupción hasta el punto de que “la sociedad no pide al político que sea honesto, además, ha sido muy permisiva con estos temas”, apunta. Afortunadamente, con la llegada de Mauricio Macri a la Casa Rosada esto puede cambiar. “Ahora comienza una nueva historia en el país, hay una nueva oportunidad, sobre todo ahora que el peronismo está sufriendo una radicalización chavista. Hemos vivido un régimen de monopartido que ha gobernado siempre, salvo en los periodos que lo han hecho la dictaduras militares, y nadie que no haya sido peronista ha terminado su mandato, estos son los casos de Raúl Alfonsín o Guillermo de la Rúa”, analiza con tino Jorge Fernández Díaz.

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