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19 de octubre de 2019, 14:56:17
ENTREVISTAS


Entrevista a Lola López Mondéjar, autora de “Cada noche, cada noche”

“No podemos evitar que la genealogía es la primera respuesta a quienes somos”

Por Javier Velasco Oliaga

Lola López Mondéjar divide su tiempo entre el psicoanálisis y la escritura, por supuesto que no se olvida de la familia. En sus obras siempre hay claras influencias de su otra profesión y se nota en sus novelas. En esta ocasión ha querido continuar con la historia de la “Lolita” de Vladimir Nabokov porque siempre se ha sentido en deuda con la lectura que muchos han hecho de esa gran obra. A su modo de ver ha sido bastante adulterada.


“Lolita”, sobre todo gracias al director de cine Stanley Kubrick, se convirtió en uno de los mitos eróticos de la segunda mitad del siglo pasado. La idea generalizada señalaba a la niña con una sexualidad perversa que seducía a Humbert Humbert. Sin embargo, para Lola López Mondéjar ese mito tiene muchas sombras. “Hace unos años, asistiendo a la Feria de Guadalajara escuché a una escritora mexicana calificarla de -¡Pobre niña!- Aquella frase la golpeó muchísimo y decidió volver a leer a “Lolita” con otros ojos”, cuenta la escritora murciana en la entrevista que mantuvimos en la sede de Ediciones Siruela.

La escritora murciana se dio cuenta de que Lolita no es la seductora sino la violada por Humbert. “Hay demasiadas Lolitas en este mundo en el sentido más radical. Ella tenía una cierta curiosidad sexual pero para mí Lolita es la obsesión de un pederasta”, explica. De ahí que en “Cada noche, cada noche” intente explicar tanto la vida de la hija de Lolita como su propia vida, que terminó en el parto.

“He querido hacer una protagonista asexuada que sólo tenga placer intelectual y no sexual que se pregunta ¿quién era su madre?”, dice Lola López Mondéjar durante la charla. Reconoce que dudó muchísimo si darle a su investigación la estructura de novela. “Si tomaba la voz de Dolores Schiller tendría una voz solvente y autorizada para contar lo que quería”, puntualiza.

La novela está narrada en primera persona por una anciana, Dolores Schiller, que se encuentra a las puertas de la muerte y lo va haciendo en dos planos temporales, el actual y el de su juventud, cuando quiso investigar sus orígenes y quería entender lo que sucedió en esos años. “Ella sabía la verdad de todo pero necesitaba hacerlo público. Si te preguntas quienes somos. No podemos evitar que la genealogía es la primera respuesta”, explica la escritora. En su opinión somos seres muy desvalidos que necesitamos conocer nuestro origen, de ahí la típica pregunta que se hacen los adolescentes: ¿Quién soy yo? “Y la respuesta siempre es fallida”, opina.

Lolita es una novela mal interpretada”, repite con convicción y agrega “en mi novela hay un homenaje de Nabokov. Él siempre estaba enfadado por las portadas que le ponían a su libro”. La intención de escribir “Cada noche, cada noche” fue la de llevar la verdad de la novela; para ello se apoyó en numerosos escritos y trabajos sobre la novela y el autor. “Fue censurada en Estados Unidos. Si se hubiera interpretado como él quería probablemente no se hubiese censurado. Desde luego, lo que es la novela, es una obra maestra”, afirma con contundencia.

Cuando oye que la novela es una maravillosa historia de amor, se horroriza y le sienta mal. “Esas opiniones participan de la ligereza y la frivolidad con que se interpretó la novela”, sostiene. Cree que se sigue interpretando como una fantasía masculina y culpa de esa interpretación la puede tener la liberación sexual que se produjo en aquellos años, que más que beneficiar, perjudicó.

Otro de los temas que trata la novela es la del suicidio asistido. “Es un tema que tenemos que abordar en profundidad. ¿Cómo se atreven a quitarnos el poder sobre la muerte?”, se pregunta Lola López Mondéjar. Por otra parte la reconocida película española Truman también aborda el tema.

Pese al homenaje que hace a “Lolita” y a su autor, la escritora murciana se muestra crítica con Nabokov: “era arrogante y soberbio y despreciaba a las mujeres. En muchas ocasiones actuó a través de sus personajes, además odiaba el psicoanálisis”, especifica. Pese a eso sabe perfectamente lo que ha significado el autor para la literatura universal. Para terminar se despide con una de sus máximas como escritora: “Escribo sobre lo que me importa”.

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