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Marina Tapia
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Marina Tapia (Foto: Ángel Olgoso)

Entrevista a Marina Tapia: "En Corteza quise captar la voz de la joven que nació en un país en dictadura"

Autora de "Corteza"
viernes 29 de abril de 2022, 10:00h

Marina Tapia (Valparaíso, Chile. 1975). Poeta, artista plástica y divulgadora cultural. Desde el año 2000 reside en España y desde 2013 en Granada. Ha publicado los libros 50 Mujeres desnudas (Amargord), El relámpago en la habitación (Nazarí), Marjales de interior (Aguaclara), Jardín imposible (Ayto. Baena), El deleite (Ayto. Vélez-Málaga), Bosque y silencio (Ayto. Aguilar de Campoo), Corteza (El Envés Editoras) y Un kilim de palabras (El sastre de Apollinaire). Ha coordinado El pájaro azul. Homenaje a Rubén Darío (Artificios). Ha sido traducida al griego y al portugués. Poemas suyos han sido incluidos en una treintena de antologías.

Corteza
Corteza

Entre sus numerosos premios destacan Juegos Poéticos de la Sociedad de Escritores de Valparaíso, The Cove Rincon Internacional of Miami, Arte Joven La Latina, Voces Nuevas Torremozas, Barbate Lee, Concurso Inmigración, Interculturalidad y Convivencia, Paco Mollá, Alfonso Monteagudo, Ciudad de Baena, III Certamen de Poesía Social Mujer Voz y Lucha, o Premio Joaquín Lobato. Pertenece a la Ronda Andaluza del Libro, al Institutum Pataphysicum Granatensis y a la Asociación de mujeres poetas Genialogías.

Veo que has utilizado la cita que abre el libro “Quiero raíces hondas, ramas altas...” de Ángela Figuera para titular las partes en las que se divide el poemario (raíces hondas/ ramas altas). Cuéntanos un poco la relación que tienen estos versos de Figuera con lo que se expone.

Sí, vi la potencia de la imagen de “raíces hondas” para simbolizar justamente lo que quería contar en la parte inicial del libro: aquello que una ha asimilado de la cultura (sobre todo con su carga negativa), de la educación que nos ha marcado, de los modelos que condicionan nuestro comportamiento, en fin, de las herencias que recogemos y de esos patrones que repetimos. Luego la voz poética toma conciencia de su verdadero anhelo, de sus virtudes y limitaciones, para reconocer su esencia.

Y “ramas altas” hace referencia a todo lo contrario: a aquello que nos eleva, que nos salva, a los lazos con otras mujeres que nos sostienen, a las búsquedas vitales, a la aceptación del dolor, en fin, a la madurez.

¿Entonces este libro recoge diferentes épocas?

Así es, sobre todo en “raíces hondas”. En esta parte hay poemas escritos en mi adolescencia y en los años que viví en Madrid; quería recoger parte de las luchas, vivencias y contradicciones de estos periodos de mi vida, captar la voz de la joven que nació en un país en dictadura, o de la que sentía temor en las calles o ante ciertos maestros. Deseaba reflejar el pasado y a esa mujer que fui, darle la mano, abrazarla simbólicamente, hacer que se reencontrara con el yo actual; y que, de alguna manera, se reconciliaran a través de la palabra. Pero, en este libro, los lectores también encontrarán poemas muy recientes como “Celebración”, “Verbo que sobrevive” o “Aquello que florece bajo sombras”, textos llenos de esperanza y que miran de frente al futuro: reflejan a una autora poseedora, por fin, de más herramientas para enfrentar las dificultades de la vida.

¿Cree que las lectoras y los lectores se sentirán identificados con un poemario tan confesional?

Soy conciente que este es el libro más íntimo que he escrito pero, curiosamente, también el más universal, el más directo, que apela a la emoción, a lo visceral y, por eso mismo, conectará muy bien con otras personas que sienten ese peso de los condicionantes sociales, esas cadenas ocultas y que buscan, como yo, “apoderarse definitivamente de todo el territorio de la vida”. En otros poemarios me he centrado más en el lenguaje, en la naturaleza, en temas específicos como el erotismo o el amor, pero con este volumen expongo (como dice Figuera en su cita) esa “carne desnuda, sola, desarmada”.

En “Corteza” hay, como en casi todos sus últimos trabajos, un poema dedicado a Emily Dickinson. ¿Es una poeta de referencia para usted?

En efecto. Le he dedicado muchos poemas a lo largo de mi vida, y en todos mis últimos trabajos le he rendido un pequeño homenaje o he citado alguno de sus veros. De hecho, tuve la suerte de participar en “Inspiradas en Emily”, un libro tributo a esta autora de Sabina Editorial. Lo que admiro de esta gran escritora −además de su entrega absoluta a la poesía y a la creación de un lenguaje preciso y único, y su comunión íntima con la naturaleza−, es su fidelidad a sí misma, su fortaleza ante los prejuicios de la sociedad, esa valentía insobornable reflejada en su vida y en su obra.

También encontramos homenajes a otras escritoras...

Sí, a Emilia Pardo Bazán y a mis queridas amigas escritoras María García Zambrano y Ana Mañeru, ambas compañeras de la Asociación Genialogías, un hermoso y necesario proyecto que busca difundir y apoyar la poesía escrita por mujeres, especialmente la obra de aquellas poetas que nos han precedido. También recoge un poema a las mujeres que fueron represaliadas y otro que dialoga de alguna manera con mi paisana Gabriela Mistral, excelsa creadora y educadora que cantó a la paz, a la mujer fuerte y luchadora de nuestra América latina.

¿Qué supone haber publicado con El Envés Editoras?

Es una inmensa alegría que hayan apostado por mi trabajo. Siento una gran admiración por Pepa Merlo (una de las editoras que componen este grupo editorial) y que realiza una brillante labor de investigación y difusión de la obra de escritoras que la historia no ha recogido, y también siento una gran sintonía con Almudena Rubio. Me gusta el cuidado exquisito que ponen en cada uno de los libros que publican, y su integridad intelectual. Y estar en la colección que lleva por nombre Inanna, esa diosa a la que cantó Enheduanna −la poeta más antigua de la humanidad−, ¡qué os voy a decir!, es una alegría difícil de expresar con palabras.

Puedes comprar el poemario en:

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