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Sor Juana Inés de la Cruz
Sor Juana Inés de la Cruz

"Poesía es pictograma" por Edvardo Zeind Palafox

Por Eduardo Zeind Palafox
martes 02 de diciembre de 2014, 18:44h
El Quijote, adelantándose por varios siglos a Kant, demostró ilustrando sanchescamente que el juicio no puede enseñarse y que sólo la experiencia lo alcanza. Hay experiencia donde hay sensación y concepto y donde ambos entes andan en coyunda hay conocimiento. Conocer, que es diferente de pensar, es allegar saberes o conceptuales “o” intuitivos, y pensar es embutir lo uno en lo otro. Es, luego, el lenguaje humano inferior al divino, al de los ángeles, porque poco embute y mucho analiza.
Ya Sor Juana Inés de la Cruz imprecó en su “Respuesta” contra la raza del hombre, que podrá aceptar inferioridad artística, atlética, estética y hasta económica, mas nunca de comprensión. Es posible enseñar conceptos con cosas y cosas con conceptos, pero milagro enseñar lenguaje con lenguaje, pues éste es instrumento que sólo agacha la cerviz ante el juicio, virtud sintética, comprensiva. Lenguaje sin juicio es murmureo, balbuceo, antípoda del pensamiento, que como tenemos dicho es conceptuación de sensaciones o sensibilización de proposiciones.

Tan filosofantes tejemanejes eran menester para echar un poco de luz sobre el misterio de la poesía. ¿Hay poesía porque hay poetas o al revés? ¿El lenguaje hizo al hombre? ¿Qué dijo, pregunta Wittgenstein, el primer ser que articuló un lenguaje? ¿Tuvo oyente comprensor o reactor?

Busquemos apoyatura para nuestras mal bandeadas reflexiones en la historia, que nos enseña el “Livre des Métiers”, de E. Boileau, donde se cuenta que los aprendices de artesanía, antesala del arte, tenían que jurar so pena de castigo y expulsión “amar fraternalmente a sus hermanos, ayudarlos, no delatar voluntariamente los secretos de su oficio”. Desasquerados, libres de escrúpulos cientificistas, los poetas parecen preferir dar rodeos antes que satisfacer a los preguntantes que afanan saber los misterios de la versificación… pero tal apariencia guarda un temor, y es que ellos mismos ignoran cómo enhebran sus coplas.

Acometamos de cerca la cuestión ayudándonos de la más moderna psicología, la practicada por los franceses Guilles Deleuze y Félix Guattari, que en su obra “Rizoma” asientan que el pensamiento, hecho lenguaje, consciencia, “yo”, puede dar sentido sin lógica, conectar lo incoherente, heterogeneizar diferencias, multiplicar entidades, romper etimologías, cartografiar sensaciones y calcar conductas, operaciones todas parecidas a las hechas por los antiguos aedas chinos, sumerios y egipcios, que sistematizaron sus mundos yendo del pictograma, que representa objetos, concreciones materiales, al ideograma, que representa ideas.

Tengo para mí que los poetas, por ver en las palabras pictogramas y no ideas, meras pinturas en rasguño, como decían nuestros abuelos del Siglo de Oro, y no gramatiquerías sujetas a un código moral o científico, liberalmente ejecutan las operaciones detectadas por Deleuze y Guattari. Las pinturas, según comento de Salvador Elizondo, que tradujo hermosa obra que abajo citaré, sostenía que éstas encantan porque tienen por esencia el recuerdo. ¿Y no son los recuerdos, siempre amorosos, pretextos para conjeturar y metamorfosear?

Recuerdo no es ni concepto ni intuición, sino pictograma, pintura inoculada en una apercepción o consciencia. El famoso “nosce te ipsum”, “conócete”, aconsejado por griegos y romanos, expresión donde nosotros los modernos vemos imperativo psicológico, no era tal, sino uno estético. Conocerse en Grecia no era percibirse, no era conceptuarse o intuirse, sino pensarse, tocarse con la imaginación la “quiddidad”, la “quidditas”, el “qué”. Ellos sabían qué eran filosofando, esforzando la mente, poetizando, haciéndose, mientras nosotros, a causa del cristianismo, nos jactamos de ser desde el nacimiento y sin hacer.

Chinos y helenos no explicaban todo con nombres, sino mediante versos o pinturas, creaciones que no dependen del tiempo y del espacio, condiciones ambas que sólo existen cuando hay fenómenos que las llenen. En “Los caracteres de la escritura china como medio poético”, de Fenollosa, se explica: “La superioridad de la poesía verbal como arte reside en que se retrotrae a la realidad fundamental del “tiempo”. La poesía china tiene la ventaja única de poder combinar ambos elementos [tiempo y espacio, se entiende]”.

¿Qué sacamos en limpio de lo dicho? Que la poesía capta el movimiento que hacen las esencias para ser, que no es quietud, “quid”, sino “sensus”, “qué” con “sentido”; o dicho en términos griegos, poesía es “sophía” y “phronesis”, ciencia y sentimiento casados. Digamos que el poeta es como Jesucristo, que se sabía humano e hijo de Dios, que daba dirección celestial a palabras humanas. Como el pictograma es el verso suelto, libre, y como el ideograma es el soneto, la sintaxis escandida.

En la “Vulgata”, donde lo hay todo, leemos (I Corinthios 2: 15, 16): “spiritalis autem iudicat omnia, et ipse a nemine iudicatur. Quis enim cognovit sensum Domini, qui instruat eum? Nos autem sensum Christi habemus”. En la “Biblia del Rey Jacobo” la palabra “sensum” es traducida con “mind”, que viene de “mens”, que deriva en “mentar”, hablar. ¿No daba Jesucristo orientación carnal, moral, a las palabras de Dios? ¿No da el poeta sentido a las pinturas con que el hombre común y corriente brega en la vida?

La afirmación “Dios existe” es una dicha por un místico y otra dicha por un pagano. El primero la usa cual pictograma, pues representa algo que vio, y el segundo la usa a guisa de ideograma, pues representa algo que sólo imaginó.

Aventuremos lo siguiente: sólo la palabra hecha pictograma, sin significado unívoco, dispuesta a abrigar otro, trastoca el sentido del mundo. Para prueba un botón del jardín del padre Gracián, que en su “Agudeza y arte de ingenio” refiere que el macedón Filipo, para desmentir el valor de un soldado que presumía su virilidad bélica enseñando una herida en el rostro, dijo: “Soldado, otra vez, cuando huyas, no vuelvas la cara a ver si te sigue el enemigo”. La argucia de Filipo es poesía, eficaz en cualquier país o época, pues es pictogramática, imagen genérica capaz de causar sensaciones precisas y de invitar al enjuiciamiento.

Pueden leer más artículos del autor en:

Blog personal: http://www.donpalafox.blogspot.com

Diario judío: http://diariojudio.com/autor/ezeind/

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