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William Ospina
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William Ospina (Foto: Felipe Velasco)

Entrevista a William Ospina, autor de "El año del verano que nunca llegó"

"Esta es una historia capaz de obsesionar porque tiene muchas galerías secretas"

martes 16 de junio de 2015, 08:28h
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En el verano de 1816, Lord Byron, John Polidori, Percy Bysshe Shelley y su esposa Mary Shelley coincidieron en la magnífica Villa Diodati. En este episodio, que William Ospina retrata en "El año del verano que nunca llegó", se gestaron dos de los grandes mitos de la novela gótica: Frankenstein y el vampiro.

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William Ospina
William Ospina (Foto: Felipe Velasco)

En esta entrevista con el autor hemos hablado de temas relacionados con el libro como el mito de Frankesntein, las influencias de estos autores en la literatura española y latinoamericana, el romanticismo español en relación con el de otras naciones europeas y los múltiples enigmas sin resolver en torno a estas grandes figuras de la literatura universal.

¿Qué le llevó a escribir El año del verano que nunca llegó?
Es muy posible que esta historia se haya gestado a partir de varias razones. Pero sobre todo yo recuerdo que el año en el que me obsesioné por el tema hubo una erupción de un volcán de Islandia que interrumpió el tráfico aéreo en Europa por semanas y hacia agosto o septiembre estaba yo en Buenos Aires cuando leí sobre la erupción de un volcán en 1815 en Indonesia, la cual se relaciona con los años en los que empezó a gestarse el origen de estos monstruos en la literatura. Esto me revivió la sensación que había tenido en relación con la otra erupción y pudo de ser uno de los desencadenantes, pero hay muchas otras cosas que me llevaron a escribir esta obra y que yo mismo no haya detectado.

¿Cómo han influido sobre la literatura española y la latinoamericana los autores que tratan en este libro?
Hay un influjo muy poderoso de los poetas románticos sobre toda la literatura española y latinoamericana en el siglo XIX y en el siglo XX. No creo que este efecto tuviera muy buenos frutos inicialmente en la literatura, pero si la marcó con algunos temas: el tema del poeta maldito de Byron, quien lo acuñó, realmente estuvo muy presente en la leyenda española y latinoamericana. Pero además yo diría que la influencia principal de esta revolución romántica sería para nosotros a través de la literatura francesa. Fueron los franceses los que heredaron todo el malditismo de Byron, todo el idealismo de Shelley y toda esa fascinación por lo monstruoso y lo repugnante que tenían estos poetas, además de esa poética sombría y rebelde. Yo creo que toda la posteridad ha estado muy marcada por esos hechos y por esos destinos interesantes y breves que fueron los destinos románticos.

¿Cómo describiría la relación entre Byron y Shelley?
Sobre todo mantuvieron un intercambio de destinos. Tal vez suele pasar siempre con toda amistad. Tal vez toda la amistad es como abrir el corazón a otro, regalarle la vida que hemos vivido y recibir la que ha vivido el otro. Toda amistad nace de un gran intercambio. Y son muy pocos los seres humanos que conocemos que llegan a ser tan amigos que terminan siendo parte de nuestra familia y de nuestra vida. Shelley y Byron no compartieron en la vida mucho tiempo: se conocieron en 1816 y seis años después se Shelley murió. Pero en esos seis años fueron inseparables, lo que es bastante curioso porque eran prácticamente opuestos. Son casi incompatibles y sin embargo sintieron una gran fascinación el uno por el otro. El uno con sus desplantes, con su colorido, con sus travesuras y si se quiere con su frivolidad como era Byron y el otro con su gravedad, sus sueños, su idealismo, con su subliminal como es Shelley. Los dos se necesitaban y eran dos caras de la literatura inglesa que quise necesitaban encontrarse y complementarse.

¿Que simboliza para usted el monstruo de Frankenstein?
En él convergen muchas cosas de la tradición y nacen muchas cosas de la modernidad. Convergen la vieja leyenda del Golem, las resurrecciones del mito cristiano, la vieja historia del aprendiz de brujo y sin duda la leyenda prometeica de la criatura que se rebela contra su creador. Todo ello estaba allí formando parte de la traición mítica. Sin embargo, surgen también cosas nuevas con esta figura. Nace la ciencia ficción, la idea de la vida artificial, la idea de la vida creada en laboratorio y el sueño de la ingeniería genética. Tal vez algo que está en el cruce de todo esto es que fue una mujer la que creó esta historia y esto hace referencia a la maternidad. Morían demasiado los niños en aquella época, la insalubridad era muy grande y las madres también morían en el parto con demasiada frecuencia. La madre de Mary Shelley había muerto de fiebres puerperales. Así que la angustia de la mujer desamparada en el seno de la sociedad patriarcal, la gestación y el nacimiento encontraron en esta fábula una manera de liberar sus angustias.

En el libro comenta que España no tuvo un romanticismo como tal ya que, a diferencia de otros países, no se contrapuso con una corriente racionalista o empirista previa. ¿Cómo puede ser que España no tuviera romanticismo como tal pero sin embargo sirviera de inspiración a muchos románticos?
Tal vez se entendería por el hecho de que, si algo eran los románticos, eran gente que sentía la fascinación de lo pasional y la fascinación de lo espontáneo y la fascinación incluso de lo irracional. Y de alguna manera España, que se demoraba a las puertas de la razón y rechazaba un poco las pretensiones del racionalismo, encarnaba muchas de esas cosas. Además, España tenía todo lo pintoresco del paisaje, una cierta complacencia en relación con el mundo medieval, la gran importancia de la religión… El hecho de que aquí no hubiera triunfado la reforma protestante y siguiera siendo un país católico le daba unos perfiles que fascinaban a estos hombres que querían rechazar la razón y querían rechazar las excesivas pretensiones de luminosidad del racionalismo. Pero además España fue siempre el reino de la pasión, del color, de la aventura; tal vez porque no solamente había vivido la leyenda asombrosa de la conquista de América con toda su desmesura y su locura, sino que también había hecho de la locura un elemento central de su cultura, de manera que ¿cómo no iba a fascinar España a los románticos?

¿Porque describe al universo como algo innecesario?

Porque no sabemos exactamente por qué existe ni sabemos si existe para algo. Es una muy buena expresión de nuestra incertidumbre, de nuestra perplejidad. Yo recuerdo una frase de Nietzsche: “sólo como elemento estético está justificada la presencia del mundo”. Y si algo caracteriza al arte y a la estética es, digamos, su inutilidad en términos prácticos. El arte no existe para ser útil. Existe porque sí, el arte ocurre. La idea de que lo bello puede ser al mismo tiempo sublime e inútil para los fines prácticos de la vida es lo que le da su divinidad. Es posible que lo que haga que el universo sea divino es que no sirve para algo, sino que simplemente existe. Está hecho sólo para mirarlo.

¿Porque alguien que estaba cansado de Londres en aquella época estaba cansado de la vida?
Eso es lo que pensaba el doctor Johnson, quien vivía la fascinación de Londres. Y vivir la fascinación de Londres en el siglo XVIII era como vivir la fascinación de Roma en el siglo I o de Granada en el siglo XIV. Las grandes urbes planetarias podían satisfacer todas las necesidades materiales de esa época o al menos lo intentaban. El doctor Johnson estaba muy bien identificado con su urbe británica y sentía que por fuera de Londres todo era estrechez, pequeñez. Incluso Londres tenía suficientes parques como para tener incorporada la naturaleza en su seno, así que no había ni siquiera necesidad de salir de la ciudad para buscar la naturaleza porque estaba allí mismo.

¿Opina que un ser humano es el mejor remedio para otro ser humano?
Bueno, yo personalmente lo creo así y es mi oportunidad de confesar algo. En esa numeración casi médica de virtudes de la filosofía, de la poesía y del arte que yo le atribuí a una conversación entre Shelley y Polidori, yo tomé prestadas un montón de ideas que aparecen en la enciclopedia de Novalis, porque me parece que la enciclopedia de Novalis resume de un modo genial y muy original las preocupaciones de los jóvenes de la época y las fantasías y las genialidades de los jóvenes de estos tiempos. De manera que yo me dediqué a estudiar de la enciclopedia de Novalis frases acerca de la salud y la enfermedad, la medicina, las matemáticas, la pasión, la fisiología… y las fui hilvanando en una especie de párrafo que parecía resumir el diálogo entre Polidori y Shelley. Y además esto me permitió añadir algunas consideraciones personales, aportarle a Novalis algunas especulaciones personales acerca de la salud. Y fui yo quien propuso a ese diálogo la idea de que, así como la peor enfermedad de un ser humano puede ser otro ser humano, también el mejor remedio para un ser humano puede ser otro punto puede ser su mejor medicina. Yo lo he podido comprobar en la vida. He visto muchas veces a individuos cuyo destino parecía sin solución, su vida no parecía encontrar su cauce y parecían condenados fatalmente a cierta desdicha pero que finalmente encontraron a alguien que les permitió encontrar una razón para vivir e incluso para ser felices. De manera que yo sí creo en las virtudes terapéuticas de la amistad y del amor.

En El año del verano que nunca llegó comenta que muchos poetas ingleses se iban a los países del sur de Europa por el mejor clima o por el ambiente, pero también que había poetas italianos que se iban a Inglaterra o hacia el norte y en el libro no llega a concretar que pueden buscar esos poetas yéndose al norte. ¿Qué cree que era lo que pretendían encontrar?
Eso me parecía más inexplicable, por supuesto. Es mucho más fácil explicar que alguien que vive en las regiones septentrionales busque el brillo, el resplandor, el mar latino o de los soles de Grecia y de Roma. Byron, Shelley o Keats se fueron a buscar la luz de Roma siendo muy jóvenes y crearon mucho bajo esa luz. Necesitaban de ese resplandor para que floreciera lo que tenían dentro. Robert Browning llegó un poco mayor, pero también creo que cosas muy admirables en Italia. Pero en algunos de sus poemas se detecta nostalgia por el clima de Inglaterra. Tal vez porque como el clima en el norte es tan severo, cuando llegan los meses de sol son especialmente conmovedores (digámoslo así) y especialmente poéticos. Abril en Inglaterra, aunque a Elliot le pareciera el mes más cruel, a Browning le parecía el mes más deleitable y daría toda Italia por estar unos días en Inglaterra en primavera. Y esto puede servirnos como razón de que los italianos se fueran a buscar Inglaterra. Pero no todo el mundo vive la fascinación del clima, también se vive la fascinación de la cultura y a veces simplemente la fascinación de lo distinto. Por ejemplo, es posible que Polidori hubiera sido más feliz si hubiera dedicado su vida a Italia porque los italianos no se toman las cosas tan a pecho y los inconvenientes que padeció en su relación con Byron y los desplantes y las desgracias que sufrió por la atribución de su libro a Byron no pudo superarlas y le llevaron al suicidio. Es posible que Italia le hubiera ayudado a evitar estas malas situaciones y haber podido vivir y ser feliz. Es muy difícil para alguien latino adaptarse a lo sombrío del norte

En el libro comenta que hay muchos enigmas en relación a las historias que en él se cuentan. ¿Cree que algún día podremos saber algo más?
Esta es una historia capaz de obsesionar porque tiene muchas galerías secretas. Es una ruta con monstruos y con tesoros en la que hay muchos túneles. Yo exploré algunos de esos túneles y sé que todos los apasionados de esta historia los han explorado, pero cada uno se ha quedado en el lado que más le interesa. Algunos interrogan a Polidori, otros a Shelley… Principalmente, yo me preguntaba por qué fue destruido el diario de Byron. Ese diario habría tenido relaciones fabulosas sobre muchísimas cosas y por qué su editor decidió destruirlo es algo que no me explico. ¿Qué era lo que contaba el diario de Byron que era tan peligroso? El editor debió pensar que si se revelaba todo lo que Byron fue, tal vez el desprecio de la sociedad inglesa por él sería mayor a la larga y acabaría perjudicando el negocio de la venta de sus libros. Habría sido fascinante saberlo todo, ya que esta época actual está en condiciones de aceptar los aspectos de la vida de Byron que podrían resultar más estridentes en la época victoriana. Y por supuesto que si uno se dedica a hacer preguntas nuevas sobre esos hechos habría una cantidad enorme de enigmas y cada uno de ellos daría para una novela.


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