PRESENTACIONES

“El jardín de las mujeres Verelli”: el maridaje de la literatura con la gastronomía

Luca Gatti y Carla Montero (Foto: Javier Velasco Oliaga).

“Mi novela es para degustar”

Javier Velasco Oliaga | Sábado 19 de octubre de 2019

Para presentar la nueva novela de Carla Montero, su editorial Penguin Ramdon House escogió el establecimiento italiano La Accademia del Gusto, en el barrio madrileño de Chamberí. Este barrio es una pequeña Italia en pleno centro de Madrid, ya que en él se encuentran varios establecimientos del país transalpino como el Instituto Italiano, el Consulado, la librería italiana y, por supuesto, la academia de cocina más italiana de la capital.



El jardín de las mujeres Verelli” surgió cuando Carla Montero se topó en el Mercado de la Boqueria de las Ramblas barcelonesas con el establecimiento La Italiana, la primera tienda de productos italianos en España. “Los dueños de la misma, Attilio Rivali y su familia emigraban de Génova hacia Buenos Aires, como la esposa de Attilio estaba embarazada y cansada por el viaje, decidieron bajarse del transatlántico en el que viajaban para descansar. En la Ciudad Condal nació su primer vástago y decidieron establecerse allí”, cuenta la escritora madrileña a un reducido grupo de periodistas que se les iban haciendo los ojos huéspedes viendo al cocinero italiano Luca Gatti cómo preparaba un plato de pasta fresca.

La espera para comer esa deliciosa pasta, sazonada con ajo, limón y albahaca, se hizo menos pesada cuando sirvieron un refrescante Aperol Spritz (cava, soda y Aperol), que ahora está muy de moda por nuestra tierra, pero que ha pasado por un cierto periodo de ostracismo desde los años sesenta en que estuvo en la cresta de la ola. Nueve de cada diez periodistas que asistieron a la presentación se decantaron por el Aperol, delicioso aperitivo de naranja burbujeante.

Según cuenta el chef italiano, Luca Gatti, la comida que elabora en La Accademia del Gusto está hecha con productos de la tierra. “Justo como la hacían nuestras abuelas”, apunta decidido con un marcado acento italiano. “Es como la comida que se hacia antiguamente, que el ingrediente principal era el amor. De ahí que en la novela, las dos protagonistas sean mujeres la bisabuela Annice y Gianna, una mujer independiente y arquitecta de profesión que mantiene una relación con un hombre casado y que el encontrar un manuscrito de su bisabuela le cambia la vida”, añade la escritora de Chamberí.

He escrito la novela para mis hijas, para que sepan cómo era la vida y cómo se hacían las cosas en el pasado

“He escrito la novela para mis hijas, para que sepan cómo era la vida y cómo se hacían las cosas en el pasado. Pero, ha sido mi hijo el que ha calificado la novela como deliciosa. Me ha llegado al alma porque creo que es una novela que se puede degustar”, cuenta con un matiz de orgullo en la voz sobre su hijo y sobre su novela, que es muy gastronómica y que se desarrolla en dos espacios temporales diferentes, a comienzos del siglo XX y en la actualidad. “En todas mis novelas el factor histórico es muy importante, en este caso el marco es el de la Primera Guerra Mundial en Italia, concretamente en Liguria, para mí la Galicia italiana”, apunta con decisión la autora de "El jardín de las mujeres Verelli".

En la parte actual, los capítulos comienzan con el nombre de un plato italiano, “que tiene mucho que ver con lo que va a suceder en la trama”, señala y añade “en la novela, los hombres también están presentes, pero como se han tenido que ir a la guerra son las mujeres las que tienen que tomar las riendas de los hogares”. Sus lectores suelen ser mayoritariamente mujeres, pero “hombres cada vez tengo más, algunos me siguen desde mi primera novela”, subraya. Y ya son cinco las que ha publicado. Muchas de ellas han sido traducidas a otros idiomas. “En Italia han tenido bastante éxito, pero donde más me ha sorprendido la aceptación de mis libros ha sido en Polonia. Creo que el condicionamiento católico les hace ser muy parecidos a nosotros”, explica mientras Luca Gatti sigue a los fogones preparando los manjares que vamos a degustar en cuanto los termine, aunque algunos ya los tiene preparados, sobre todo de los típicos embutidos italianos.

La comida resultó totalmente deliciosa como también la entrevista que la pudimos realizar en un aparte de la comida y que publicaremos próximamente. Para terminar, nos llevamos algunos de esas viandas que han sobrado de la comida. Ha quedado demostrado que literatura y gastronomía maridan a la perfección.

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