EL AMBIGÚ DEL DIRECTOR

Las calles de Cogolludo se llenaron de actividades renacentistas por un día

Plaza Mayor de Cogolludo con el Palacio de los Duques de Medinaceli al fondo (Foto: Javier Velasco Oliaga).
Javier Velasco Oliaga | Martes 12 de octubre de 2021

El domingo 10 de octubre la villa de la Serranía de Guadalajara de Cogolludo celebró su primera Jornada Renacentista. El marco no podía ser mejor, ya que la plaza porticada de esta población está presidida por el palacio de los duques de Medinaceli, que construyeron en la villa el primer palacio renacentista de la península. Se empezó a construir sobre 1488-89 y se finalizó en 1492, en fechas anteriores o similares, al menos, que las del Palacio de Santa Cruz de Valladolid, considerado por la historiografía española como el primer edificio renacentista del país.



Es, con toda seguridad, el primer palacio que utilizó el almohadillado de sus piedras en la fachada, donde se aprecia a simple vista una peligrosa humedad en las mismas, que se debería solucionar cuanto antes. En una visita privada al palacio, ejerciendo como cicerone Javier Segura, uno de los organizadores del evento, pudimos ver las diversas cresterías que se conservan en algunas de las paredes del salón principal y aledaños; así como los jardínes y tres columnas que se conservan intactas de una gran riqueza, otras siete desaparecieron, por desgracia.

Es una lástima que una obra arquitectónica de esta envergadura se haya conservado tan mal, culpa de las guerras que se han producido por la zona, tanto en la guerra contra el francés como en nuestra guerra civil que produjeron pérdidas irreparables en tan magno edificio del que se conserva poco más que los salones cercanos a la fachada principal y su suntuoso patio, donde se llevaron a cabo algunas de las actividades de la jornada Renacentista. Todo un privilegio poder asistir a una jornada en un marco tan incomparable, que me recordó a aquellos conciertos que se realizan en el patio del Palacio de Carlos V de la Alhambra, solo que más recoleto y entrañable.

La jornada comenzó con unas palabras de los organizadores. Tanto Javier Segura, promotor turístico de la zona, como León Arsenal, escritor, tomaron el micrófono para saludar a los asistentes que abarrotaban una buena parte de la amplia plaza. También tuvo unas palabras de salutación el alcalde socialista de la villa Juan Alfonso Fraguas Tabernero que se mostró encantado por el evento, al que dio toda clase de facilidades para su realización. Tanto la corporación municipal como los numerosos voluntarios de Protección Civil hicieron todo lo posible para que la jornada fuera todo un éxito, como así fue.

Se dio lectura a la carta que Cristóbal Colón remitió a don Luis de la Cerda, primer duque de Medinacelli, y que había sido su protector y que era hombre de letras, aunque no rehuyó las obligaciones militares de su cargo. En esa carta, Colón anunciaba al duque el descubrimiento del Nuevo Mundo. Entre los asistentes al acto, se encontraba el escritor Alfonso Carlos Sanz Núñez, especialista en la vida del Almirante, quien me contó que “probablemente, la tumba de Cristóbal Colón podría estar en Cogolludo”. No habría que perder mucho tiempo en buscarla o si no se perderan sus restos como lo fueron los de Miguel de Cervantes, Federico García Lorca o Andreu Nin.

La jornada comenzó con un desfile de Tercios, Lansquenetes –que trajo a la Corte Carlos V desde su Flandes natal-, Damas y Caballeros de Pastrana, una actividad llena de colorido y buen gusto que atrajo sobre todo a los más pequeños de los asistentes al acto, al ver a los recreadores vestidos con suntuosos ropajes de la época y toda la indumentaria de los soldados de los Tercios, con sus correajes, espadas roperas y mosquetes del siglo XVI. Los recreadores, además de Pastrana, vinieron desde Madrid y Valencia.

Después la agrupación de Damas y Caballeros de Pastrana realizaron una demostración de bailes de la época, donde se alternaron las pavanas con las contradanzas, una de ellas cantada, cosa que no es muy usual. También interpretaron la célebre danza del candelabro, una de las más bailadas de la época. Hay que recordar que el rey Prudente era un consumado danzarín, un auténtico Travolta de la época, como demostró tanto en la corte inglesa como en la española.

Licencia para inventar

Después del sosiego de las danzas llegó una interesantísima tertulia literaria sobre las novelas históricas. Abrió el fuego la escritora madrileña Olalla García, autora de “Tierra sin rey” donde cuenta la guerra de las Comunidades desde una perspectiva periférica y orgánica, se centra en las provincias de Toledo y Guadalajara; “Ante todo, la novela histórica es novela, por eso los escritores de novela histórica tenemos licencia para inventar. Yo tengo una responsabilidad con los lectores, por eso me tengo que documentar bien. En mi última novela, he dedicado más de un año en documentarme, tanto como en escribirla”, dijo.

Para la autora afincada en Alcalá de Henares, “la novela histórica no es un género difícil. Hay muchísimo trabajo detrás. Hay que saber conjugar la historia con las historias de amor, la intriga de la trama o los duelos”, dijo.

La editora de EDAF, Esperanza Moreno, indicó que “una de las funciones de la novela histórica es entretener, pero también interesar al lector en una determinada época. Así, si después de leer una novela, el lector quiere ampliar la información leyendo libros de historia será todo un éxito. El interés por la novela histórica en España empezó con los Tercios y el descubrimiento de América”.

Para el periodista y escritor David Yagüe, “las novelas históricas deben tener una obligación del rigor histórico”, aunque reconoce que “las novelas que funcionan mejor son las menos rigurosas, con el cine pasa igual, una película del éxito de Braveheart está llena de inexactitudes históricas. Por ejemplo, en aquella época los soldados escoceses no llevaban kilt y tampoco había gaitas, eso sin hablar de que no fue una guerra por la independencia de Escocia”. Hay veces que una novela histórica puede cambiar la perspectiva de la historia. “El emperador Claudio apenas era conocido hasta que Robert Graves escribió sus dos novelas sobre él. Un tipo tan soso como el emperador romano se convirtió en todo un referente sobre Roma”, subrayó con perspicacia.

El novelista y uno de los organizadores del evento, León Arsenal, apuntó que “el que quiera aprender historia tiene que ir a los libros de historia, la ficción histórica es otra cosa porque la novela debe entretener”. Para el escritor, hubo una novela muy paradigmática que cambió la realidad histórica y, sin embargo, fue un gran éxito tanto el libro como la película. “Sinuhé, el egipcio, de Mika Waltari encumbró a Akenatón como dios solar y no fue más que un cantamañanas”, afirmó. También reconoció que "escribo novelas históricas porque dan más dinero que otros géneros".

Una mesa redonda muy interesante que dio fin a la primera parte de la jornada y dejaron tiempo libre para que los asistentes al acto pudiesen ir a comer. Algunos se tuvieron que desplazar hasta 30 kilómetros porque los restaurantes de la muy leal villa y de los alrededores estaban con el aforo completo.

La jornada vespertina comenzó con una conferencia por parte de Celia Alegre del grupo de Damas y Caballeros de Pastrana sobre el traje renacentista. El acto tuvo lugar en el patio del palacio que don Luis de la Cerda, primer Duque de Medinaceli, mandó construir en Cogolludo, que tiene también un destrozado, pero bonito castillo que viene de los tiempos de la invasión musulmana y que sufrió diferentes reformas hasta que las guerras ya citadas lo destruyeron.

La finalización de la jornada corrió a cargo del Maestro Mayor de Armas Alberto Bomprezzi que se acompañó de un par de ayudantes, y que dio una exhibición de Verdadera Destreza, la esgrima antigua, letal arte marcial desarrollado en España para admiración de toda Europa. Toda una lección magistral sobre cómo se luchaba con espadas en el siglo XVI. Ya habíamos visto otra demostración del maestro, que tiene su escuela cerca de la Plaza Castilla de la villa de Madrid, pero en esta le vimos en acción personalmente y dejó al público asombrado, preguntándose cuanto mal habían hecho las películas de Hollywood y españolas al género de espadachines.

Tuvimos la oportunidad de charlar con Javier Segura en la visita al palacio que nos dijo que “desde hace mucho tiempo tenía la ilusión de preparar en Cogolludo un gran evento que pusiera en valor su riqueza e importancia monumental e histórica, y tener la suerte de conocer a León Arsenal ha supuesto la oportunidad perfecta para hacerlo realidad”, y añadió que “Cuando le propuse a León Arsenal gestionar entre los dos una Jornada dedicada al Renacimiento, en un entorno como Cogolludo, fue muy fácil entenderme con él. Con mis conocimientos sobre la historia de la villa y sus habitantes, unidos a los contactos y la experiencia de León Arsenal hemos conseguido organizar una Jornada con un programa ameno y de gran calidad”, explicó.

También nos prometió que esto no quedaría en una sola jornada y esperaba que tuviese continuidad el año que viene. Cosa que esperamos para bien de la historia, de los recreadores históricos y de todos los aficionados a estos singulares encuentros.

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