HISTORIA

Una reseña del sentido humanista del socialismo de Fernando de los Ríos

Fernando de los Ríos
Eduardo Montagut | Domingo 27 de agosto de 2017

En este artículo queremos glosar la reseña que Isidro Escandell dedicó al libro El sentido humanista del socialismo de Fernando de los Ríos, publicada en “La Voz Valenciana”, y que “El Socialista” reprodujo en su número 5.476 del año 1926. El artículo lleva por título “El sentido humanista del socialismo. El cenobita de Granada”. Recordemos que en ese mismo año De los Ríos publicaba el libro en la editorial Morata. Escandell (1890-1940) fue un destacado periodista y socialista valenciano, siendo elegido diputado en 1931 y en 1936. Presidió la Agrupación de Valencia y, en la guerra, la Federación Socialista Valenciana. En el PSOE fue afín a Largo Caballero. Fue colaborador y redactor de innumerables periódicos. Su intenso compromiso político le llevaría a un Consejo de Guerra y a ser fusilado en Paterna.



El texto comienza con un emocionado homenaje a la figura Fernando de los Ríos, el que ya en su época era considerado un intenso y destacado humanista. El profesor era una institución en Granada. Escandell había pasado unos días en la ciudad andaluza, y en compañía de su homenajeado. Para Escandell, el líder socialista rondeño era un hombre de otra época, un superviviente del siglo XIX, una especie de romántico, además de un hombre de bien, heredero de una saga destacada de intelectuales. En Fernando de los Ríos se unía la ciencia y la ética. Escandell destacaba su labor pedagógica universitaria y obrera.

Después de esta introducción, Escandell pasaba a hacer la reseña del libro. La importancia del mismo residía en su oportunidad, habida cuenta de la extendida idea de que el socialismo carecía de espiritualidad, y solamente era una ideología con una exclusiva base económica. La socialización de los medios de producción ocasionaba a muchos una idea negativa del socialismo, una concepción, por otro lado, para el autor de la reseña, comprensible habida cuenta del éxito con el que el capitalismo había arrumbado todo en función del utilitarismo. Por eso, se había hecho necesario que alguien levantara la bandera del humanismo desde el socialismo.

El libro comenzaba con un estudio de lo humano, de la Humanidad, y del humanismo en toda su extensión. En la segunda parte del libro se dedicaba a analizar el capitalismo con sus incidencias, para luego pasar al caso concreto español, hallando en la acción de las grandes empresas del capitalismo español el intento de controlar el interés público, Después, seguiría desentrañando el funcionamiento del capitalismo. Para resolver los problemas sociales que generaba existía el socialismo. Pero ese socialismo no carecería de sentido espiritual, y aquí estaría el meollo del libro del socialista rondeño, en demostrar la trayectoria del humanismo en el socialismo. Para ello comenzaba estudiando los socialistas utópicos, sansimonianos y fueristas, y después pasaba a los grandes teóricos del socialismo, rehabilitando el carácter humano del mismo.

Posteriormente, el libro intentaba demostrar cómo el individuo, teniendo el máximo de libertad real, podía contemplar que se podía llegar a una sociedad socialista. Además, el socialismo debía ir de dentro a fuera, del interior de los espíritus al exterior, una obra de adhesión, nunca de imposición.

La parte final del libro estaría dedicada a la cuestión de las realizaciones para que se acelerase la llegada de la justicia social. De los Ríos buceaba en los hechos económicos, y desde su posición socialista contemplaba sus ideales con un marcado humanismo. El autor del libro no encontraría en lo económico nada malo, aunque sí en la distribución de ese mundo económico.

Escandell terminaba su reseña recomendando la lectura de la obra porque al lado de la erudición del catedrático sobresalía la emoción que generaba el humanismo.

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