EVENTOS

Se presenta la reedición de la “Historia de la virginidad. De Grecia al Siglo XXI” de Ramón Irigoyen

Marisol, Alicia García Olbes, Ramon Irigoyen y Basilio Rodríguez
Javier Velasco Oliaga | Jueves 23 de octubre de 2014

Ramón Irigoyen acaba de presentar una nueva edición ampliada de la obra que publicó en 1990 en Temas de Hoy, Historia del virgo, que estuvo supervisada por una de las mejores editoras que hay en este país, Ymelda Naranjo, con el título de Historia de la virginidad. De Grecia al Siglo XXI. En esta ocasión ha sido Basilio Rodríguez, su editor o como el autor dice “mi cliente. Ya no hay editores y autores sino clientes y proveedores”.



Ramón Irigoyen es un escritor y periodista con el que la cigüeña se equivocó al traerle a este mundo. Nació antes de tiempo. De ahí que siempre haya estado adelantado al mismo. En su carrera particular con Cronos, él llevó la delantera claramente. Es por lo tanto, un incomprendido, un visionario y un monologuista, además de un poeta radical, un cuentista antológico y un helenista como no hay otro en nuestro país y en los de alrededor.

Domina el griego, no sabemos en qué acepciones pero, desde luego, el clásico sobre todo. Domina la farsa, la tragedia, la historia y la imaginación, cosa de la que anda sobrado. Si yo le tuviese que dar un trabajo sería de guionista de monólogos. Pueden estar seguros que sus disertaciones serían tronchantes a la vez que reflexivas. Ahora que Buenafuente anda escaso de buenos colaboradores, aquí tiene el que podría volver a ponerle en órbita.

Sus presentaciones, al igual que sus charlas, son monólogos en los que uno “se parte la caja”, como dicen los jóvenes de hoy en día. Lo que cuenta y cómo lo cuenta hacen que no sólo sonriamos, sino que nos riamos a carcajadas, pero sus bromas no son burdas, todas tienen un trasfondo intelectual, erudito y de un rigor extremo. Aunque a veces no sepamos si nos está tomando el pelo, ya que no estamos al nivel de su erudición.

Pero esa erudición no le hace estar con los pies en el aire. Ramón Irigoyen es una persona muy apegada al suelo. Hubo un tiempo que quiso ser y fue letrista de canciones. Hasta el rock llamó a su puerta y durante mucho tiempo sólo escuchaba el rock más duro que se podía oír. “Los Ilegales, Siniestro Total, Los Inhumanos, incluso un grupo vasco La Polla Records, no sé cómo siendo de la comunidad más confesional de España no se llamaban El Pene Records”, nos sorprende.

A todos no, hace unos años fui testigo accidental de sus delirios de letrista. Salía de la presentación del disco de Barricada La tierra está sorda que había tenido lugar en el parque donde se ubicó durante muchos años la Cárcel de Mujeres de Ventas, cuando me lo encontré por la calle Goya. Le conté de dónde venía y quiso ir a conocer a este grupo de su tierra. Estuvimos departiendo un buen rato con el Drogas y le intentó colocar algunas de sus letras más burras. Creo que estuvo a punto de convencerlo pero, al final, no lo consiguió. Eso que se perdió el grupo navarro.

Apartando a un lado esos recuerdos y disquisiciones, se pone serió para explicar por qué cree que La Ilíada es el mejor libro que se ha escrito. “Trata temas que son constantes en todos los tiempos: La guerra, las violaciones y los asesinatos de las mujeres. Más de 2.000 años nos contemplan y seguimos comportándonos como primates. Por eso, su libro, pese haber pasado 25 años, sigue estando de actualidad. Pero ha querido remozarlo un poco. “Le he añadido un prólogo, un diálogo entre el narrador y San Pablo, el primer gánster de la humanidad, y la historia de la Edad Media, que en la primera versión lo obvié”, dice resuelto.

A España la calificó como el país de las 50.000 vírgenes, se ve que la inflación desbocada en la que hemos vivido ha hecho subir la cifra. Ya el gran Enrique Jardiel Poncela se preguntaba -¿hubo alguna vez 11.000 vírgenes?-. No lo sabemos. Lo que sí sabe bien Irigoyen es que “el himen de la mujer es su botín, nada que ver con cierto banco y en esto precisamente reside la humillación que tenía que resistir el hombre de tiempos pretéritos no demasiado lejanos. El botín se conseguía en la noche de bodas”. ¿O no?

Porque Alicia García Olbes, cirujana plástica, que hizo de telonera en la presentación, nos explicó muchas anécdotas sobre la sexualidad. “Tenía un paciente que se quejaba porque no tenía con su mujer hijos. Al explorarla nos dimos cuenta de que la mujer era virgen pero que tenía la uretra exageradamente grande”, cuenta graciosamente ante el pasmo de la concurrencia.

Pero no fue la única que contó. Además, nos ilustró sobre los tipos de hímenes y las acepciones lingüísticas del pene. “He recopilado setenta”, afirmó. No las ponemos todas porque la crónica se alargaría en exceso, pero están en la mente de todos muchas de ellas, otras no. Después de leer el libro de Ramón, muchas cosas que cuenta no se las creía. “Fue a las fuentes originales, Plutarco o el Libro de los jueces y pude comprobar que todos los datos que da el autor son verídicos. La diferencia es cómo él lo cuenta, lo hace con mucha gracia”, cuenta sonriente.

Con tanta gracia hicieron sus intervenciones, que todo el mundo salió de la presentación con un libro entre las manos. Hay que reconocer que Ramón Irigoyen continúa en plena forma y estoy seguro de que todavía tiene muchas cosas que contarnos y hacerlo de manera única y original. Tal como es él.

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Puede comprar el libro en:


                                      

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