EXPOSICIONES

Abierta al público la exposición temporal "Poéticas de una casa. Fotografías de Lluís Casals"

Cartel de la exposición a la entrada del Museo Sorolla, en el Paseo del General Martínez Campos, 37 (Foto: José Belló Aliaga).

Del 1 de marzo al 20 de junio de 2021

José Belló Aliaga | Martes 02 de marzo de 2021

El Museo Sorolla ha presentado el lunes 1 de marzo la exposición temporal Poéticas de una casa. Fotografías de Lluís Casals, una oportunidad excepcional para conocer la casa museo a través de la mirada del genial fotógrafo Lluís Casals. La selección de fotografías llenas de elegancia y delicadeza componen un poemario visual que refleja la extrema sensibilidad e inteligencia de la mirada Lluís hacia la casa Sorolla.



El comisario de la exposición es el propio director del Museo Sorolla, Enrique Varela Agüí.

Lluís Casals

Lluís Casals (Barcelona, 1954-2021) está considerado uno de los mejores fotógrafos de arquitectura de España y uno de los representantes más importantes de la fotografía española contemporánea. Se especializó en la fotografía de arquitectura e interiorismo desde 1972, trabajando en la documentación de obras y proyectos de importantes estudios de arquitectura.

Sus trabajos se han presentado en diversas exposiciones individuales y colectivas. Obras suyas integran la colección del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS) y otras instituciones culturales de Cataluña.

Homenaje póstumo

Lluís Casals llevaba los últimos años trabajando con el Museo Sorolla en este proyecto fotográfico. Lamentablemente, el pasado 16 de febrero, durante el proceso de producción y montaje de la exposición tuvo lugar el triste fallecimiento de Lluís Casals. Esta exposición quiere ser un homenaje póstumo a su sensibilidad y talento creador.

Organizada por el Museo Sorolla y la Fundación Museo Sorolla la exposición se compone de 46 fotografías. La exposición cuenta con la colaboración del canal de televisión decasa.

Sobre el proyecto fotográfico en la casa Sorolla

En palabras de Casals:

“La indiscutible calidad de la obra de Sorolla y mi afición a la pintura fueron los motivos que, por primera vez, me llevaron a visitar la casa museo Sorolla. En mis posteriores visitas no tardé en percibir que, más allá de la belleza de los lienzos que en él se exponen, quedaba atrapado por el alma y la atmósfera del lugar en el que habitó y trabajó el pintor”.

“La emoción que siempre me ha proporcionado este singular espacio, me inspiró a realizar un trabajo fotográfico con la voluntad y el deseo de transmitir, mediante una visión personal, aquello que, pasado el tiempo, siento que todavía hoy se puede leer en cada uno de sus rincones: el aroma, la sensibilidad y el esplendor de una época. Una propuesta más cercana a trasladar mis impresiones sobre tan bello lugar, que la de ofrecer un riguroso registro científico sobre la historia del mismo”.

“Desarrollar un trabajo inmerso entre las mismas paredes en las que Sorolla pasó tanto tiempo y sentirme rodeado por tan bellas pinturas ha sido para mí una experiencia mágica, emocionante y enriquecedora por la que quiero mostrar mi gratitud al Museo Sorolla y a la Fundación Museo Sorolla.”

Publicado en el libro de la exposición Casa Sorolla. Fotografías de Lluís Casals

Cinco secciones

La exposición se articula en cinco secciones: 1. La casa tiene alma; 2. Los objetos; 3. La luz; 4. Los personajes y 5. El paraíso y la muerte.

La casa tiene alma

Una casa es un proyecto de vida levantado por sus habitantes. La casa Sorolla materializa el proyecto de vida que Joaquín Sorolla y Clotilde García del Castillo emprendieron juntos. Culmina toda la trayectoria personal y artística de un pintor que alcanzó las más altas cotas de excelencia creadora y reconocimiento profesional.

La casa Sorolla representa el firmamento del pintor, contiene muchas casas en una: albergue de la intimidad familiar, lugar de sociabilidad pública, taller de trabajo, galería expositiva, gabinete de coleccionista, edén en la ciudad… En definitiva, el universo del artista, su cosmos personal.

Un paseo por la casa, por sus estancias y espacios, por sus obras y sus objetos, nos permite penetrar, conocer algo más acerca del pintor. En ella está presente todo lo que a Sorolla le interesó y rodeó, sus gustos personales, lo que le inspiró, lo que creó, con lo que convivió. Son múltiples los pequeños detalles de la casa, son multitud los objetos, los cuadros, las esculturas, los recuerdos, los acontecimientos…La casa tiene alma.

El visitante que penetra en la casa se ve envuelto por una atmosfera de intimidad vivida, se adentra con asombro y precaución en la casa con la intención de no romper esa atmósfera. Intenta ser un habitante y perder la condición de visitante. Disfruta de la fascinación de verse inmerso en ella, hay una extraña sensación de transgredir un espacio privado. Penetrar en lo íntimo, pero sin violentarlo.

Los objetos

Objetos reales convertidos en piezas esenciales. Los objetos custodiados y exhibidos son apreciados no solo por su valor estético o funcional, sino también como reliquias, poseen aura, un alto capital simbólico, estos objetos son proyección y testimonio del personaje que los utilizó, huellas materiales de su existencia.

Contemplados en su ambiente original estos objetos fascinan, tienen la virtud de estimular la imaginación, despiertan el interés y animan la curiosidad por quienes los utilizaron. Hay un fetichismo intrínseco en su contemplación.

Algunas de las imágenes que proyectan son como naturalezas muertas que, no obstante, mantienen un hálito de vida, pues contienen latente el recuerdo de la vida de esos objetos, los momentos vividos o los acontecimientos protagonizados reposan sobre ellos. Muchos de ellos no son relevantes en sí, solo los son por quien los atesoró y utilizó. Cada objeto es un fragmento, un instante de una vida vivida, y nos ofrece un pequeño viaje en el tiempo, al tiempo de Sorolla.

La luz

Elemento esencial de la pintura de Sorolla, también tiene una presencia destacada en su casa. La luz roza las paredes, los suelos, los objetos, ilumina las estancias, las dota de vida. Modela las superficies, resalta las texturas, da vida a las formas, los volúmenes y los colores.

La luz no se toca pero se percibe a través de los sentidos. Aporta un valor emocional a la arquitectura, crea atmósfera. La luz es un elemento constructivo fundamental de la pintura de Sorolla y también de la arquitectura de su casa. La luz es el alma de la belleza.

Los personajes

Una muchedumbre de personajes reales, históricos, mitológicos e imaginados pueblan los espacios de la casa, cada uno inmerso en su faena. Se distribuyen con discreción por las estancias, por los rincones, por los jardines…

Fueron en su día creados, adquiridos o regalados y allí colocados por sus habitantes, y allí siguen, custodiando la casa, como genios protectores del lugar. Forman un coro de presencias susurrantes.

El paraíso y la muerte

El mundo comenzó con un jardín, una ofrenda de felicidad. El jardín en la tierra es la promesa del paraíso divino, el paraíso terrenal en un recinto acotado. Un escenario arquitectónico, vegetal, acuático, luminoso y sonoro.

Un escenario para la vida. Un lugar para el descanso y la contemplación. También para la inspiración creadora. Y el lugar donde Sorolla murió para la pintura, bajo la pérgola enramada de su jardín quedó recogido en sí, “una fina y templada mañana del mes de junio”, “absorto en los residuos de luz de su inteligencia”.

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