CARTELERA

"Jungle Cruise", del cineasta español Jaume Collet-Serra

Jungle Cruise

Diario de un espectador

Custodio Tejada | Domingo 28 de noviembre de 2021

JUNGLE CRUISE. País: Estados Unidos. Un film dirigido por Jaume Collet-Serra. Los guionistas son John Requa, Glenn Ficarra y Michael Green. Nos viene presentada con el sello Disney, Walt Disney Pictures. Un amplio elenco de actores y actrices encabezados por los protagonistas Emily Blunt y Dwayne Johnson. Estrenada en los cines españoles el 31 de julio de 2021. No es inocua. Contiene una gran carga de hispanofobia y de leyenda negra, y mito del buen salvaje.



Otra película de aventuras Disney de 2021 con un relato de estereotipos adoctrinadores ya convertidos en tópicos negrolegendarios e hispanófobos que tanto interesan en Estados Unidos y en algunas otras latitudes tanto geográficas como ideológicas y que tanto perjudican a Hispanoamérica y España. Apoyados en el mito del buen salvaje, la doctrina Monroe y sucedáneas no descansan de imponernos su hegemonía cultural de la mano de los nuevos “Bolívares” del siglo XXI que siguen buscando su botín de guerra en la división y los complejos de la Hispanidad.

Desde el principio, a modo de bautismo, como si fuera un retablo barroco, el relato empieza a inocularnos sus doctrinas y dogmas confiando en hacer adeptos de su fe a los más pequeños de la casa y a cualquier espectador poco leído. Como película no es gran cosa, pronto podemos advertir que es una mala réplica de Tomb Raider o Indiana Jones, un tanto pesada y con algunos entretenidos efectos especiales.

Desde hace siglos nuestras élites disfrutan escupiendo hacia arriba, quizá porque es condición sine qua non para sentarse a la mesa de los vencedores que reparten las credenciales y las prebendas del “mundo civilizado y la corrección política” en cada época. De Fernando VII a Fernando Trueba pasando ahora por Jaume Collet-Serra podríamos decir irónicamente que estamos bien protegidos y representados por nuestras élites y no necesitamos enemigos externos. Todo sea por la posverdad, la libertad y la autoestima posmoderna. La leyenda negra, como un caballo de Troya regalado, no descansa en su intento de destruirnos en todos los frentes, y como una hidra, cuando crees que la estás venciendo se reproduce con más virulencia.

En un artículo publicado en El español, por Marcos Ondarra, podemos leer que, como señala Alberto Gil Ibañez, autor de La leyenda negra: Historia del odio a España, “el movimiento indigenista ha resurgido milagrosamente al mismo tiempo que se ha unido con movimientos izquierdistas”: “Una combinación absurda ante la que cabe preguntarse Qui prodest? -¿A quién beneficia?. Según Alberto Gil todo sucede con la intención de “ocultar las leyendas negras de los demás”, en referencia a Inglaterra y Estados Unidos. “Ellos sí que perpetraron un verdadero genocidio, con una filosofía de fondo que lo justificaba. Nada que ver con los españoles, que fueron ayudados en su labor por –indígenas esclavizados y sistemáticamente asesinados (y comidos) por aztecas e incas”. Y continúa diciendo: “El mito del paraíso prehispánico no se sostiene mientras se olvida el modelo más que exitoso que representó la América Virreinal. Con la independencia, los indios perdieron derechos, tierras y hasta la vida, pero de esto no se habla”. Y añado yo: No se hacen películas. “En lugar de apuntar a las élites criollas o a la intervención extractiva del mundo anglosajón en la américa hispana postindependencia se opta por la cantinela de utilizar a España como chivo expiatorio”.

También podemos leer en el ensayo Madre Patria de Marcelo Gullo Omodeo que “Es justamente esa intelligentzia (británica) la que introdujo en Hispanoamérica la leyenda negra para disolver al imperio español; el libre-comercio para hacer de cada república un apéndice de Gran Bretaña, y el nacionalismo de campanario para que nunca más se pudiese pensar en la reconstrucción de la unidad perdida”. O “la difusión entre las élites criollas hispanoamericanas de la leyenda negra de la conquista española de América constituyó la columna vertebral del imperialismo cultural anglosajón para derrotar al imperio –hispanocriollo-, ya que sembró en este el germen de la secesión. Luego, curiosamente, la posta de la prédica de la leyenda negra recayó en las manos de EE.UU y de la Unión Soviética”. “Hasta el día de hoy, para la mayoría de los historiadores, politólogos, sociólogos y –opinólogos- norteamericanos, la conquista del Oeste realizada por EE.UU fue una grandiosa gesta, sin embargo, la conquista española de América fue un atroz genocidio”. En el ensayo Morderse la lengua Darío Villanueva nos dice: “El pensamiento –fuerte-, el metafísico, solo puede ser ejercido imperialistamente por los vencedores, perpetuadores del statu quo”. Y eso es precisamente lo que pretende este largometraje, Jungle Cruise. Y así podríamos seguir… preguntándonos ¿por qué no hay películas similares donde se pongan a británicos, estadounidenses, franceses, holandeses, belgas… en idénticos o peores guiones cinematográficos?

En ella encontrarás una página más de Hollywood y de Disney llena de leyenda negra e hispanofobia, amparándose en el mito del buen salvaje, con la clara intención de dirigir y manipular las emociones y los pensamientos de los espectadores. Para ver este tipo de películas, que parecen inofensivas y no lo son, los espectadores deben acudir leídos, y antes y después de verla deben hablar o practicar un cine fórum con sus hijos si no quieren ser devorados por la manipulación y la tergiversación de la historia y sus dañinas consecuencias.

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