VIAJES

"La India en que viví", de Alexandra David-Néel

La India en que viví
Blas Salmerón | Miércoles 15 de abril de 2020
"La India en la que viví", de la viajera franco-belga Alexandra David-Néel es un clásico de la literatura orientalista escrito por una de las grandes viajeras e intelectuales del siglo XX.


De todos los países que esta gran dama recorrió en una vida entregada al estudio y el vagabundeo erudito, India se despliega como un mundo de sabiduría inabarcable. No hay un caso comparable a lo largo del siglo XX, no lo hay entre otras viajeras, exploradoras o estudiosas de su época si nos atenemos a la complejidad de su experiencia in situ y no en las frías bibliotecas. Fue única, singular, una insólita mezcla de coraje, curiosidad intelectual, inteligencia y resistencia física y emocional.

La escritora que aparece en estas crónicas es ya una mujer serena, culta, segura de sí misma y de sus conocimientos, que afina visitando y debatiendo con sabios brahmanes —hablaba pali, hindi, sánscrito; escribía en inglés a pesar de ser franco-belga— ganándose su respeto y participando en ceremonias a las que pocos extranjeros eran invitados. Se codea por igual con maestros y sadhus, con ricos marajás o doctos europeos; siempre discreta y vistiendo ropa local.

Recoge información sobre los dioses, sus cultos y ceremonias, los textos sagrados, las costumbres, y no duda en desenmascarar con humor y astucia a falsos sadhus, sanyâsines y gurus de toda condición; reniega del sistema de castas y aporta valiosa información sobre la vida de las mujeres indias. Su relato sigue siendo hoy una lectura deslumbrante.

Alexandra David-Néel de origen franco-belga, es una de las personalidades más atractivas del siglo XX. Budista, feminista, anarquista, orientalista, cantante de ópera, viajera, exploradora y escritora. Interesada desde muy temprano en las religiones comparadas, el anarquismo —por influencia del geógrafo y amigo de su padre Élisée Reclus—, el feminismo y la filosofía oriental, empezó a viajar desde muy joven. Primero por Suiza, España e Inglaterra, mientras se iniciaba en el budismo y la teosofía. Después estudió canto y piano, comenzando una carrera como cantante de ópera que la llevó a Hanoi, Atenas y Túnez, donde conoció al que será su marido: Philippe Néel, con quien le unirá una profunda amistad hasta su muerte.

Asia y, especialmente, India, Tíbet y China se convertirán en el eje de su vida intelectual. A India viajó en diversas ocasiones, la primera siendo muy joven. Después, lo que iba a ser un viaje de dieciocho meses se convirtió en una rica y desacostumbrada experiencia que la llevó por India, Nepal y Tíbet (1911-1925) durante 14 años. Su gran hito como exploradora lo marca su arduo viaje a Lhasa en 1924, ciudad cerrada a los extranjeros. Dejó medio centenar de importantes publicaciones (ensayos, traducciones, crónicas de viaje) entre las que destacan estas memorias escritas como resultado de sus viajes al país a lo largo de cinco décadas.

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