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Alice Voinescu, influyente ideóloga, filósofa y traductora rumana en el periodo de Entreguerras

Alice Voinescu

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Pilar Úcar Ventura | Jueves 13 de abril de 2023

Alice Voinescu fue la primera mujer doctora en Filosofía en su país, especializada en la doctrina kantiana, tuvo dificultades para ejercer como profesora en la Universidad de Bucarest. Se interesó por el futuro de las mujeres jóvenes rumanas, y sospechosa por su ideología monárquica, el gobierno comunista la encarceló.



Alice Steriadi (Voinescu de casada) nació en 1885 en el seno de una familia profesional, económica y culturalmente privilegiada. Recibió una cuidada y selecta educación en diferentes centros internacionales europeos donde aprendió varios idiomas que empelaba con soltura,

Asistió a la universidad de Bucarest, a la Sorbona, y en la de Leipzig se familiarizó con el ideario de Kant, sobre el que realizó su doctorado. Rechazó diferentes ofertas para ejercer como profesora universitaria en Estados Unidos y decidió volver a Rumanía y aceptar un matrimonio, a todas luces, desgraciado. Se implicó en la Asociación Cristiana de Mujeres, de índole monárquica con el objetivo de colaborar en programas caritativos de apoyo moral a mujeres para convertirlas en devotas a la familia, a sus cónyuges, entregadas con amor y abnegación al futuro de la sociedad rumana.

Sin atisbos de poder ejercer como profesora universitaria, se dedicó, para olvidar las infidelidades de su marido, a impartir conferencias sobre crítica de teatro, a la vez que transmitía lecciones de historia y de filosofía por la radio. Reclamada por renombrados ideólogos europeos para analizar los derroteros de Europa tras la primera conflagración mundial, comparte palestra en algunos encuentros de intelectuales, eminentemente masculinos, con André Gide, André Malraux, François Mauriac entre otros.

Famoso el diario que llevaba a todas partes y donde consignaba ideas, opiniones, su propio sentir y decepciones, propuestas y miedos, viajes y amistades. No se separaba de él y lo empleaba a modo de confidente de su interior más convulso, intelectual, apesadumbrado e ilusionante a la vez. Combativa y defensora de la capacidad de las mujeres jóvenes para conseguir una mejor educación y dignos puestos de trabajo. Deseaba implantar los parámetros aprendidos y experimentados de las mujeres occidentales y a la vez defendía su propia autonomía, muy lejos de la situación que se vivía en Rumanía. Contradictoria en muchos conceptos relacionados con las diferencias de género, resulta difícil identificarla con una ideología de claro signo feminista en su época. El régimen comunista la obligó a jubilarse anticipadamente, hecho que le provocó una depresión de la que salió escribiendo Cartas a mi hijo y a mi hija, (historia de añoranza por su maternidad no cumplida) de publicación póstuma. Acusada de monárquica, sufre prisión, y arresto domiciliario.

No encontraba fácilmente su lugar en la sociedad rumana, de complicado acomodo para su personalidad que no se ajustaba a las medidas de uno o de otro régimen, quizá por su propia ambivalencia ideológica. Marginada en una localidad al norte de su país, sobrevivió sin casi contacto humano. Murió en 1961.

Destaca su labor como traductora literaria, en especial de los cuentos de Thomas Mann; también sus estudios de filosofía, teatro y psicología.

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