El enclave arqueológico Mezquitas funerarias de Málaga situado en la calle Agua nº 22, conserva dos mezquitas funerarias y un mausoleo del periodo almohade, cuya construcción se produjo de forma sucesiva entre los siglos XII y XIII aunque el uso del espacio perduró en época nazarí. Estas estructuras formaban parte de la necrópolis de Yabal Faruh, uno de los cementerios de la Málaga islámica, que estuvo en uso desde el siglo X hasta la conquista de los Reyes Católicos. Durante esos casi 500 años de uso fue creciendo en extensión y densidad de enterramientos, alcanzando en su época de máxima expansión, una superficie que se desarrollaba desde las inmediaciones de la Puerta de Granada hasta calle Agua y desde la ladera de Gibralfaro hasta El Ejido.
Las mezquitas son únicas en su género en al-Andalus. Su descubrimiento a principios de los años 90 del siglo pasado supuso la primera constatación del uso de estos edificios como recinto de numerosos enterramientos dentro de un cementerio público, caso del que no se conocen más ejemplos en al-Andalus. Se construyeron con materiales sencillos, muros de mampostería y tapial enlucido con estuco ocre, sin ningún tipo de cimentación. Responde al tipo más simple de mezquita andalusí, con una sola nave de planta casi cuadrada y tan solo definida por el nicho del mihrab en el centro del muro de la qibla, que marca la orientación a La Meca y, por tanto, de los enterramientos. Lo más destacable de su construcción, y que la diferencia de las mezquitas dedicadas a la oración, es la inexistencia de puerta de acceso y la falta de cubierta, ya que los muros tienen una altura de 1 m y terminan en un remate a dos aguas, característica que se explica de acuerdo con la doctrina de no edificar sobre las tumbas.
Los entierros en la necrópolis de Yabal Faruh seguían el rito islámico: el cuerpo, tras el lavado ritual (ghusl), se envolvía en una mortaja blanca sin costuras (kafan) y se colocaba en la tumba en decúbito lateral derecho, con los brazos juntos al abdomen y piernas ligeramente flexionadas, con los pies unidos y apuntando hacia abajo y orientado hacia la Meca (Sureste), que en esta mezquita sería el centro del muro de la quibla que está al final, con la cabeza ligeramente elevada y sin ajuar, aunque a veces se depositaban textos sagrados, usando tumbas simples o marcadas con estelas para personas importantes, e incluso se enterraba en niveles superpuestos en épocas de alta mortalidad.
Por su parte, el mausoleo también está construido con muros de mampostería y, aunque no pudo ser excavado en su integridad, se descartó que se tratara de otra mezquita (no tiene mihrab). Frente a la sencillez de las mezquitas, presenta una cuidada decoración realizada en estuco de color ocre y distribuida en paneles con motivos diversos: cruciformes, estrellas de ocho puntas, árbol de la vida, palmetas y tablero de sebka.
La singularidad y trascendencia en el mundo andalusí que representan estas estructuras, sobre todo las mezquitas, propiciaron su conservación in situ y que la Junta de Andalucía adquiriera los bajos del edificio de viviendas en el que se localizan.
Dada su importancia patrimonial se inscribieron en el Catálogo General de Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural, con la tipología de Zona Arqueológica, en el año 2017 y se abren al público en abril de 2023.