FIRMA INVITADA

María Isidra de Guzmán y de la Cerda: “La Doctora de Alcalá”. Primera académica de la Lengua

María Isidra de Guzmán y de la Cerda
Hortensia Bua Martín | Viernes 06 de marzo de 2026

En estas fechas de principios de marzo, en las que se rinde homenaje al talento y al esfuerzo de las mujeres, valdría la pena detenerse en una fémina, que, en su corta existencia, logró metas que solo se justifican por un talento sobresaliente, a la par que por unas circunstancias excepcionales.



He aquí sus logros:

Primera mujer en acceder a la Real Academia de la Lengua Española.

Primera doctora en Filosofía por la Universidad de Alcalá de Henares.

Primera socia de Honor de la Real Sociedad Vascongada, y a continuación de la Real Sociedad Matritense de amigos del país.

Alcanzó estas metas en plena juventud, entre los 17 y los 20 años, antes de contraer matrimonio, a los 22, y trasladarse a Cordoba donde moriría a los 35 años.

María Isidra Quintina de Guzmán y de la Cerda nació en Madrid, a finales de octubre de 1767, en el seno de una familia de nobles muy cercana a la corte y a sus monarcas Carlos III y Carlos IV.

Su padre, Diego de Guzmán, marques de Montealegre, y conde de Oñate, había recibido el Toisón de Oro, en 1780 de manos del monarca Carlos III. Su madre María Isidra de la Cerda, duquesa de Nájera y condesa de Paredes de Nava, era también de ilustre familia.

Durante su infancia y adolescencia recibió clases de su maestro Antonio Almarza, hermano de un prestigioso académico de la Lengua. El maestro no tardó en darse cuenta de la gran inteligencia y capacidad de su joven alumna para el estudio. Se le daban bien todo tipo de idiomas, tenía una memoria portentosa, y aprendió tanto humanidades como ciencias.

La investigadora María Victoria López Cordón afirma que María Isidra cumplía perfectamente el prototipo de lo que hoy llamaríamos una niña prodigio, con un grado de inteligencia que sobrepasaba los límites normales.

Paloma Fernández-Quintanilla [1] por su parte, reconociendo estos méritos, incide en la importancia de la amistad de su padre con el ilustrado Rey Carlos III para conseguir los reconocimientos a María Isidra.

Carlos III, por su parte, invita formalmente a las mujeres a adherirse al movimiento ilustrado. Quería paliar los daños para la imagen femenina de la afrancesada costumbre del “chevalier servant”: ese “cortejo” [2] que llevaba a las féminas por la senda de la frivolidad, y conducía con harta frecuencia a muchas mujeres casadas al adulterio.

El rey pretendía un modelo de mujer sapiente, alejada de frivolidades. Por eso la joven María Isidra, de demostrado talento y sabiduría, hija además de su íntimo amigo, el Marqués de Montealegre, podría decirse que le vino como anillo al dedo.

La Real Academia de la Lengua, Informada de los extraordinarios progresos y adelantamientos en elocuencia y en las lenguas, particularmente en la castellana, y al mérito personal, acordó admitirla con unanimidad de votos”.

Así respondía la Academia a la solicitud del rey.

Se convirtió de este modo Isidra de Guzmán en la primera mujer que entró en la Real Academia de la Lengua Española.

Durante su discurso de entrada dijo sobre sí misma:

“soy una joven que ha empleado sus pueriles ocios en la lección e inteligencia de vuestros diccionarios”.

Relataba a continuación, con modestia, ante los académicos:

“¿No ha sido necesario apurar toda la liberalidad de la Real Academia Española para elevar a un honor, que es el más distinguido empleo y encumbrado premio de los más esclarecidos literatos, a una joven de 17 años que no ha conocido sino por el nombre los Gimnasios, las Academias o los Seminarios, ni ha tocado los umbrales del famoso templo de Minerva, ¿ni aún oído otra voz que la de un solo maestro?” [3]

La recién nombrada académica fue noticia en toda prensa de la época: “Memorial literario”, “La Gaceta”, “El diario de Madrid”.

Y quiso seguir ascendiendo en la senda cultural.

El siguiente peldaño fue la Universidad de Alcalá de Henares.

Por entonces estaba prohibida la entrada a las mujeres en dicha Universidad. Cuestión que soluciona Carlos III. Ella solicita un examen público para conseguir el título de doctora. Se le concede y ha de responder ante un tribunal.

Su tesis doctoral versó sobre un texto de Aristóteles: el tercer capítulo sobre el libro: “De anima”.

Hizo su exposición en un latín “digno de Horacio”.[4]

A continuación, el examen de preguntas en 5 idiomas: latín, griego, francés, italiano y español”. Demostró un perfecto dominio en todos esos idiomas.

Pero también atendió a preguntas sobre retórica, mitología, geometría, geografía, filosofía, lógica, ontosofía, teosofía, psicología, física, el mundo animal y vegetal, el sistema del orbe y la esfera armilar y ética.

Disertó también sobre el comediógrafo Menandro, glosando su frase: “No hay patrimonio más precioso que la sabiduría

Fue interrogada luego sobre el origen, naturaleza y diversidad de las ideas y conocimientos sobre el alma. Sobresalió también en teología explicando la esencia del Ente supremo y necesario, y probó su existencia con 6 demostraciones: metafísicas, físicas y morales,

sin dexar que desear a los sabios oyentes”

Toda la ciudad de Alcalá de Henares participó en los fastos de la recién nombrada Doctora, que obtuvo la calificación de “Cum Laude”. Recibió el título de Catedrática de Filosofía, Consiliadora y Examinadora, pero todo el mundo la conoce desde entonces como la “Doctora de Alcalá”.

Las crónicas y prensa de la época dieron fe del boato del acto académico. María Isidra, tras su examen, fue trasladada en silla de mano, rodeada por los profesores de la Universidad y otras autoridades, y se le ofreció el bonete de doctora en bandeja de plata, acompañada igualmente por banda de música que alegró la ciudad aquel memorable día.

Su fama de mujer docta se extendía.

No tardó en convertirse en la primera mujer integrante de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País, y la primera socia de mérito de la Real Sociedad Económico Matritense de Amigos del País. Su acceso a esta institución, que ya sumaba 11 años de existencia, favoreció la fundación, dentro de ella, de la Junta de Damas de Honor y Mérito, presidida por María Josefa de Pimentel, duquesa de Osuna.

María Isidra se casó poco después, en 1789, con don Rafael Alonso de Sousa y se trasladó a Cordoba donde le nacieron cuatro hijos.

Parece que el matrimonio le apartó de su entrega a la cultura. Poco después del enlace, rechazaba formar parte de la comisión creada por la Universidad de Alcalá de Henares para felicitar al monarca Carlos IV.

Fallecía en 1803, 14 años después de haber contraído matrimonio, y está enterrada en Cordoba, donde existe una calle con su nombre.

No cabe duda de que María Isidra de Guzmán y de la Cerda ocupa, con todo derecho, un sitio en la vida académica de España. Pero surge la siguiente pregunta: ¿Habría logrado María Isidra todos los reconocimientos sin el apoyo de Carlos III?

José Carlos Canalda en 1985 afirmó que sería absurdo negar la implicación de Carlos III, pero también lo sería el negar el talento de María Isidra. [5]

Otros se apoyan sobre todo en los testimonios de su maestro Almarza, que dejó constancia de las extraordinarias capacidades de su pupila.

Desde luego su nombre ha traspasado fronteras. Figura también como Miembro honorario en la Academia Imperial de las Artes de San Petersburgo. [6]

Igualmente, da nombre a una calle de Madrid, y a un Instituto de Alcalá de Henares.

Y un celebre galardón que desde hace más de dos décadas distingue los mejores estudios sobre la mujer, lleva también su nombre.

©Hortensia Búa Martín
Email: hbuamartin@gmail.com
X: @MMoliner_vida

NOTAS:

[1] Fernández-Quintanilla Paloma. “Una española ilustrada: doña María Isidra Quintana de Guzmán y de la Cerda.”. Gredos, repositorio documental de la Universidad de Salamanca

[2] Joven varón que acompañaba a la mujer casada a diferentes actos sociales

[3] Guzmán y la Cerda María Isidra (1785) “Oración del género eucarístico que hizo a la Real Academia Española la excelentísima señora doña María Isidra Quintina, Guzmán y de la Cerda, hija de los excelentísimos señores marqueses de Montealegre, condes de Oñate y Paredes, duques de Naxera,&c”. Bieses

[4] Fernández Quintanilla Paloma: “Una española ilustrada: Doña María Isidra Quintina de Guzmán y de la Cerda” Gredos. Repositorio documental de la Universidad de Salamanca

[5] Canalda Juan Carlos (09/02/2006). “ La doctora de Alcalá. Segundo centenario de un acontecimiento histórico. Página de José Carlos Canalda

[6] Así reza en su biografía, en la Academia de la Historia

TEMAS RELACIONADOS:


Noticias relacionadas