Escuchar tu voz interior es muy jodido. Como le hagas caso, te complica la vida. Imagínate que te lleva a un convento de clausura como a Ainara, la prota de “Los Domingos”.
Es verdad que ella lo tenía claro. La envidio. qué resolutiva y qué seguridad en sí misma. Con todo lo que fardo, yo soy más indecisa. Menos mal que existe Zara y lo podemos devolver todo. El otro día me encontré en “devoluciones” una cola de vértigo. Pues mira, no soy la única que no sabe lo que quiere en la vida.
Mi voz interior cada vez es más borde y asocial. Me aleja de todo lo que le gusta a la peña. Odio las celebraciones multitudinarias, manifas, fiestas populares, efemérides o eventos oficiales. Ni te cuento la gala de los Goya (cada vez más casposa y sectaria) o el Día de la Mujer. A mí el día de la mujer me descoloca, tío. Todos los putos años lo mismo ¿De qué mujer estamos hablando? No creas que solo hay empoderadas o mujeres florero. Ni de coña. Es un cristo la cantidad de tipos de mujer que hay. No sé ni donde incluirme. Pero el feminismo vende y es lo que importa. Lo sabe Kubra Khademi esa pintora afgana que ha revolucionado ARCO con un cuadro de una orgía lésbica de empoderadas VIPS. Angela Merkel, Von der Leyen o Hillary, retozando en un kamasutra colectivo. Dicen que la artista lo hace por una buena causa. Yo creo que es puro postureo para promocionarse y epatar a los paletos que van a la Feria a escandalizarse por ver tías en bolas. Pero ¿Todavía estamos así?